¡Bautismo del Señor!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2025-01-21T20:44:02Z
dc.date.available2025-01-21T20:44:02Z
dc.date.issued2025-01-12
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Celebramos justo en el final de esta Navidad, la fiesta litúrgica del Bautismo del Señor, que cierra este tiempo bellísimo que habíamos iniciado el pasado 25 de diciembre, justo la gran solemnidad de la Navidad, Natividad o Nacimiento del Señor. Pero hablemos del bautismo de Jesús, una palabra que viene de la lengua griega y que significa, baño de inmersión. Es que, en el fondo, bautizarnos es sumergirnos en el misterio de la vida de Jesús y concretamente en el misterio de su Muerte, de su Pasión, Muerte, Resurrección para el perdón de nuestros pecados y para resurgir, renacer, resucitar a una vida nueva, a una vida verdadera, a una vida con Cristo. Reconocemos en esta fiesta del bautismo del Señor, que, en el plan providente de Dios, Él ha escogido para su Hijo Jesucristo, el camino de la kénosis, una palabra un poco extraña para nosotros, que significa la humillación, el abajamiento, el asumir nuestra condición de fragilidad y debilidad humana, el hacerse hombre como nosotros para cargar sobre Él el pecado de la humanidad entera y así hacerse solidario con los hombres. Es increíble el designio y el plan misterioso de Dios, pero eligió ese camino del que nos habla Pablo a los filipenses, de Jesús hacerse hombre y el último entre los hombres repetimos, por ese camino de humildad, abajamiento, anonadamiento, hacerse nada, kenotico (dirán los teólogos), para luego resurgir victoriosa, gloriosamente, más allá del misterio, de la profundidad y de la sombra de la muerte. Pero no nos quedamos solamente en este camino escogido por el Padre para Jesús, sino que escuchamos en el evangelio de hoy la voz del Padre de los cielos, cuando hablando de Jesús afirmará: “Este es mi Hijo predilecto, mi Hijo amado, en quien me complazco”. Y nos habla del descendimiento del Espíritu Santo, los teólogos más actuales afirman: “Que más allá de la bajada del Espíritu Santo en forma de paloma, se habla más es de la suavidad, delicadeza, sutileza del vuelo de la paloma”. Y así como una paloma desciende suave, sutil y delicadamente del cielo a la tierra, en su vuelo, así también el Espíritu de Dios desciende sutil, suave, delicadamente sobre el alma humana cuando acontece la acción de la vida divina en el bautismo en cada uno de nosotros. Pero además se oye el testimonio de Dios Trino, que manifiesta la divinidad de Jesús cuando dice: “Este es mi Hijo muy amado, mi preferido, en quien me complazco”. Pero hagamos aplicación práctica para nuestra vida, a propósito de este texto del evangelio que nos recuerda el día en que nacimos a la vida divina como hijos de Dios, y el día en que fue perdonado nuestro pecado de origen u original y fuimos insertados en el misterio de la comunidad de bautizados que llamamos la Iglesia. La primera aplicación práctica para nuestra vida es que nosotros el día en que fuimos bautizados, fuimos unidos de un modo profundo y para siempre con Jesús. El día de nuestro bautismo fuimos sumergidos en el misterio de su poder, esto es, de su Muerte, que es fuente de vida, para participar de su Resurrección gloriosa que nos hace renacer a una vida nueva como hijos de Dios. Tal vez las fotos, el vídeo, el que haya suficiente agua para el recién bautizado, la fiesta que vamos a hacer con la familia después del bautismo, nos lleva a no tener conciencia de la grandeza del más importante de todos los sacramentos en la Iglesia, el Bautismo. Allí recibimos la vida divina y con razón, de una manera coloquial, las abuelas decían: “Bautiza a ese niño que está como un animalito, a ver si lo hace hijo de Dios”. Esta expresión, aunque coloquial y simplista, expresa que sin el bautismo pareciéramos una simple criatura, pero con el adquirimos toda la vida divina de la que debemos tomar conciencia a lo largo de nuestra vida. Pero una segunda consecuencia práctica sobre nuestro bautismo y del cual debemos de ser conscientes, es que por el mismo fuimos liberados del pecado de origen. El pecado que arrastramos de generación en generación hasta nuestros primeros padres, y nos convertimos por ese bautismo en hijos de Dios por adopción y en miembros del único Cuerpo de Cristo que es la Iglesia, para vivir en ella la vocación a la santidad y heredar la vida eterna que se nos ha abierto por la Resurrección de Cristo. Hoy descubre en tu vida, que no eres esclavo del pecado, que tal vez no tomas conciencia de la realidad de bautizado, pero que más allá de sentir dolor porque no te puedes liberar del rencor, de fantasmas del pasado, de un temperamento iracundo o irascible, de una impaciencia constante de envidia sobre el progreso de los demás, de un afán de murmurar, hablar y chismosear de los demás, todo esto que llamamos el pecado y que nos entristece y nos esclaviza, toma conciencia que por el bautismo, la fuerza redentora de la vida de Cristo que obra en ti, te llama a la libertad, a la sanación y que si eres consciente de tu bautismo, tienes la fuerza espiritual, tienes la capacidad para no sentirte atado al licor, a las drogas, a los casinos, al orgullo, a la lujuria, a la avaricia de dinero, a cualquier tipo de pecado o esclavitud personal, porque hemos sido adoptados como hijos de Dios, hemos sido hechos partícipes del cuerpo vivo de Cristo, que es la Iglesia. Concluyo con una tercera enseñanza para nuestra vida y es que este gran don del bautismo, que hoy reconocemos en la persona de Jesús sin necesitarlo, porque Él era el hombre lleno de Dios, pero sigue el camino que mandaba la ley judía. Reconozcamos en esta vida divina que recibimos, hace x cantidad de años por nuestro bautismo, que ella es la gran semilla del árbol de la vida de Dios en nosotros, y que sólo en la medida en que tengamos una conciencia progresiva de esta maravilla, nos creamos de verdad que tenemos en nosotros a Dios, morándonos, habitándonos, aprenderemos a agradecer nuestro bautismo, a alimentar, fortalecer y acoger esa gracia de estado recibida en día tan grande. Esto es tan importante que muchos santos no celebraban como cumpleaños el día en que nacían a su vida biológica, sino el día de su bautismo en que nacían a la vida sobrenatural con Dios. Con razón, la segunda lectura de hoy de Hechos 10, es un verdadero programa para todo bautizado, cuando nos habla este texto del nuevo testamento: “Cómo Jesús ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, pasó su vida haciendo el bien, curando a los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Hoy toma este texto del nuevo testamento de Hechos de los Apóstoles, capítulo 10 y no lo apliques solamente a Cristo, sino a tu vida como bautizado, y di también, yo como ungido por Dios con la fuerza del Espíritu Santo, el día de mi bautismo, estoy llamado a pasar mi vida haciendo el bien y también sanando a tantos oprimidos por el mal, liberando a tantos esclavos de su pecado, mostrándoles el evangelio de Jesucristo porque el Espíritu de Dios está conmigo desde el día en que fui bautizado. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día y te permita tomar conciencia de la vida divina que hay en ti. Y te bendigo en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 3, 15-16. 21-22 Lecturas del día de Hoy: Primera lectura: Isaίas 42, 1-4. 6-7 Esto dice el Señor: “Miren a mi siervo, a quien sostengo, a mi elegido, en quien tengo mis complacencias. En él he puesto mi espíritu para que haga brillar la justicia sobre las naciones. No gritará, no clamará, no hará oír su voz por las calles; no romperá la caña resquebrajada, ni apagará la mecha que aún humea. Promoverá con firmeza la justicia, no titubeará ni se doblegará hasta haber establecido el derecho sobre la tierra y hasta que las islas escuchen su enseñanza. Yo, el Señor, fiel a mi designio de salvación, te llamé, te tomé de la mano, te he formado y te he constituido alianza de un pueblo, luz de las naciones, para que abras los ojos de los ciegos, saques a los cautivos de la prisión y de la mazmorra a los que habitan en tinieblas”. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 28, 1a y 2. 3ac-4. 3b y 9b-10 Te alabamos, Señor. Hijos de Dios, glorifiquen al Señor, denle la gloria que merece. Postrados en su templo santo, alabemos al Señor. R. Te alabamos, Señor. La voz del Señor se deja oír sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es poderosa, la voz del Señor es imponente. R. Te alabamos, Señor. El Dios de majestad hizo sonar el trueno de su voz. El Señor se manifestó sobre las aguas desde su trono eterno. R. Te alabamos, Señor. Segunda lectura: Hechos 10, 34-38 En aquellos días, Pedro se dirigió a Cornelio y a los que estaban en su casa, con estas palabras: “Ahora caigo en la cuenta de que Dios no hace distinción de personas, sino que acepta al que lo teme y practica la justicia, sea de la nación que fuere. Él envió su palabra a los hijos de Israel, para anunciarles la paz por medio de Jesucristo, Señor de todos. Ya saben ustedes lo sucedido en toda Judea, que tuvo principio en Galilea, después del bautismo predicado por Juan: cómo Dios ungió con el poder del Espíritu Santo a Jesús de Nazaret, y cómo éste pasó haciendo el bien, sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él”. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Evangelio del día de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 3, 15-16. 21-22 En aquel tiempo, como el pueblo estaba en expectación y todos pensaban que quizá Juan el Bautista era el Mesías, Juan los sacó de dudas, diciéndoles: “Es cierto que yo bautizo con agua, pero ya viene otro más poderoso que yo, a quien no merezco desatarle las correas de sus sandalias. Él los bautizará con el Espíritu Santo y con fuego”. Sucedió que entre la gente que se bautizaba, también Jesús fue bautizado. Mientras éste oraba, se abrió el cielo y el Espíritu Santo bajó sobre él en forma sensible, como de una paloma, y del cielo llegó una voz que decía: “Tú eres mi Hijo, el predilecto; en ti me complazco”. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectÁrbol de la vida
dc.subjectBautismo
dc.subjectDios en nosotros
dc.subjectIniciación cristiana
dc.subjectLiberados del pecado
dc.subjectSacramentos
dc.subjectSan Lucas
dc.subjectSemilla
dc.subjectUnidos a Jesús
dc.subjectVerdaderos hijos de Dios
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Bautismo del Señor!
dc.title.alternativeSacramento del Bautismo

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