¡Ten confianza, persevera y no te preocupes!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 21, 12-19
Lectura del día de hoy
De la profecía de Daniel 5, 1-6.13-14.16-17.23-28
En aquellos días, el rey Baltasar ofreció un banquete a mil nobles del reino, y se puso a beber delante de todos. Después de probar el vino, mandó traer los vasos de oro y plata que su padre Nabucodonosor había cogido en el templo de Jerusalén, para que bebieran en ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Cuando trajeron los vasos de oro que habían cogido en el templo de Jerusalén, brindaron con ellos el rey y los nobles, sus mujeres y concubinas. Apurando el vino, alababan a los dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera.
De repente aparecieron unos dedos de mano humana escribiendo sobre el revoque del muro del palacio, frente al candelabro; y el rey veía cómo escribían los dedos.
Entonces su rostro palideció, la mente se le turbó, las fuerzas le faltaron, las rodillas le entrechocaban.
Trajeron a Daniel ante el rey, y éste le preguntó:
– ¿Eres tú Daniel, uno de los judíos desterrados que trajo de Judea el rey mi padre?
Me han dicho que posees espíritu de profecía, inteligencia, prudencia y un saber extraordinario. Me han dicho que tú puedes interpretar sueños y resolver problemas; pues bien, si logras leer lo escrito y explicarme su sentido, te vestirás de púrpura, llevarás al cuello un collar de oro y ocuparás el tercer puesto en mi reino.
Entonces Daniel habló así al rey:
-Quédate con tus dones y da a otro tus regalos. Yo leeré al rey lo escrito y le explicaré su sentido.
Te has rebelado contra el Señor del cielo, has hecho traer los vasos de su templo, para brindar con ellos en compañía de tus nobles, tus mujeres y concubinas. Habéis alabado a dioses de oro y plata, de bronce y hierro, de piedra y madera, que ni ven, ni oyen, ni entienden; mientras que al Dios dueño de vuestra vida y vuestras empresas, no lo has honrado. Por eso Dios ha enviado esa mano para escribir ese texto.
Lo que está escrito es: «Contado, Pesado, Dividido». Y la interpretación es ésta:
«Contado»: Dios ha contado los días de tu reinado y les ha señalado el límite.
«Pesado»: Te ha pesado en la balanza, y te falta peso.
«Dividido»: Tu reino se ha dividido, y se lo entregan a medos y persas.
Palabra de Dios, te alabamos Señor
Salmo del día de hoy
Salmo: Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Sol y luna: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Astros del cielo: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Lluvia y rocío: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Vientos todos: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Fuego y calor: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
V. Fríos y heladas: bendecid al Señor.
Ensalzadlo con himnos por los siglos.
Evangelio del día de hoy
Del santo Evangelio según san Lucas 21, 12-19:
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-Os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a los tribunales y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores por causa de mi nombre: así tendréis ocasión de dar testimonio.
Haced propósito de no preparar vuestra defensa: porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro.
Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa de mi nombre.
Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas.
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
En el final del año litúrgico encontramos evangelios que nos preparan, precisamente para el final de la vida personal y el encuentro definitivo con Cristo Rey. Reconocemos que habrá un juicio sobre los hombres, un juicio de salvación y justicia para el hombre bueno, un juicio de condenación para el hombre que nunca quiso convertir su corazón. Los evangelios de estos días nos hablan de la caducidad de las cosas de este mundo y que es una verdadera necedad, aferrarnos a lo que acaba, el poder terrenal, la belleza, amores efímeros, bienes materiales, pero nos invita sobre todo a tres verdades.
La primera, no nos dejemos alarmar por signos perturbadores en el mundo. Habrán guerras, revoluciones como lo decíamos en el día de ayer, hambres, epidemias, terremotos; nos podrán arrestar o perseguir, compareceremos ante reyes, la misma familia nos puede incomprender, pero el Señor nos invita a mantenernos con confianza y apoyados en Él.
En un segundo momento, nos invita a no preocuparnos por nuestra defensa. En efecto afirmará Jesús a sus discípulos: “Tendrán oportunidad de dar testimonio de mí, y les daré palabras y sabiduría, a las que no podrán resistir ni contradecir ningún adversario”. Esto es muy importante porque a veces nos acobardamos, ante incomprensiones, burlas o menosprecios humanos; tiene que ser la confianza en Dios, la confianza en Dios, la regla de oro del discípulo, aún en medio de desventuras en su vida. Y Jesús ratifica esta confianza cuando afirma: “No perderán ni un cabello de su cabeza, Dios lo puede todo, y sólo el que ama y es fiel hasta el final, ese será socorrido por el Señor”.
Una última palabra o mensaje del evangelio de hoy, se nos invita a la esperanza final, a la esperanza en la salvación. En efecto nos dirá el evangelio que: “Sufriendo con entereza, nos salvaremos”. Reconoce que habrá sufrimientos en nuestra vida, pero también sabe que ese sufrimiento no tiene la palabra final sobre nosotros, se nos pide coraje y valentía.
Hoy, reconocemos muchas personas buenas que quieren hacer el bien, pero ante el pensamiento único, el pensamiento dominante de la cultura secular, que se burla de aquellos creyentes, que los menosprecia, los margina, a veces nos acobardamos. El Señor nos invita al valor interior, a la parresía de espíritu, a saber que siempre habrán necios e insensatos que cuestionarán tus convicciones religiosas; pero mira el final de sus vidas, mira el enredo de sus existencias y descubre por el contrario, que el destino del hombre justo, del hombre o la mujer rectos y buenos, siempre será el ser preservados de la maldad, del engaño, ser cuidados por Dios, verán su descendencia numerosa, alcanzarán largos años de vida y no les faltará la bendición de Dios.
Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.