¡Nos amó hasta el extremo!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-04-23T19:11:23Z | |
| dc.date.available | 2025-04-23T19:11:23Z | |
| dc.date.issued | 2025-04-17 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En uno de los días más grandes del año católico, al comienzo del llamado, Solemne Triduo de Pascua, la Pascua del Señor en este jueves Santo, recordamos en la última Cena de Jesús con sus discípulos, la institución del sacramento del Orden Sacerdotal y de la Eucaristía y el gran mandamiento de la caridad fraterna, del amor que debe practicarse de manera humilde y entregada a los demás, como Jesús lo hizo lavando los pies de sus discípulos. Hoy, la primera lectura nos muestra en el libro del Éxodo, como se celebraba la Pascua judía; recordamos que la pascua era una cena, que empezaba en aquella noche decisiva que recordaba la historia de cuando Moisés con la ayuda de Dios, sacó y liberó a su pueblo de la esclavitud de los egipcios, al pueblo judío. Esta cena histórica es descrita con una serie de ritos puntuales: la reunión de familia, el sacrificio del cordero de pascua, el pan ácimo (esto es sin levadura), todos de pies, las hierbas amargas; el sentido es hacerlo prontamente y de no quedar nada del cordero de pascua, repartirlo con familiares o con hogares vecinos. Esta celebración judía, que es la gran celebración de la libertad para el pueblo de Israel, Jesús la toma para mostrar, que en la Cena o en la pascua cristiana, se dará la gran libertad de los cristianos, de la nueva Iglesia, del nuevo pueblo de Dios, pero ya no de la esclavitud de los egipcios, sino del Egipto interior que todos llevamos dentro (el pecado que nos controla, nos enceguece, nos encadena, nos roba la alegría y la verdad para vivir). Esto es sabio y vemos la profunda continuidad entre la pascua judía antes de Cristo y la pascua cristiana, una misma fiesta, una misma celebración donde ya no tomamos un animal, un cordero; sino que Cristo es el nuevo cordero, el cordero inocente, indefenso de Dios, que quita el pecado del mundo. Por su parte, en la segunda lectura de hoy el apóstol san Pablo, nos hace recuerdo, memoria de la primera narración que hay sobre la institución de la Eucaristía y nos invita: “A que celebremos siempre la Eucaristía en un ambiente de fraternidad, de comunión porque es la Eucaristía por excelencia, el sacramento del amor”. Pero esta primera y segunda lectura nos invitan o nos preparan, para comprender mejor el evangelio de hoy de san Juan capítulo 13, cuando nos muestra, como Jesús es consciente del final de su vida y los actos últimos que va a realizar, se constituyen en un verdadero testamento espiritual. De hecho, dirá el evangelista: “Que Jesús, nos amó hasta el extremo”, nos preguntamos ¿qué significa esta expresión? Y entendemos que Jesús nos amó hasta el final, hasta el último latido, hasta la última exhalación del aire que tomaba en sus pulmones, nos amó hasta la muerte, solo un muerto ya no puede amar más. Este acto supremo de la cruz, no es ni mucho menos el fracaso de la misión de Jesús, sino como hemos dicho en otras oportunidades, la refrendación, la ratificación de un amor coherente a lo largo de la vida de Jesús, que se da hasta el final de la existencia y que refrenda precisamente en esa última Cena, lavando los pies de los discípulos, un gesto que hacían solamente los esclavos de la época, una acción que parecía humillante, y Jesús se sirve precisamente de este signo, para mostrar que la entrega y el amor por los otros debe hacerse con generosidad, pero sobre todo como un servicio humilde. El amor no puede quedarse en poemas, en canciones, en emoticones, en simples palabras que escribimos en un mensaje de texto en el teléfono celular; sino que el amor tiene que concretarse en un servicio humilde y sacrificado. A veces tenemos dificultad para entender esto y eso ocurrió al mismo apóstol Pedro, que no entendía por qué Jesús tenía que lavarle el cuerpo o lavarle los pies, y solo cuando Jesús le dice: “Si no te dejas lavar los pies, no tienes que ver conmigo, ni con el seguimiento que Yo propongo a los míos”. A partir de estos signos, agradezcamos hoy jueves santo, la institución de tantos buenos sacerdotes. La prensa secular como siempre lo ha hecho en la mentalidad del mundo, solo hablará del sacerdote que se ha equivocado o que suponen si ser cierto necesariamente que se haya equivocado, pero para los creyentes, para los hombres de fe, hoy agradezcamos tantos buenos sacerdotes en nuestra vida, sacerdotes en tierras de misión, sacerdotes en barrios pobres, sacerdotes gastando su vida, sacerdotes perdiendo su salud, sacerdotes encarnados en lugares donde a veces ni el mismo estado puede llegar. Hoy agradezcamos al sacerdote que nos predicó la palabra de Dios, que nos hizo hijos de Dios por el bautismo, que nos devolvió tantas veces la paz del corazón en el sacramento de la confesión, que nos alimentó con el pan de la vida en la Eucaristía, que bendijo nuestro amor humano en el sacramento matrimonial, que acompañó a nuestros padres y abuelos con la unción de enfermos, que nos quitó el hambre dándonos un mercado, que nos liberó de una angustia pagándonos unos servicios públicos o ayudándonos con unos medicamentos; aquel sacerdote que ha ayudado en procesos de paz en sociedades en guerra, aquellos sacerdotes que tienen obras sociales con ancianos, con enfermos o fundaciones para predicar el evangelio en un mundo nuevo, el mundo digital donde hay auténticos misioneros digitales. Hoy, agradezcamos al sacerdote que consagra la Eucaristía y que hace que la Iglesia no sea simplemente una estructura humana, sino a partir de la Eucaristía de cada día, que la Iglesia sea el cuerpo vivo de Cristo, el cuerpo místico del cual Él es la cabeza. Finalmente agradezcamos, cada que comulgamos porque nos cristificamos, somos Cristo en el mundo y Él nos da la fortaleza, la paz, la luz interior para vivir con sabiduría, para vivir a la manera de Jesús. Terminemos agradeciendo y nunca dejando de lado, el gran precepto de Jesús cuando nos dice: “Ámense los unos a los otros, solo en esto conocerán que son mis discípulos, si se aman de corazón” y el amor implica en sus distintos rostros, perdonar, comprender, tolerar, tener paciencia, acompañar, sacrificarnos, sacar tiempo para los demás. Que hermoso jueves santo, que grandes lecciones para nuestra vida en el regalo de los sacerdotes, de lo que ellos consagran, la Eucaristía y en el gran y nuevo mandamiento del amor. Que el Señor, en este inicio del Triduo Sacro de Pascua, bendiga tu vida. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Juan 13, 1-15 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: del libro del Éxodo 12, 1-8.11-14 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el principal de los meses; será para ustedes el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de los hijos de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, lo escogerán entre los corderos o los cabritos. Lo guardarán hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer. Tomarán la sangre y rosearán las dos jambas y el dintel de la casa donde lo coman. Esa noche comerán la carne, asada a fuego y comerán panes sin fermentar y hierbas amargas. Y lo comerán así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y se lo comerán a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto, y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados; y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo el Señor. La sangre será la señal de ustedes en las casas donde habitan: cuando Yo vea la sangre, pasaré de largo ante ustedes; y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando yo hiera a la Tierra de Egipto. Este será un día memorable para ustedes, en él celebrarán fiesta en honor del Señor, de generación en generación, como Ley Perpetua, lo festejarán”. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Sal 116(115), 12-13.15 y 16bc.17-18 El cáliz de la bendición es la comunión de la Sangre de Cristo. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el Nombre del Señor. El cáliz de la bendición es la comunión de la Sangre de Cristo. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas. El cáliz de la bendición es la comunión de la Sangre de Cristo. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el Nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos, en presencia de todo el pueblo. El cáliz de la bendición es la comunión de la Sangre de Cristo. Segunda Lectura: de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios 11, 23- 26 Hermanos: yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez les he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Lo mismo hizo con eI cáIiz, después de cenar, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; hagan esto cada vez que lo beban, en memoria mía. Por eso, cada vez que comen de este pan y beben del cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 13, 1-15 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y este le dice: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Simón Pedro le dice: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dice: Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque no todos. Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: No todos están limpios. Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman “el Maestro” y “el Señor”, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: Les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor, Jesús. | |
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| dc.subject | Acto supremo de la cruz | |
| dc.subject | Amor coherente | |
| dc.subject | Amor de servicio | |
| dc.subject | Amor humilde | |
| dc.subject | Amor sacrificado | |
| dc.subject | Eucaristía | |
| dc.subject | Refrendación | |
| dc.subject | Sacramento de la Eucaristía | |
| dc.subject | Sacerdotes | |
| dc.subject | Santísimo | |
| dc.subject | San Juan | |
| dc.subject | Vida de Jesús | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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| dc.title.alternative | Jueves Santo |
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