¡El Señor es escudo para tu vida!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 6, 14-29 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Si 47, 2-13: Como la grasa es lo mejor del sacrificio, así David es el mejor de Israel. Jugaba con leones como con cabritos, con osos como con corderillos; siendo un muchacho mató a un gigante, removiendo la afrenta del pueblo, cuando su mano hizo girar la honda, y derribó el orgullo de Goliat. Invocó al Dios Altísimo, quien hizo fuerte su diestra para eliminar al hombre aguerrido y restaurar el honor de su pueblo. Por eso le cantaban las mozas, alabándole por sus diez mil. Ya coronado, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, derrotó a los filisteos hostiles, quebrantando su poder hasta hoy. De todas sus empresas daba gracias, alabando la gloria del Dios Altísimo, de todo corazón amó a su Creador, entonando salmos cada día; trajo instrumentos para servicio del altar y compuso música de acompañamiento; celebró solemnemente fiestas y ordenó el ciclo de las solemnidades; cuando alababa el nombre santo, de madrugada, resonaba el rito. El Señor perdonó su delito y exaltó su poder para siempre; le confirió el poder real y le dio un trono en Jerusalén. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 18(17),31.47 y 50. 51 Bendito sea mi Dios y Salvador. Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor, Él es escudo para los que a Él se acogen. Bendito sea mi Dios y Salvador. Viva el Señor, bendita sea mi Roca, sea ensalzado mi Dios y Salvador: Te daré gracias entre las naciones, Señor, y tañeré en honor de tu nombre. Bendito sea mi Dios y Salvador. Tú diste gran victoria a tu rey, tuviste misericordia de tu Ungido, de David y su linaje por siempre. Bendito sea mi Dios y Salvador. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 6, 14-29: En aquel tiempo, como la fama de Jesús se había extendido, el rey Herodes oyó hablar de él. Unos decían: -«Juan Bautista ha resucitado, y por eso los poderes actúan en él.» Otros decían: -«Es Elías.» Otros: -«Es un profeta como los antiguos.» Herodes, al oírlo, decía: -«Es Juan, a quien yo decapité, que ha resucitado.» Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel, encadenado. El motivo era que Herodes se había casado con Herodías, mujer de su hermano Filipo, y Juan le decía que no le era lícito tener la mujer de su hermano. Herodías aborrecía a Juan y quería quitarlo de en medio; no acababa de conseguirlo, porque Herodes respetaba a Juan, sabiendo que era un hombre honrado y santo, y lo defendía. Cuando lo escuchaba, quedaba desconcertado, y lo escuchaba con gusto. La ocasión llegó cuando Herodes, por su cumpleaños, dio un banquete a sus magnates, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea. La hija de Herodías entró y danzó, gustando mucho a Herodes y a los convidados. El rey le dijo a la joven: -«Pídeme lo que quieras, que te lo doy.» Y le juró: -«Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino.» Ella salió a preguntarle a su madre: -«¿Qué le pido?» La madre le contestó: -«La cabeza de Juan, el Bautista.» Entró ella en seguida, a toda prisa, se acercó al rey y le pidió: -«Quiero que ahora mismo me des en una bandeja la cabeza de Juan, el Bautista.» El rey se puso muy triste; pero, por el juramento y los convidados, no quiso desairarla. En seguida le mandó a un verdugo que trajese la cabeza de Juan. Fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una bandeja y se la entregó a la joven; la joven se la entregó a su madre. Al enterarse sus discípulos, fueron a recoger el cadáver y lo enterraron. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES 06 Evangelio Mc 6, 14 – 29 viernes 06 febrero ¡El Señor es escudo para tu vida! La primera lectura tomada del Libro del Eclesiástico o de Sirácida, o de Jesús Ben Sirá, hace una antología de la vida de uno de los más grandes hombres en la historia del pueblo de Israel, hablamos del rey David haciendo una verdadera elegía o cántico de alabanza de su vida. Nos dice el Libro de Ben Sirá o Eclesiástico “que David jugaba con los leones como con cabritos, y con los osos como con corderillos”. Y habla “de la gesta impresionante que siendo un joven muchacho mató a un gigante”, (hablando de Goliat, removiendo la humillación de su pueblo cuando su mano hizo girar la honda, la cauchera y derribó el orgullo del gigante). Pero agregará haciendo esta elegía de la vida del rey David, “que él siempre invocó al Dios Altísimo, que hizo fuerte su mano derecha para eliminar a sus enemigos y restaurar el honor de su pueblo”. Nos habla “de que ya coronado como rey, peleó y derrotó a sus enemigos vecinos, a los hostiles filisteos, quebrantando su poder hasta el día de hoy”. Y finaliza esta elegía de la vida de David, diciendo “de todos sus proyectos, misiones y empresas el rey David daba gracias alabando la gloria del Dios Altísimo de todo corazón, amando a su Creador y entonando himnos y salmos cada día”. Finalizará este texto de Sirácida afirmando “que el Señor Dios perdonó el pecado de David”. Y aunque sin mencionarlo, recordamos la traición que hizo con la esposa de su valiente general Urías, Betsabé, y cómo exalta el poder de David para siempre, confiriéndole el poder del rey y dándole el trono en la ciudad de Jerusalén. De todo esto descubrimos una verdad suprema, como Dios va actuando en la vida de un hombre y más allá de fidelidades o infidelidades, más allá de momentos de debilidad y luchas personales, Dios sostuvo la vida de David, como sostiene la vida de cada uno de nosotros. Pero ahora pasemos al evangelio que nos describe en Marcos, capítulo 6 la muerte humillante, injusta y cruel del gran profeta, puente entre el Antiguo y el Nuevo Testamento, Juan el Bautista. Aquí nos preguntamos más allá de una descripción que todos conocemos, ¿si la muerte de Juan el Bautista es un anuncio de la misma muerte de Jesús y de la muerte y el sufrimiento que todos los seguidores de Jesús debemos asumir por anunciar la causa de la verdad y la justicia? Descubrimos también en lo humano que Juan el Bautista es una víctima de una intriga pasional de una mujer enferma de ambición, Herodías, amante del rey Herodes, y que a la postre era cuñada del mismo, porque había estado casada en principio con Filipo, hermano del rey. Juan el Bautista le decía “que, según la ley de Dios, esto no le estaba permitido”. Y urdiría toda la trama para que, en ese banquete con los grandes, en una fiesta cargada de lujo, de licor, de lujuria, allí se diera precisamente el motivo para acabar con la vida de un hombre simple, de vida austera, de vida sencilla, un justo por excelencia, Juan el Bautista. Tanto de la historia del rey David, narrada en el capítulo 47 del Libro de Ben Sirá o Sirácida, como en el texto de Marcos que nos muestra la pasión dolorosa y la muerte de Juan el Bautista, descubrimos finalmente que el salmo de hoy tiene todo su sentido cuando dice: “Perfecto es el camino de Dios, acendrada es la promesa del Señor. Él es escudo para los que a Él se acogen”. En el fondo, descubre en tu vida más allá de momentos de plenitud y también situaciones adversas y de prueba que el Señor va construyendo historia de salvación, historia de amor, historia de liberación y de protección sobre cada una de las particularidades y las circunstancias puntuales, positivas y negativas de tu vida. Por eso con el salmista aprende a orar y a decir: “Viva el Señor, bendita sea mi roca; sea ensalzado mi Dios y Salvador. Por eso te daré gracias entre las naciones, Señor, y tañeré en honor de tu nombre”. Hoy reconoce que cuando miras con fe tu vida personal, cuando miras con los ojos de Dios tu historia propia, allí reconocerás que Dios, más allá de grandes dolores, inmensas pruebas, siempre te ha acompañado, siempre ha estado contigo y siempre ha construido historia de salvación, historia de amor y de liberación sobre tu vida personal. Que el Señor que sólo es bueno y de Él solo esperamos bendiciones, te acompañe, te guíe en este día y te bendiga en abundancia. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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