¡Solo alcanzas el milagro, por tu fe!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-12-05T16:58:06Z | |
| dc.date.available | 2025-12-05T16:58:06Z | |
| dc.date.issued | 2025-12-05 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Solo alcanzas el milagro, por tu fe! La primera lectura tomada del profeta Isaías en el capítulo 29, nos muestra como Dios, Yahvé en el antiguo Testamento está a punto de intervenir para salvar de manera definitiva a los hombres. Los malvados, los opresores del ser humano van a ser suprimidos, van a ser aniquilados. Por el contrario, los pobres, los sufrientes, los inocentes, experimentarán la alegría de la liberación y el gozo de la cercanía con Dios. De hecho, las palabras literales de la primera lectura de hoy dirán: “Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel (que es una especie de jardín, de bosque similar al paraíso), y el vergel parecerá un bosque. Y aquel día los sordos oirán, los ciegos verán, los pobres se llenarán de júbilo y habrá desaparecido el violento. No quedará rastro del cínico y del malvado, porque serán aniquilados los que traman, maquinan con otros para hacer el mal a sus semejantes. Los que condenan al hombre con su palabra, aquellos calumniadores ponen trampas al juez en el tribunal y por una nadería, violan el derecho de un inocente. Todos serán suprimidos”. Este ver y este oír, más allá de ser un ver u oír biológico de la vista o del oído, indica la capacidad del creyente de percibir la intervención de Dios en la historia humana. Por eso, el salmo litúrgico de este día nos invita a repetir y a cantar como asamblea celebrante: “El Señor es mi luz y mi salvación”. Y te invito para que hagas oración de este salmo y repitas conmigo en espíritu de plegaria humilde y digas en situaciones sobre todo de turbación, confusión y oscuridad. Digas este salmo litúrgico 26: “El Señor es mi luz y mi salvación ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida ¿quién me hará temblar? Una cosa pido al Señor, eso buscaré. Habitar en la casa del Señor por los días de mi vida. Gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo”. Y concluirá la estrofa diciendo: “Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida”. Qué expresión tan bella, ¡Gozar del Señor en el país de la vida! El salmista en sus momentos de desánimo y abatimiento se dirá a sí mismo: “Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Bellísimo texto para hacer oración de él, oración meditativa, oración contemplativa. Y cae como anillo al dedo esta expresión en este tiempo del Adviento, porque en el fondo, este tiempo del advenimiento, preparación para la llegada de Jesús Niño, de Jesús Mesías, de Jesús Salvador es un tiempo de espera gozosa, espera animosa, con ánimo en el Señor. Pero pasemos al evangelio de san Mateo en el capítulo 9, versículos 27 y siguientes cuando dos ciegos siguen a Jesús por el camino y gritan para llamar su atención: “Ten compasión de nosotros, Hijo de David”, o lo que es lo mismo “descendiente del rey David”, ratificando que el Mesías tenía que venir por la línea davídica. Y al llegar a la casa se acercan los ciegos y Jesús les dice ¿creen que puedo sanarlos? Ellos lo reconocen como su Señor, su Salvador y le dicen: “Sí, Señor”. Y Él, tocando sus ojos, les dice “que suceda conforme a su fe”, y son sanados. Aquí hay un verdadero itinerario de encuentro con el Señor, de discipulado, de búsqueda del Señor, que podemos diferenciar en tres momentos. El primero, seguir a Jesús, buscar a Jesús, gritar a Jesús. Cuando sientes que hay ceguera en tu vida, cuando oigo a alguna persona que ha perdido su empleo o acaba de divorciarse, le dan un diagnóstico preocupante en su salud y me dice “padre, la vida se me enredó, perdí el rumbo, no tengo claridad de qué camino tomar. Creía tener todo resuelto en mi existencia y ahora estoy como empezando de cero en mi situación económica, de salud y afectiva” (dimensiones todas muy importantes en la vida humana). Cuando sentimos eso, hay que aprender a buscar de Dios en su Hijo, a gritarle al Señor: ¡Te necesito!, a seguir sus huellas y a escuchar su Palabra. Es la primera etapa, en ese itinerario de encuentro con Jesús. Pero en una segunda etapa encontramos lo que tantas veces les he dicho, la gran llave que abre la puerta del Corazón de Dios, que abre el tesoro del Corazón de Dios, la estancia del Corazón de Dios es clamar a su compasión, a su misericordia. Porque como lo oí de un monje ya fallecido, estando yo muy joven: “Dios no se deja ganar en misericordia. Y cuando clamamos con esa palabra clave ten compasión de mí, mírame con misericordia, apiádate de mi dolor. Dios siempre escucha y atiende nuestra plegaria”. Hoy no pienses que son discursos largos, no pienses que son palabras elocuentes, no pienses que son reclamos airados, que no falta quien con autosuficiencia y orgullo crea manipular o manejar a Dios como un títere o una marioneta y le exija. No es ese el camino. Sólo el humilde de corazón, el que se siente desvalido, limitado, débil y dice con toda la fuerza de su alma ¡Ten compasión de mí!, podrá acceder, entrar en el misterio del Corazón Divino, que por esencia es misericordia. Según nos decía en su momento el Papa Francisco cuando convocó hace una década, hace algunos años, el Año Mundial de la Divina Misericordia, y acuñó esta expresión ¡El nombre de Dios es Misericordia! Podríamos decir ¡El nombre de Dios es Compasión! Pero finalmente, en una tercera etapa en ese itinerario de búsqueda y de encuentro con Jesús, hay que creer en el poder de Jesús, estar cerca de Él. Cuando nos dice “al llegar a la casa, se acercaron los ciegos”. Acercarnos a Él, permítanme la expresión “dejarnos tocar los ojos por Jesús”, un encuentro tan cercano, tan próximo, que hasta que Él puede con sus manos benditas tocar nuestros ojos y hacer esta construcción imaginativa y decirle: te pido por la fe que tengo que me des vista, que me sanes, que fortalezcas mi fe, que en el fondo había una fe iniciada en estos ciegos cuando no piden dinero, ni comida, ni piden por otra necesidad material; sino lo más importante ver. Y ellos al creer en el poder de Jesús y ser tocados en sus ojos, alcanzan la sanación por su fe. Hoy estoy convencido que no hay más milagros, porque en el fondo la fe se ha debilitado en la comunidad creyente. Y si algo importante puedes hacer en este tiempo por tu vida y la de tu familia es fortalecer la fe en el Señor por tu diálogo simple, transparente, tranquilo, diálogo que se vuelve oración al Señor cada día, ese diálogo cada día, esa oración diciéndole ¡yo creo, yo creo, pero aumenta mi fe! Al final de la vida recordaremos como dice la Carta a los Hebreos: “Que sólo por la fe en Jesús, el hombre, la mujer, pueden agradar a Dios”. Hebreos capítulo 11. Y solo por la fe descubriremos las maravillas, las bendiciones, los milagros que habían estado atados por nuestra falta de fe y que son liberados permíteme la expresión cuando tu fe es sincera, sencilla, confiada, cuando hay apertura de tu corazón a la gracia de Dios y Él hará el milagro, dará la bendición a tu vida. Termino simplemente cuando con la expresión donde Jesús le ordena severamente, severamente a los dos ciegos sanados: “Cuidado con que nadie lo sepa”. Buscó siempre la discreción. Buscó hasta el final guardar en secreto, solo para los creyentes su mesianismo, su poder sanador y, sobre todo, salvador. Sin embargo, ellos, por alegría, por imprudencia, por espontaneidad, nos dice el evangelio de Mateo “hablaban de lo que Jesús había hecho por toda la comarca donde vivían”. Hoy el Señor, en el silencio de tu corazón, en la discreción de tu habitación, te habla y te pide que ese acto de fe profundo lo hagas con toda la sinceridad y Él, discretamente, obrará el milagro, realizará la bendición, la bienaventuranza en tu vida. Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 9, 27-31 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Is 29, 17-24: Aquel día verán los ojos de los ciegos. Así dice el Señor: «Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en vergel, el vergel parecerá un bosque; aquel día, oirán los sordos las palabras del libro; sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos. Los oprimidos volverán a alegrarse con el Señor, y los pobres gozarán con el Santo de Israel; porque se acabó el opresor, terminó el cínico; y serán aniquilados los despiertos para el mal, los que van a coger a otro en el hablar y, con trampas, al que defiende en el tribunal, y por nada hunden al inocente.» Así dice a la casa de Jacob el Señor, que rescató a Abrahán: «Ya no se avergonzará Jacob, ya no se sonrojará su cara, pues, cuando vea mis acciones en medio de él, santificará mi nombre, santificará al Santo de Jacob y temerá al Dios de Israel.» Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la enseñanza. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del Hoy: Salmo (27)26, 1.4.13-14: (R.1a) El Señor es mi luz y mi salvación. El Señor es mi luz y mi salvación, ¿a quién temeré? El Señor es la defensa de mi vida, ¿quién me hará temblar? El Señor es mi luz y mi salvación. Una cosa pido al Señor, eso buscaré: habitar en la casa del Señor por los días de mi vida; gozar de la dulzura del Señor contemplando su templo. El Señor es mi luz y mi salvación. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. El Señor es mi luz y mi salvación. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Mateo 9, 27-31: En aquel tiempo, dos ciegos seguían a Jesús, gritando: – «Ten compasión de nosotros, hijo de David.» Al llegar a la casa se le acercaron los ciegos, y Jesús les dijo: – «¿Creéis que puedo hacerlo?» Contestaron: – «Sí, Señor.» Entonces les tocó los ojos, diciendo: – «Que os suceda conforme a vuestra fe.» Y se les abrieron los ojos. Jesús les ordenó severamente: – «¡Cuidado con que lo sepa alguien!» Pero ellos, al salir, hablaron de él por toda la comarca. Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1156 | |
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| dc.subject | Aflicción | |
| dc.subject | Ayuda | |
| dc.subject | Buscar a Dios | |
| dc.subject | Compasión | |
| dc.subject | Dolor | |
| dc.subject | Fe | |
| dc.subject | San Mateo | |
| dc.subject | Señor, aumenta mi fe | |
| dc.subject | Señor, te necesito | |
| dc.subject | Señor, yo creo | |
| dc.subject | Sufrimiento | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Solo alcanzas el milagro, por tu fe! | |
| dc.title.alternative | Fe |
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