¡Una vida superior!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-04-19T00:44:17Z | |
| dc.date.available | 2024-04-19T00:44:17Z | |
| dc.date.issued | 2023-06-07 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Ayer Jesús tenía una discusión con los fariseos y los seguidores de Herodes o herodianos. Hoy Jesús, tiene una polémica con los saduceos que no creían en la resurrección, y probablemente citando el caso de Sara, hija de Ragüel en el libro de Tobías, hablan de una mujer casada siete veces, con siete hombres hermanos todos entre ellos, siguiendo la famosa ley del levirato judía. Todos habían muerto en la noche de bodas, y con ninguno había tenido hijos; nos dice los saduceos burlándose de Jesús, que si estuvo casada con los siete hombres cuando resuciten, de ¿cuál de todos de ellos será esposa? Jesús se sirve de esta pregunta también maliciosa y burletera para hacer una precisión, le dice a los saduceos que están equivocados, que no son capaces de entender ni la escritura, ni el poder de Dios, y que los hombres y mujeres cuando resuciten no se casarán. Este amor eros que conocemos en la vida conyugal o matrimonial, no existirá, será solo el amor ágape, el amor universal en Dios. Y nos dice que los hombres y las mujeres serán como los ángeles del cielo, de alguna forma reconocemos que la vida eterna, aquella que anhelamos todos, pero que también desconocemos, es una vida superior, donde estaremos todos unidos por el amor universal de Dios; todos en una comunión eterna de vida alrededor de Dios, aunque siempre las palabras son cárcel para el pensamiento y limitadas para expresar esa vida superior. Hoy nosotros preguntémonos ¿qué esperamos de la vida eterna?, ¿pensamos que nuestra vida termina en una tumba?, ¿termina con unas cenizas tiradas en una corriente de agua o riachuelo?; no, nuestra vida termina con Dios, el destino final del hombre es con Dios en el cielo, en una comunión total de amor. Cuando el ser humano no es capaz de tener perspectiva de su vida eterna, de su vida definitiva, vive esta tierra y vive esta vida humana de una manera indeseable, quizá siguiendo la ideología de los hedonistas o epicureístas: “Comamos y bebamos, que mañana moriremos”. Cuando no hay perspectiva de una vida más allá de la muerte, vivimos de alguna forma con mayor egoísmo, entendiendo que la existencia es solo esta y que tenemos que disfrutar al máximo porque con la muerte supuestamente todo acabará. Pero, por el contrario, cuando Jesús hoy nos dice están muy equivocados, sí hay vida eterna, y no será una vida simplemente en unión conyugal o marital como en el mundo terrenal, sino que seremos como ángeles en una comunión de amor eterno con Dios, aprendes a vivir tu vida de otra manera. La fe te lleva a entender tu vida como un servicio de amor, un servicio de justicia a los demás, especialmente a los más débiles, a los que más sufren. Créeme, quien no ha resuelto el sentido de la muerte, no ha resuelto el sentido de su vida, quien no entiende en vida cristiana o en clave cristiana que la muerte es simplemente un tránsito, un cruzar un umbral para vivir la plena vida con Dios, quien no entiende esto, no sabrá lo que es vivir en servicio y en donación para los demás; por el contrario, cuando tu vida, sabes que es simplemente la preparación para la vida definitiva con Dios, aprenderás a asumir tu existencia, como una entrega confiada, alegre y generosa por los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 12, 18-27 Lectura del día de hoy Lectura del libro de Tobías 3, 1-11a.16-17a: Anegada entonces mi alma de tristeza, suspirando y llorando, comencé a orar con gemidos: Tú eres justo, Señor, y justas son todas tus obras. Misericordia y verdad son todos tus caminos. Tú eres el Juez del Universo. Y ahora, Señor, acuérdate de mí y mírame. No me condenes por mis pecados, mis inadvertencias y las de mis padres. Hemos pecado en tu presencia, no hemos escuchado tus mandatos y nos has entregado al saqueo, a la burla, al comentario y al oprobio de todas las gentes entre las que nos has dispersado. Pero cierto es, Señor, que todas tus sentencias a la verdad responden cuando me tratas según mis pecados y los de mis padres; porque no hemos cumplido tus mandatos, y no hemos caminado en la verdad delante de ti. Haz conmigo ahora según lo que te plazca y ordena que reciban mi vida para que yo me disuelva sobre la faz de la tierra, porque más me vale morir que vivir. Tengo que aguantar injustos reproches y me anega la tristeza. Manda, Señor, que sea liberado de esta aflicción y déjame partir al lugar eterno, y no apartes, Señor, tu rostro de mí, pues prefiero morir a pasar tanta aflicción durante la vida y tener que seguir oyendo injurias. Sucedió aquel mismo día, que también Sara, hija de Ragüel, el de Ecbátana de Media, fue injuriada por una de las esclavas de su padre, porque había sido dada en matrimonio a siete hombres, pero el malvado demonio Asmodeo los había matado antes de que se unieran a ella como casados. La esclava le decía: «¡Eres tú la que matas a tus maridos! Ya has tenido siete, pero ni de uno siquiera has disfrutado. Nos castigas porque se te mueren los maridos? ¡Vete con ellos y que nunca veamos hijo ni hija tuyos!» Entonces Sara, con el alma llena de tristeza, se echó a llorar y subió al aposento de su padre con intención de ahorcarse. Pero, reflexionando, pensó: «Acaso esto sirva para que injurien a mi padre y le digan: «Tenías una hija única, amada y se ha ahorcado porque se sentía desgraciada.» No puedo consentir que mi padre, en su ancianidad, baje con tristeza a la mansión de los muertos. Es mejor que, en vez de ahorcarme, suplique al Señor que me envíe la muerte para no tener que oír injurias durante mi vida.» Y en aquel momento, extendiendo las manos hacia la ventana, oró así: Bendito seas tú, Dios de misericordias, y bendito sea tu Nombre por los siglos, y que todas tus obras te bendigan por siempre. Fue oída en aquel instante, en la Gloria de Dios, la plegaria de ambos y fue enviado Rafael a curar a los dos: a Tobit, para que se le quitaran las manchas blancas de los ojos y pudiera con sus mismos ojos ver la luz de Dios; y a Sara la de Ragüel, para entregarla por mujer a Tobías, hijo de Tobit, y librarla de Asmodeo, el demonio malvado; porque Tobías tenía más derechos sobre ella que todos cuantos la pretendían. En aquel mismo momento se volvía Tobit del patio a la casa, y Sara, la de Ragüel, descendía del aposento. Salmo del día de hoy Salmo 24: A tí Señor, levanto mi alma. A ti, Señor, levanto mi alma; Dios mío, en ti confío, no quede yo defraudado, que no triunfen de mí mis enemigos; pues los que esperan en ti no quedan defraudados, mientras que el fracaso malogra a los traidores. Señor, enséñame tus caminos, instrúyeme en tus sendas: haz que camine con lealtad; enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador, y todo el día te estoy esperando. Recuerda, Señor, que tu ternura y tu misericordia son eternas; no te acuerdes de los pecados ni de las maldades de mi juventud; acuérdate de mí con misericordia, por tu bondad, Señor. El Señor es bueno y es recto, y enseña el camino a los pecadores; hace caminar a los humildes con rectitud, enseña su camino a los humildes. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según san Marcos 12, 18-27: En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: -Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella. Jesús les respondió: -Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo. Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/16FIk_hm2JX5a5A28CXHy6j041HzrPPz9/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amor universal de Dios | |
| dc.subject | Cielo | |
| dc.subject | Comunión total | |
| dc.subject | Destino del hombre | |
| dc.subject | Egoísmo | |
| dc.subject | Saduceos | |
| dc.subject | Unidad | |
| dc.subject | Vida eterna | |
| dc.subject | Vida superior | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Una vida superior! | |
| dc.title.alternative | No es un Dios de muertos, sino de vivos |
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