¡Los llamó y los envió con autoridad!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-04-19T17:43:20Z
dc.date.available2024-04-19T17:43:20Z
dc.date.issued2023-06-18
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de san Mateo nos presenta hoy, la misión que Jesús encomienda a los apóstoles, y encontramos tres palabras centrales, que muestran el corazón de Cristo y de alguna manera el Espíritu, la intencionalidad con la que todos nosotros, los apóstoles en su momento, nosotros discípulos del siglo XXI, debemos de observar a la hora de cumplir la misión, de anunciar la vida nueva que sólo nos viene por Jesús. La primera palabra que nos presenta el evangelio de san Mateo, es el corazón compasivo de Jesús, que lejos de ser indiferente, siente el dolor, el sufrimiento y el mal de las personas. Hoy en una sociedad de tanta indiferencia, de tanto encerramiento en nosotros mismos y en nuestro pequeño mundo de tecnologías y comodidades, cuánto bien nos hace escuchar, la primera parte del evangelio de hoy, cuando nos dice que Jesús sentía compasión de la multitud de hombres y mujeres que le escuchaban, porque los veía como cansados, extenuados y abandonados, como ovejas que no tienen pastor. La realidad, hoy como sacerdote, como pastor de almas, me lleva a descubrir en estos 30 años de ministerio sacerdotal, cuánta hambre y sed de Dios hay en los hombres y mujeres de nuestro tiempo; y más allá de lo que algunos dicen, una crítica o cierta indiferencia frente a la Iglesia Católica, lo que hay es un grito desesperado por buenos pastores y pastoras, que sepamos acompañar compasivamente las almas, que le sepamos llevar con eficiencia, el mensaje del evangelio, que sepamos dar amor y entregar la vida. Pero hay una segunda característica de este corazón de Pastor de Jesús, cuando reconoce la escasez de obreros en la mies, de trabajadores en la construcción del reino, de aquellos agricultores que puedan recoger la cosecha; y hace, o mejor dirige a todos una sugerencia: “Rueguen al Señor de la mies, a Dios Padre, el dueño del mundo, que mande trabajadores a su mies”. Hoy, en un mundo donde no entendemos fácilmente el servicio como un gran valor de la vida que le da alegría y sentido a la existencia, hoy cuando hay un languidecer en las vocaciones a la vida religiosa, femenina y masculina; cuánto necesitamos orar, rogar, clamar al Padre Dios, para que suscite vocaciones juveniles, llenas de fuego y de entusiasmo, que descubran que nada del mundo es capaz de llenar el corazón, como sólo lo llena Dios. Y que, aunque como dice el evangelio: “Ganemos el mundo, podremos perder nuestra alma y no habremos hecho nada grande para nuestra vida”. Por eso hoy a todos, un llamado nos hace Jesús, roguemos y oremos, clamemos y pidamos por buenas vocaciones sacerdotales y religiosas, pastores y pastoras de almas, que sepan acompañar el rebaño cuando hay tanta necesidad de que se nos hable de manera clara y adecuada sobre Dios y la vida nueva que por el amor Él nos regala. Pero finalmente, en una tercera condición que tiene Jesús en esta misión que hace a los apóstoles, los llama por su nombre, les encomienda una misión y les da autoridad para expulsar el mal espíritu y curar todo dolor y sanar toda enfermedad. Siendo más explícito, nos invita para que vayamos y proclamemos la cercanía del gobierno de Dios, del Reino de los cielos: curar enfermos, resucitar aquel que se siente muerto en vida, limpiar la piel de los leprosos, las llagas que hay en el corazón, expulsar el mal, y todo a través de una manera, no por negocio, no por sórdida ganancia o interés personal; sino de forma gratuita, porque el don de predicar, de sanar, de liberar, nos ha sido dado gratuitamente por el Señor. En ese sentido nos pone a pensar la segunda lectura de hoy, tomada del capítulo 5, de la Carta de Pablo a los Romanos, cuando nos dice Pablo de manera tajante: “Cristo murió en la cruz por todos, buenos y malos” , y hace una precisión y si se quiere una denuncia: “¿Quién de nosotros se atrevería a morir por alguien que solamente es justo?, o ¿tal vez un familiar o ser querido?”. Pero Jesús no hizo distinción de personas buenas o malas, de seres humanos queridos o no queridos, familiares o amigos; sino que Él entregó su vida, derramó su sangre para todos y por todos, para el perdón de nuestros pecados y para demostrarnos el gran amor que nos tiene. Hoy, sacúdete de la inercia que hay en tu vida, del encerramiento que hay en tu corazón, de la indiferencia con la que vives frente al sufrimiento de los demás, los desempleados, los migrantes, los señalados; y tú a veces dices de manera muy facilista, y yo ¿qué puedo hacer? No olvides que tus manos son las manos extendidas de Jesús, que tu voz es la voz extendida de Jesús, para trabajar, denunciar el mal del mundo y anunciar el amor y la Salvación que nos viene de Cristo. Señor, que no sienta nuestro pueblo que no tiene pastores que le acompañen, da a tu Iglesia muchas vocaciones, santas vocaciones, fecundas vocaciones en los sacerdotes, en los religiosos y religiosas, y en numerosos laicos comprometidos con la Iglesia. Que el Señor, bendiga tu vida en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 9, 36-10, 8 Primera lectura del día de hoy Lectura del libro del Éxodo 19,2-6a: En aquellos días, los israelitas llegaron al desierto del Sinaí. y acamparon allí, frente al monte. Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde el monte, diciendo: -«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los israelitas: «Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mi. Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra; seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.»» Salmo del día de hoy Salmo 99, 2.3.5: Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño. Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. Sabed que el Señor es Dios: que él nos hizo y somos suyos, su pueblo y ovejas de su rebaño. El Señor es bueno, su misericordia es eterna, su fidelidad por todas las edades. Segunda lectura del día de hoy Lectura del libro de los Romanos 5, 6-11: Hermanos: Cuando nosotros todavía estábamos sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; en verdad, apenas habrá quien muera por un justo; por un hombre de bien tal vez se atrevería uno a morir; mas la prueba de que Dios nos ama es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación. Evangelio del día de hoy Evangelio según San Mateo 9, 36-10, 8: En aquel tiempo, al ver Jesús a las gentes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, como ovejas que no tienen pastor. Entonces dijo a sus discípulos: -«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies.» Y llamando a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia. Éstos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés; Santiago el Zebedeo, y su hermano Juan; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo, el publicano; Santiago el Alfeo, y Tadeo; Simón el Celote, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones: -«No vayáis a tierra de gentiles, ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que el reino de los cielos está cerca. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Lo que habéis recibido gratis, dadlo gratis.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAutoridad
dc.subjectCompasión
dc.subjectMies
dc.subjectObreros
dc.subjectOrar
dc.subjectPredicadores
dc.subjectReino
dc.subjectSantidad de la Iglesia
dc.subjectServidores
dc.subjectVocaciones
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Los llamó y los envió con autoridad!
dc.title.alternativeObreros en la mies

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