¡El mundo necesita Santos!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 54-58 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Levítico 23, 1. 4-11.15-16. 27.34b-37 El Señor habló a Moisés: Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocarán en las fechas señaladas. El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor. El día quince del mismo mes, es la fiesta de los Panes Ácimos dedicada al Señor. Comerán panes ácimos durante siete días. El primer día se reunirán en asamblea litúrgica, y no harán ningún trabajo servil. Los siete días ofrecerán al Señor oblaciones. El séptimo se volverán a reunir en asamblea litúrgica, y no harán ningún trabajo servil”. El Señor habló a Moisés: Di a los hijos de Israel: “cuando entren en la tierra que yo les voy a dar y sieguen la mies, llevarán al sacerdote una gavilla como primicia de su cosecha. Este la balanceará ritualmente en Presencia del Señor, para que les sea aceptada; la balanceará el sacerdote el día siguiente al sábado. A partir del día siguiente al sábado en que lleven la gavilla para el balanceo ritual, contarán siete semanas completas: contarán cincuenta días hasta el día siguiente al séptimo sábado y ofrecerán una oblación nueva al Señor. El día diez del séptimo mes es el día de la Expiación. Se reunirán en asamblea litúrgica, ayunarán y ofrecerán al señor una oblación. El día quince de ese séptimo mes comienza la fiesta de las tiendas dedicada al señor; y dura siete días. El día primero se reunirán en asamblea litúrgica, ayunarán y ofrecerán al Señor una oblación. El día quince de ese séptimo mes comienza la fiesta de las Tiendas dedicada al Señor; y dura siete días. El día primero se reunirán en asamblea litúrgica. No harán trabajo servil alguno. Los siete días ofrecerán al señor oblaciones. Al octavo volverán a reunirse en asamblea litúrgica y ofrecerán al señor oblaciones. Es día de reunión religiosa solemne. No harán trabajo servil alguno. Estas son las festividades del Señor, en las que se reunirán en asamblea litúrgica, y ofrecerán al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponda a cada día. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 81 R/. Aclamen a Dios, nuestra fuerza Acompañen, toquen los panderos, las cítaras templadas y las arpas; toquen la trompeta por la luna nueva, por tu luna llena, que es nuestra fiesta. R/. Porque es una ley de Israel, un precepto del Dios de Jacob, una norma establecida para José al salir de Egipto. R/. No tendrás un dios extraño, no adorarás un dios extranjero; yo soy el Señor, Dios tuyo, que te saqué de la tierra de Egipto. R/. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según san Mateo 13, 54-58 En aquel tiempo, Jesús fue a su ciudad y se puso a enseñar en su sinagoga. La gente decía admirada: ¿De dónde saca este esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su Madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y se escandalizaban a causa de él. Jesús les dijo: Solo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, por su falta de fe. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En el día y en la fiesta litúrgica de un gigante, san Juan María Bautista Vianney, más conocido como el santo Cura de Ars, nos congratulamos por el santo patrono de todos los sacerdotes y párrocos en el mundo entero y los invitamos para que oren por nosotros los sacerdotes, sobra quien nos critique, falta quien ore más por nosotros. A propósito de este día el evangelio de san Mateo nos presenta, el desengaño de Jesús cuando en su ciudad, en Nazareth, enseña en la sinagoga (el lugar de encuentro y de reunión común de los habitantes), y sin embargo, por más que allí les predica el mensaje nuevo de salvación, la gente entre admirada y escandalizada decían: “Y este Jesús, de dónde saca tanta sabiduría?, ¿cómo es capaz de realizar estos milagros? pues conocemos su origen humilde; ¿acaso no es hijo del carpintero José?, ¿acaso no es su madre María?, y ¿acaso entre sus familiares no tiene a Santiago, José, Simón y Judas?”. Y reconocen que toda su familia está allí, en Nazareth, y nos dice el texto de san Mateo que se escandalizaban y no creían, porque pensaban que un verdadero Mesías no podía venir de las entrañas de su pueblo. Jesús un poco adolorido, viendo sólo críticas y no reconocimiento a su tarea y a su misión, afirmará con un deje de dolor: “Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta” (en una célebre expresión que ha hecho carrera a lo largo de la historia), y que hemos dicho: “Nadie es profeta en su tierra”. Terminará el evangelio diciendo, que Jesús no pudo hacer allí muchos más milagros, por la falta de fe de sus coterráneos, de sus paisanos. Pero pensemos ¿acaso es la historia de Jesús?, ¿acaso no es también la historia de todos los santos en 2000 años de cristianismo? ¿señalados, probados, despreciados, juzgados a veces por la propia Iglesia?, muéstrenme los desafíos, muéstrenme un solo santo que en su vida terrenal no haya vivido incomprensiones, pruebas, calumnias, persecuciones, dificultades en el desarrollo de su misión, del anuncio del reino de los Cielos. La vida me ha enseñado que hoy más que nunca en este siglo XXI, siglo de cambios vertiginosos, de contradicciones sociales, se necesitan faros de luz que señalen el camino, modelos de vida a imitar, en una sociedad de influenciadores, ya no de papel sino de pantalla de celular o de teléfono móvil, que nos muestran que la vida es simplemente placeres sibaritas y efímeros, éxitos humanos, riquezas que no obtendremos cuando gastar y reconocimientos y fama, aplausos efímeros de los hombres, no, el santo si me permiten, es sobre todo aquel que no dejó ni se cansó de amar a los otros, más allá de pruebas de sinsabores y de amarguras humanas. Y eso debemos de ser tú y yo, sal de la tierra, luz del mundo, levadura que fermente la gran masa de la sociedad, y no dejarme y cansarnos de amar, que es el gran mandato que nos ha dejado Jesús. Eso lo hicieron los santos, es que iniciar en el camino del amor (el gran mandamiento cristiano) es de todos, perseverar en el amor es de pocos y terminar hasta la muerte amando, es propio de hombres santos. Pero en un segundo momento decimos que santo es aquel hombre o mujer que nunca dejó de confiar y esperar en Dios, más allá de toda prueba y adversidad, esperando contra toda esperanza humana, supo mirar en la tormenta, al final de ella, la bonanza y la calma que sólo nos viene de Dios. Hoy te pregunto si tú ¿eres de los que ha renunciado, ha claudicado, ha tirado la toalla, se ha arrodillado frente a la vida cuando se presentan dificultades y se juntan adversidades?, o por el contrario tu confianza en Dios, fruto de una mirada profunda de las circunstancias adversas que puedas vivir, te han llevado a decir ¡El que en Dios espera nunca desespera!, eso es el santo, nunca desesperó, porque siempre esperó todo de Dios. Finalmente podríamos decir que santo en el siglo XXI, es aquel que sabe cargar su cruz la de cada día con fe y amor, sin renegar, sin cuestionar, sin maldecir. Santo es el que supo más allá de cualquier prueba en la vida, como Jesús llevar la cruz sobre sus hombros e ir hasta el Gólgota y allí morir a nosotros mismos, a nuestro pecado, para ser glorificados, como fue glorificado Jesús por el Padre Dios. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, y de manera especial a todos los sacerdotes del mundo entero, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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