¡Misioneros de Paz!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 10, 1-9 Lectura del día de hoy Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1,1-8: Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido; te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día. Al acordarme de tus lágrimas, ansío verte, para llenarme de alegría, refrescando la memoria de tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loide y tu madre Eunice, y que estoy seguro que tienes también tú. Por esta razón te recuerdo que reavives el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio. No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero. Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (96) 95,1-2a.2b-3.7-8a.10: Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Proclamad día tras día su victoria. R/ Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones/R Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.» Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 10, 1-9: En aquel tiempo, designó el Señor otros setenta y dos y los mandó por delante, de dos en dos, a todos los pueblos y lugares adonde pensaba ir él. Y les decía: -La mies es abundante y los obreros pocos; rogad, pues, al dueño de la mies que mande obreros a su mies. ¡Poneos en camino! Mirad que os mando como corderos en medio de lobos. No llevéis talega, ni alforja, ni sandalias; y no os detengáis a saludar a nadie por el camino. Cuando entréis en una casa, decid primero: «Paz a esta casa». Y, si allí hay gente de paz, descansará sobre ellos vuestra paz; si no, volverá a vosotros. Quedaos en la misma casa, comed y bebed de lo que tengan, porque el obrero merece su salario. No andéis cambiando de casa. Si entráis en un pueblo y os reciben bien, comed lo que os pongan, curad a los enfermos que haya, y decid: «Está cerca de vosotros el reino de Dios». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En la memoria de los Santos Timoteo y Tito, celebrada justo el día después de la conversión del apóstol san Pablo, queda en nuestro corazón una preciosa expresión contenida en la primera lectura de la liturgia de hoy, de primera Timoteo. En efecto, Pablo dirá: “Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de valor, amor, y buen juicio”. Hablando ahora propiamente del Evangelio de este día, reconozcámonos como Timoteo y Tito, que somos misioneros en el mundo, y descubramos cinco palabras centrales para ser misioneros del amor, de la esperanza, de la paz entre los hombres, en nuestra familia. La primera dimensión: es la oración. Oremos, porque el campo, la mies en el mundo es mucha y los obreros pocos. La mies es una sencilla metáfora, que habla no solamente del cereal del cual se puede sacar pan, sino que la mies es esa humanidad necesitada de ser evangelizada, de ser llenada de esperanza. Pero hay un segundo aspecto que nos muestra esa tarea del misionero hoy: ponernos en camino. En el fondo es abandonar la pereza, la negligencia, y es hacernos cercanos a los demás, como dirán tantas veces y así lo ha formulado el Papa Francisco. Ponernos en camino, es dejar cierta zona de confort en la que vivimos, y reconocer, que somos luz y sal para los demás en la medida en que con nuestra luz o con nuestro sabor, nos acercamos a ellos. Cuántas personas se han perdido por negligencia de los llamados cristianos, evangelizadores, porque por comodidad esperamos que los demás se acerquen a nosotros, y olvidamos que la misión implica, ir al encuentro con los demás. En un tercer aspecto: encontramos como el evangelista nos señala, que nos mandan al mundo como corderos en medio de lobos. Esto indica que nuestra actitud tiene que ser la mansedumbre, la inocencia, y de alguna forma cierta actitud de indefensión, propia del cordero, y por más que haya lobos feroces, Dios nos protegerá. Así es la dinámica del evangelizador que va al mundo, puede sufrir burlas, incomprensiones, maltratos, matoneos, pero el Señor le cuidará. En un cuarto aspecto de la tarea del misionero: Jesús, según nos indica el evangelista san Lucas hoy, nos manda a ir ligeros de equipaje. Nuestra fuerza para evangelizar no está colocada en el dinero, o en los recursos técnicos o materiales que hoy el mundo nos ofrece, nuestra fuerza para evangelizar se centra en un corazón de fuego, un corazón ungido, un corazón lleno de amor, lleno de Dios, lleno de luz. En un quinto y último aspecto, encontramos: como Jesús envía a sus misioneros como mensajeros de paz. Al lugar donde vayamos, a la casa que visitemos, con las personas con las que hablemos, que nuestra mirada, que en el timbre de nuestra voz, que nuestros ademanes, que nuestro caminar se note, la paz de Dios que llevamos dentro. No se puede entender un evangelizador cargado de violencia, de fuerza divisoria, de conflictividad. Somos mensajeros de paz, porque nuestra vida vive en la paz del Señor. Que el buen Dios te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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