¡La medida que usen, la usarán con ustedes!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Marcos 4, 21-25
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: 2 Samuel 7, 18-19. 24-29
Cuando David se enteró por Natán de las promesas divinas, fue a ponerse delante del Señor y le dijo:
“¿Quién soy yo, Señor, y qué es mi casa, para que me hayas favorecido tanto hasta el presente? Y no contento con esto, extiendes ahora tus promesas también a mis descendientes. Ciertamente, Señor, no es así como proceden los hombres.
Tú has elegido al pueblo de Israel para que sea siempre tu pueblo. Y tú, Señor, has querido ser su Dios. Ahora, Señor, manténle a tu siervo y a su casa la promesa que le has hecho y cumple tus palabras. Así tu nombre será glorificado para siempre y todos dirán: ‘El Señor de los ejércitos es el Dios de Israel’.
La casa de tu siervo David permanecerá para siempre en tu presencia, pues tú, Señor de los ejércitos, Dios de Israel, eres quien le ha hecho esta revelación a tu siervo. Yo te edificaré una casa; por eso tu siervo se ha atrevido a dirigirte esta súplica.
Sí, Señor, tú eres Dios y tu palabra es verdadera. Tú has hecho una promesa a tu siervo David; dígnate, pues, ahora, bendecir la casa de tu siervo, para que permanezca para siempre ante ti, porque tú, Señor Dios, lo has dicho, y con tu bendición, la casa de tu siervo será bendita para siempre’’.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo 132(131), 1-2. 3-5. 11. 12. 13-14 R. (Lc 1, 32b)
Dios le dará el trono de su padre David.
Señor, Dios poderoso de Jacob;
en favor de David
acuérdate de todos sus afanes
y de aquel juramento que te hizo.
Dios le dará el trono de su padre David.
David juró al Señor:
“No hay de entrar en la tienda donde habito
ni he de subir al lecho en que descanso
no habré de conceder sueño a mis ojos
ni quietud a mis párpados,
hasta que halle un lugar para el Señor,
una morada fija para el Dios poderoso de Jacob”.
Dios le dará el trono de su padre David.
Dios prometió a David
-- y el Señor no revoca sus promesas--:
“Pondré sobre tu trono
a uno de tu propia descendencia.
Dios le dará el trono de su padre David.
Si tus hijos son fieles a mi alianza
y cumplen los mandatos que les enseñe,
también ocuparán sus hijos
tu trono para siempre”.
Dios le dará el trono de su padre David.
Esto es así, porque el Señor
ha elegido a Sión como morada;
“Aquí está mi reposo para siempre.
Porque así me agradó, será mi casa”.
Dios le dará el trono de su padre David.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 4, 21-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a la multitud: “¿Acaso se enciende una vela para meterla debajo de una olla o debajo de la cama? ¿No es para ponerla en el candelero? Porque si algo está escondido, es para que se descubra; y si algo se ha ocultado, es para que salga a la luz. El que tenga oídos para oír, que oiga”.
Siguió hablándoles y les dijo: “Pongan atención a lo que están oyendo. La misma medida que utilicen para tratar a los demás, esa misma se usará para tratarlos a ustedes, y con creces. Al que tiene, se le dará; pero al que tiene poco, aun eso poco se le quitará”.
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¡La medida que usen, la usarán con ustedes!
La primera lectura tomada del Libro Segundo de Samuel en el capítulo 7, nos muestra la promesa de una dinastía eterna que Dios le promete a David por medio del profeta Natán y él David en una humilde oración de acción de gracias dialoga con Dios y pide que esa promesa en verdad se haga realidad en la vida. De hecho, afirmará: “Ahora, pues, Señor, Dios, mantén siempre la promesa que has hecho a tu siervo y a tu familia. Cumple tu palabra, realízala en mi vida”.
Cuántas veces tendremos que decir nosotros: “Creo en tus promesas, Señor, pero como tardan en realizarse, en cumplirse; deseo y te lo pido en una oración ferviente, has cumplimiento de la bendición, de la promesa que has hecho para la vida personal, la vida familiar”.
Pero hablemos del evangelio de Marcos, de una riqueza sin igual, cuando Jesús al gentío “habla de la lámpara que no se puede colocar su luz bajo el celemín (que era un cajón donde se medían el grano y los cereales), y de alguna manera allí se colocaba una lámpara cuando se quería oscurecer una estancia; o no, se coloca la lámpara debajo de la cama, debajo del candelero o debajo de la mesa, sino en lo alto, para que ilumine a todos”. Y reconoce “que no hay nada escondido ni oculto que no llegue a saberse”.
Luego los invita a entender una medida universal en la convivencia: “La medida que usemos con los demás, la usarán con nosotros y aún con creces”. Y concluirá el evangelio afirmando de manera enigmática y misteriosa “al que tiene se le dará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que cree tener”. ¿Cómo entender estas tres enseñanzas?
La primera, reconozcamos que la luz es la Palabra de Dios, que ella debe de ponerse en lo alto y generar esperanza en nuestra vida. Que la luz es un don, una riqueza, no para nosotros, sino para los demás. Que esa luz, en el fondo, es hacer en la vida lo que debemos hacer según el mandato de Dios. Y hay que escuchar y acoger esa Palabra divina y la luz que cada uno recibe, repito que es la Palabra de Cristo, es bendición y es responsabilidad para cada uno de nosotros.
No es una luz para el bien propio, muy a propósito de que no pocas personas, los dones, cualidades, talentos que han recibido, los utilizan para su enriquecimiento personal, pero no para el bien de los demás. Y el discernimiento de la Palabra de Dios no puede ser simplemente para bien propio, sino para servicio, iluminación y guía de la vida de los demás.
Por eso, ese discernimiento de la Palabra divina que es luz debe colocarse en lo alto para iluminar al mayor número de personas. En otras palabras, te diré, no podemos esconder los talentos, las cualidades, los carismas propios que ellos se nos han dado para ponerlos, para colocarlos al servicio de los demás.
Pero hay una segunda enseñanza para nuestra vida, y es que las acciones ocultas, las intenciones secretas, la malicia del corazón, en el fondo será denunciado por Dios. Como en la vida y en las telenovelas la verdad al final se conoce, se sabe, hay el desenlace de la telenovela y también de la vida. Y al final se descubre quién obró en verdad, con sinceridad, con limpieza de corazón y quién obró maliciosamente calumniando, difamando a los demás.
Hoy te lo digo en palabras sencillas a partir de esta segunda enseñanza, el bien hecho con sinceridad será recompensado, y el mal hecho con hipocresía, con disimulo será castigado. No te llames a engaños, puedes mentirles a los hombres, puedes dañar al hombre justo, pero al final tu mentira y tu malicia será descubierta.
Hoy pidamos que la justicia de Dios llegue prontamente y que los buenos de esta tierra que quizás han sido calumniados, perseguidos, señalados, alcancen la recompensa de Dios. Y por el contrario, los intrigantes, los cizañeros, los calumniadores y enredadores, los envidiosos y fantoches del mundo, reciban en su momento su castigo. Por eso, no juzguemos antes de tiempo, porque tal vez nos estamos equivocando, y como dice el aforismo, el aforismo evangélico: “No juzgues para que no seas juzgado”.
Concluimos con una tercera enseñanza por demás bellísima cuando Jesús dice: “Al que tiene se le dará más, y al que no tiene, hasta lo que cree tener se le quitará”. Cuando se habla aquí de tener, se habla de escuchar la Palabra de Dios, de entender la Palabra de Dios, de asumir la Palabra de Dios; a ese que sabe escuchar, que sabe discernir y sabe aplicar a su vida la Palabra y la voluntad de Dios, se le dará más en la vida. Y por el contrario, al que no escucha, al que ignora, al que desecha la enseñanza de Dios, se le quitará la capacidad de entender y la oportunidad de crecer.
Hoy habrá te lo digo, habrá misericordia para aquellos que entendieron el mensaje de la misericordia divina; y no habrá misericordia con aquellos que no asumieron que debían de ser misericordiosos con los demás. Pero de toda esta reflexión, siempre me quedo pensando en esa máxima que es principio universal de relaciones humanas: “La medida que usen, la usarán con ustedes y con creces”. Me hace recordar: “No hagas a nadie lo que no quieres que hagan contigo”, o la mirada positiva de esta afirmación que es: “Trata a los demás como quieres que ellos te traten a ti”.
Hoy te invito para que, si a veces te dueles porque no te respetan, pregúntate tú primero ¿si has respetado a los demás? Si a veces sientes dolor porque no te aman en tu familia, pregúntate primero ¿si tú has sembrado amor, ternura, tiempo con calidad para los tuyos? Y entonces dirás espero cosechar lo que he sembrado. Piensa si no han sido compasivos contigo y pregúntate ¿si tú en verdad has tenido misericordia y compasión en años atrás, con los defectos y caídas de los demás? Entonces espera compasión y misericordia contigo.
Es la ley universal de la retribución, la ley que se aplica en distintas etapas de la vida humana y terrenal y que se aplicará plenamente en la vida eterna. No pidamos lo que primero no hemos dado, no exijas o no esperes de los otros perdón si tú antes no has perdonado de corazón las ofensas que te han causado. Es tan simple esta máxima evangélica y a la vez tan profunda, tan diciente para nuestra vida.
Gracias, Señor, por esta palabra. Gracias por este mensaje universal y eterno. Ayúdanos a ponerlo en práctica, a ser luz para los demás, a entender que la medida que usemos, la usarán con nosotros y aun con creces, y a reconocer que la vida nos devolverá si hemos sido generosos con la vida.
Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.