¡Permanecer en Cristo!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-01-17T16:38:33Z | |
| dc.date.available | 2025-01-17T16:38:33Z | |
| dc.date.issued | 2025-01-02 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Justo en el inicio de este nuevo año, la primera carta del apóstol san Juan, nos invita a permanecer en el amor de Dios, una palabra que es más fácil enunciar que realmente vivir. Es que nuestra condición anímica, emocional y en general, nuestra realidad humana y existencial, nos hace recordar la expresión del pensador Montaigne cuando afirmaba: “El hombre es cosa vana, variable y ondeante”. Somos tan cambiantes en nuestras relaciones humanas, somos tan variables en nuestros propósitos de vida, somos a veces tan difíciles de comprender a propósito del verdadero amor que hay en nuestro corazón. Por eso Juan invita a sus discípulos a quienes llama: “Hijos queridos, permanezcan en Cristo, para que cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de Él”. La vida me ha enseñado que iniciar en los caminos de Dios es de muchos; perseverar en los caminos de Dios es de pocos y terminar la vida buscando el rostro de Dios es de santos y de hombres únicos. Es que a lo largo del camino de la vida nos podemos encontrar tantas confusiones, tantas contradicciones. De hecho, el apóstol Juan así lo menciona cuando afirma ¿quién es el mentiroso sino el que niega que Jesús es el Cristo?, “y ese que se atreve a confundir nuestra fe y que niega al Padre y al Hijo, es el anticristo. Por el contrario (dirá Juan) quien confiesa al Hijo, también posee al Padre”. Pero esta es una realidad de la fe, un tesoro personal que tenemos que cuidar con ahínco en nuestra alma, porque hemos visto por la experiencia personal o de seres queridos, cuánta delicadeza de sentimientos en una persona, y luego, cuando llega a la universidad o se involucra en un ambiente laboral, profesional o de amigos, cómo hay desviaciones, alejamiento de Dios y a veces incluso hasta la apostasía de la fe. Y escandalizados nos decimos ¿pero si esta persona era la más cercana, la más piadosa, y cómo le han robado su fe en el Señor? Muy a propósito de eso, reflexionemos ahora en el evangelio, ya no en una de las cartas de Juan, sino en el evangelio de Juan, cuando a él le preguntan los discípulos suyos ¿tú quién eres?, ¿acaso eres el Mesías?, ¿acaso eres uno de los grandes profetas como Elías? Y Juan el Bautista humildemente responde: “Que no es el Mesías, que no es Elías, que no es ni siquiera un gran profeta”. Y con grande humildad que lo acerca a la verdad profunda del hombre, afirmará de sí mismo: “Soy apenas una voz que grita en el desierto, allanen, preparen el camino del Señor”, (recordando un viejo texto del antiguo testamento con el profeta Isaías). A renglón seguido, los enviados de los fariseos cuestionan al Bautista y le preguntan ¿con qué autoridad ha bautizado él, en el bautismo del perdón de los pecados a tantos judíos si él no es el Mesías, ni Elías, ni un gran profeta? Y Juan, con sencillez y verdad responderá: “Yo bautizo con agua, pero en medio de ustedes viene uno al que no conocen, y es tan grande, tan importante, que no soy siquiera digno de desatarle la correa de las sandalias”. En la línea de este tiempo de Navidad, que apenas iniciamos el pasado 25 de diciembre, reconozcamos que Juan, el Bautista anuncia la llegada al mundo de un Hombre Dios, de un Dios hecho Hombre, un Hombre capaz de traer un mensaje revolucionario, de presentar un proyecto de vida distinto para nosotros, de romper de manera disruptiva con todas las ideologías dominantes, y nos muestra que desde el antipoder de un recién nacido, un pequeñín, precisamente que vio la luz del mundo en la sencillez de una pesebrera o establo, se concentra toda la fuerza redentora, todo el poder liberador de Dios para la humanidad. Esto, lo repito, rompe con nuestra mentalidad, con nuestros pensamientos, pero es una realidad que sólo podemos contemplar por la fe. Y hoy el Bautista, allanando el camino de Jesús, el Mesías para los hombres y mujeres del siglo XXI, nos dice: “Nadie en esta tierra es grande más que Jesucristo, nadie en esta tierra se atribuye el poder de Mesías de cambiar la historia de la humanidad, sino Jesucristo. Nadie en esta tierra es tan grande como para apenas desamarrarle la correa de las sandalias en los pies al Mesías Redentor”. Cuando en nuestro mundo se alardea con misiles intercontinentales y de largo alcance o misiles supersónicos que no pueden ser detectados por defensas antiaéreas convencionales. Cuando alardeamos de nuestro poder económico, cuando nos sentimos distintos y superiores a los demás, el nacimiento del Bebé Jesús nos recuerda, que no somos más que hombres y mujeres que nacen del polvo de la tierra y a la tierra misma volveremos algún día. Y que toda autosuficiencia, toda soberbia, toda prepotencia humana, es un engaño al propio yo y a los demás. Porque el hombre es como la hierba que por la mañana nace y crece y en la tarde se marchita y muere. Jesús, que te demos el título, el reconocimiento, la gloria sólo a ti como el único capaz de liberarnos de nuestros egoísmos, de nuestros resentimientos, de nuestra soberbia que nos enceguece. Tú viniste a sanarnos en nuestras heridas profundas y a desatar las cadenas que interiormente nos tienen esclavizados. Señor, sólo en Ti encontramos palabras de vida eterna. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 1, 19-28 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: 1Jn 2, 22-28: Lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Queridos hermanos: ¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Ése es el Anticristo, el que niega al Padre y al Hijo. Todo el que niega al Hijo tampoco posee al Padre. Quien confiesa al Hijo posee también al Padre. En cuanto a vosotros, lo que habéis oído desde el principio permanezca en vosotros. Si permanece en vosotros lo que habéis oído desde el principio, también vosotros permaneceréis en el Hijo y en el Padre; y ésta es la promesa que él mismo nos hizo: la vida eterna. Os he escrito esto respecto a los que tratan de engañaros. Y en cuanto a vosotros, la unción que de él habéis recibido permanece en vosotros, y no necesitáis que nadie os enseñe. Pero como su unción os enseña acerca de todas las cosas -y es verdadera y no mentirosa- según os enseñó, permanecéis en él. Y ahora, hijos, permaneced en él para que, cuando se manifieste, tengamos plena confianza y no quedemos avergonzados lejos de él en su venida. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 98/97, 1-4: Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Evangelio del día de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Juan 1, 19-28: En medio de vosotros hay uno que no conocéis. Éste fue el testimonio de Juan, cuando los judíos enviaron desde Jerusalén sacerdotes y levitas a Juan a que le preguntaran: -«¿Tú quién eres?» Él confesó sin reservas: -«Yo no soy el Mesías.» Le preguntaron: -«¿Entonces, qué? ¿Eres tú Elías?» Él dijo: -«No lo soy.» -«¿Eres tú el Profeta?» Respondió: -«No.» Y le dijeron: -«¿Quién eres? Para que podamos dar una respuesta a los que nos han enviado, ¿qué dices de ti mismo?» El contestó: -«Yo soy la voz que grita en el desierto: «Allanad el camino del Señor», como dijo el profeta Isaías.» Entre los enviados había fariseos y le preguntaron: -«Entonces, ¿por qué bautizas si tú no eres el Mesías, ni Elías, ni el Profeta?» Juan les respondió: -«Yo bautizo con agua; en medio de vosotros hay uno que no conocéis, el que viene detrás de mí, y al que no soy digno de desatar la correa de la sandalia.» Esto pasaba en Betania, en la otra orilla del Jordán, donde estaba Juan bautizando. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Adorar a Dios | |
| dc.subject | Buscar el rosto de Dios | |
| dc.subject | Confiar en Dios | |
| dc.subject | Confusiones | |
| dc.subject | Contradicciones | |
| dc.subject | Cuidar la fe | |
| dc.subject | Iniciar en los caminos de Dios | |
| dc.subject | Perseverar en Dios | |
| dc.subject | San Lucas | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Permanecer en Cristo! | |
| dc.title.alternative | Permanecer en Dios |
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