¡Juzgar por las apariencias!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-08-14T23:35:08Z | |
| dc.date.available | 2024-08-14T23:35:08Z | |
| dc.date.issued | 2024-08-02 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Para nadie es un secreto que no estamos solamente en una época de cambios, sino en un cambio de época. El tema no es que estemos cambiando como sociedad, como humanidad; el tema es si estamos cambiando para ser mejores o peores seres humanos, para ser mejores o peores familias, para ser mejores o peores sociedades. Cada uno puede dar una respuesta desde la propia experiencia personal, familiar y social; simplemente como hombre de la Iglesia, reconozco que hay un cambio en la moral y en la ética de las nuevas generaciones, algunos lo llamarán degradación moral, otros perversión de las costumbres y simplemente siguiendo la línea de las lecturas que nos presenta hoy la liturgia de la Iglesia, encontramos como esto ha sido cíclico a lo largo de la historia. Es lo que vivió en su momento el profeta Jeremías, después de un brillante reinado del rey Josías, vendrá su hijo Joaquín, cambiarán las costumbres, de alguna manera habrá una idolatría, un abandono de la realidad de la confianza en Dios, una búsqueda supersticiosa de otros dioses y por eso el Señor llama a su pueblo a ser purificado, a ser convertido, de lo contrario perecerán. Este es el anuncio del juicio que hace el profeta Jeremías, sin embargo, entre otros sacerdotes, entre otros profetas, algunos del pueblo, no entendían que la ciudad, ni mucho menos el gran templo religioso de Israel, pudiera ser destruido, por eso lo declaran profeta de calamidades y dicen que para él le espera simplemente la muerte por traidor y por blasfemo, porque él enuncia una profecía, da un mensaje de alerta y de alarma, que el pueblo y la generación pervertida de su tiempo, no quería escuchar. Hoy te pregunto: ¿estás con los tiempos porque crees que son buenos?, ¿te identificas con la forma de pensar del ser humano hoy porque crees que ahí hay un actuar ético, moral y verdadero?, o ¿simplemente lo haces por adaptarte a la masa, a la mayoría estadística, por no entrar en contradicción con nadie?, y ¿esto acaso no te hace un poco cómodo, conveniente y quizás hasta cobarde? Los profetas en la Biblia muchas veces tuvieron que pagar el precio de ser diferentes y vivir la soledad, el señalamiento y la discriminación, para advertir y alertar a su pueblo que la forma de vida, las costumbres morales que estaban llevando, no eran según el plan de Dios y por el contrario, ellos, los profetas inspirados por Dios, invitaban a que hubiera una profunda conversión del corazón, para que estas ciudades, estos pueblos, no fueran castigados. En ese sentido clamará el profeta que lo escuche la gran bondad de Dios, cuando además de dar un juicio o una profecía de juicio sobre su pueblo, siente el rechazo, la persecución y el señalamiento de los suyos. Pero pasemos ya no del antiguo testamento con Jeremías, sino al nuevo testamento con Jesús, y encontramos como Él, siendo un profeta, y más que un profeta, vive la misma realidad de Jeremías: amado, acogido, aceptado, admirado por unos; rechazado, fustigado, despreciado por otros ciudadanos, que, mirando su origen sencillo, conociendo a su padre, el simple carpintero de Nazaret, no podían entender que en Él hubiera una sabiduría y un poder tan grande. A partir de estas lecturas bíblicas que la liturgia de la Iglesia nos presenta en este día, aprendamos tres grandes lecciones de vida para hoy. La primera, no juzguemos por apariencias, y lo decimos, aunque la frase es manida, la frase es repetida, porque lo hacemos todos los días. Juzgamos de una persona por su origen humilde, por su falta de estudio, porque nos parece conocer su familia; parece que no podemos recibir nada novedoso, nada divino, nada profético de alguien que nos es supremamente familiar y conocido, y descubriremos con sorpresa, descubriremos lo repito con sorpresa al final de la vida, que muchos cercanos a nosotros, que quizás fueron insignificantes ante la mirada humana, fueron verdaderos testigos del amor de Dios, profetas que con su vida nos dieron un mensaje de conversión y de renovación, aunque en vida los tildábamos de farsantes, de puritanos, de fanáticos, de retrógrados, ¿dónde está la verdad?. ¿En el lado nuestro que pensamos que contemporizar con el mundo, con sus desviaciones, con su locura, aquí, en este mundo hay modernidad, hay progreso?, o ¿identificarnos con aquellos que nos dicen, hay que sanear las costumbres, hay que cuidar la moral, hay que ver la ética con la que actuamos, hay que vivir en justicia, en rectitud, respetando las leyes de Dios? Primera gran enseñanza, no nos equivoquemos, profetas siguen dándose en el siglo XXI, pero como en el caso de Jeremías o del mismo Jesucristo, no los reconocemos, porque pensamos que no las sabemos todas, y que, por el origen de estos profetas, ellos no pueden venir de Dios, ni traer un mensaje novedoso y revolucionario para nuestra vida. Segunda enseñanza, Dios normalmente revela su mensaje a través de los pequeños, de los simples, de los sencillos de corazón; así lo hizo con Jesús, (el Hijo del carpintero de Nazaret), y así lo reconoce Jesús cuando ora, agradecido al Padre Dios, porque ha revelado los secretos del evangelio y los misterios del Reino de Dios, a los sencillos y a los simples, y los ha ocultado a los sabelotodo y a los entendidos de esta tierra. Hoy, nuevamente en contravía con los criterios humanos, más allá de dejarnos llevar y juzgar por apariencias engañosas, descubramos que, en los simples, en los pequeños de la sociedad, encontramos el mensaje potente de Dios. Recuerdo una familia adinerada, muy adinerada, que tenía una empleada del servicio hacía más de 20 años trabajando de manera interna en su casa, decían ellos que veían más alegría, más paz, más amor, en esta sencilla mujer empleada doméstica, que, en toda la familia, que, en función de sus empresas, de sus negocios, en el mundo, lleno de sí mismos, reñían, rivalizaban, peleaban, se distanciaban unos de otros. Quizás en personas muy simples, allí Dios te habla y aprende a reconocer su mensaje, no te dejes engañar porque aparentemente es el hijo del carpintero, de una sencilla mujer (los pobres anawim como la Virgen María). Dios no habla a través de los potentes, los poderosos, a los que el mundo se pliega, se arrodilla; Dios habla y expresa su mensaje de sabiduría, a través de los sencillos y simples de corazón. Finalmente, en una tercera enseñanza que aprendemos del evangelio de hoy, descubramos que Dios va construyendo su proyecto de reino y de salvación, desde los fracasos, las incomprensiones y los rechazos. Hoy podríamos hablar y ponerle título al evangelio, como el fracaso de Jesús en su predicación con sus paisanos, los nazaretanos. De hecho, concluirá el evangelio diciendo: “Que Jesús no pudo allí hacer más milagros en Nazaret, por la falta de fe de sus habitantes”, y con algún dolor afirmará: “Que definitivamente nadie es profeta, nadie es valorado, nadie es reconocido y apreciado entre los suyos”. Hoy, por más que vivas incomprensiones, desprecios, señalamientos y aun a veces persecuciones, reconoce que Dios va construyendo su reino de justicia y de amor, a partir y a través de aquello que llamamos reveses, caídas y fracasos humanos. Por eso, no te desanimes, descubre la lógica de Dios, que es antilógica para los hombres, pero así es Dios, así es su sabiduría, así tenemos que aprender, qué le vamos a hacer. Que el buen Dios te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 13, 54-58 Lectura del día de hoy Jr 26,1-9: El pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor. Al comienzo del reinado de Joaquín, hijo de Josías, rey de Judá, vino esta palabra del Señor a Jeremías: -Así dice el Señor: Ponte en el atrio del templo y di a todos los ciudadanos de Judá que entran en el templo para adorar, las palabras que yo te mande decirles; no dejes ni una sola. A ver si escuchan y se convierte cada cual de su mala conducta, y me arrepiento del mal que medito hacerles, a causa de sus malas acciones. Les dirás: Así dice el Señor: -Si no me obedecéis cumpliendo la ley que os di en vuestra presencia, y escuchando las palabras de mis siervos los profetas, que os enviaba sin cesar (y vosotros no escuchabais); entonces trataré a este templo como al de Silo, y a esta ciudad la haré fórmula de maldición para todos los pueblos de la tierra. Los profetas, los sacerdotes y el pueblo oyeron a jeremías decir estas palabras en el templo del Señor. Y cuando terminó Jeremías de decir cuanto el Señor le había mandado decir al pueblo, lo agarraron los sacerdotes y los profetas y el pueblo, diciendo: -Eres reo de muerte. ¿Por qué profetizas en nombre del Señor que este templo será como el de Silo, y esta ciudad quedará en ruinas, deshabitada? Y el pueblo se juntó contra Jeremías en el templo del Señor. Salmo del día de hoy Salmo 68, 5.8-10.14: Que me escuche tu gran bondad, Señor. Más que los pelos de mi cabeza son los que me odian sin razón; más duros que mis huesos, los que me atacan injustamente. ¿Es que voy a devolver lo que no he robado? Por ti he aguantado afrentas, la vergüenza cubrió mi rostro. Soy un extraño para mis hermanos, un extranjero para los hijos de mi madre, porque me devora el celo de tu templo, y las afrentas con que te afrentan caen sobre mí. Pero mi oración se dirige a ti, Dios mío, el día de tu favor; que me escuche tu gran bondad, que tu fidelidad me ayude. Evangelio del día de hoy Mt 13, 54-58: ¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada: -¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él. Jesús les dijo: -Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta. Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1pVR7trxTbbgsHdr6_lo5tFGb0u8qYC6m/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Fracasos | |
| dc.subject | Incomprensiones | |
| dc.subject | Juzgar por apariencias | |
| dc.subject | Mensaje de Dios | |
| dc.subject | Sencillos de corazón | |
| dc.subject | Proyecto de salvación | |
| dc.subject | Rechazos | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Juzgar por las apariencias! | |
| dc.title.alternative | Lógica de Dios |
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