¡Vino una luz grande!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 4, 12-17. 23-25 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la primera carta del apóstol San Juan 3, 22- 4, 6 Queridos hermanos: Cuanto pidamos lo recibimos de Él, porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada. Y éste es su mandamiento: que creamos en el Nombre de su Hijo, Jesucristo, y que nos amemos unos a otros, tal como nos lo mandó. Quien guarda sus mandamientos permanece en Dios, y Dios en él; en esto conocemos que permanece en nosotros: por el Espíritu que nos dio. Queridos míos: no se fíen de cualquier espíritu, sino examinen si los espíritus vienen de Dios, pues muchos falsos profetas han salido al mundo. En esto podrán conocer en esto el espíritu de Dios: todo espíritu que confiesa a Jesucristo venido en carne, es de Dios; y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no es de Dios: es del Anticristo. El cual, ustedes han oído que iba a venir; pues bien, ya está en el mundo. Ustedes, hijos míos, son de Dios y lo han vencido. Pues el que está en ustedes es más que el que está en el mundo. Ellos son del mundo; por eso hablan según el mundo y el mundo los escucha. Nosotros somos de Dios. Quien conoce a Dios nos escu­cha, quien no es de Dios no nos escucha. En esto conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error. Palabra del Señor. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 2, 7-8. 10-11 Te daré en herencia las naciones. Voy a proclamar el decreto del Señor; Él me ha dicho: «Tú eres mi Hijo: yo te he engendrado hoy. Pídemelo: te daré en herencia las naciones, en posesión, los confines de la tierra». Te daré en herencia las naciones. Y ahora, reyes, sean sensatos; escarmienten, los que rigen la tierra: sirvan al Señor con temor, ríndanle homenaje temblando. Te daré en herencia las naciones. Evangelio del día de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 4, 12-17. 23-25 En aquel tiempo, al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaúm, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que había dicho el profeta Isaías: «Tierra de Zabulón y tierra de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló». Desde entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: «Conviértanse, porque está cerca el Reino de los Cielos». Jesús, recorría toda Galilea, enseñando en sus sinagogas, procla­mando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo. Su fama se extendió por toda Siria y le traían todos los enfermos aquejados de toda clase de enfermedades y dolores, endemoniados, lunáticos y paralíticos. Y Él los curaba. Y le seguían multitudes venidas de Galilea, Decápolis, Jerusalén, Judea y Transjordania. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Muchas veces nos preguntamos en la vida, si nuestra oración es escuchada o no por Dios, sentimos dolorosamente el silencio de Dios y pedimos que nuestros ruegos sean atendidos. Pues bien, la primera lectura de la carta del apóstol san Juan en el capítulo 3, nos da una clave para que nuestra plegaria siempre sea escuchada por Dios. La clave es: “Guardar los mandamientos, la ley de Dios, y hacer lo que a Él le agrada”. En efecto, dirá la lectura de hoy: “Cuánto pidamos, lo recibimos de Dios porque guardamos sus mandamientos y hacemos lo que le agrada”. Y el gran mandamiento que nos pide Jesús o que nos pide el Padre Dios: “Es que creamos en su Hijo Jesucristo y vamos a creer en Jesús, si nos amamos unos a otros tal como el mismo Jesús nos lo pidió, como el gran precepto, el gran mandato, la gran ley que nunca podemos olvidar y sólo cuando hay amor de unos con otros, los mandamientos de Dios permanecen en nosotros, y nosotros permanecemos en el Espíritu de Dios”. Pero luego, en un segundo momento, hace una distinción o aclaración, y: “Es que debemos de examinar el espíritu interior para saber si hay engaño o hay verdad, porque hay falsos profetas que han salido del mundo, y hay verdaderos profetas enviados de Dios. Y la regla para diferenciar o distinguir un verdadero de un falso profeta, es que sólo aquel que es capaz de confesar, y reconocer a Cristo, el que nos ha nacido en esta Navidad y el que viene a salvarnos, ése es profeta de Dios, ése tiene el buen Espíritu. En sentido contrario, aquel que, con soberbia, con ignorancia, con displicencia niega a Dios, niega su nacimiento en carne en esta Navidad que hemos celebrado, ése no tiene el Espíritu de Dios”. Concluirá el apóstol Juan en su primera carta afirmando: “Estos que son del mundo, siguen en el mundo, y el mundo los escucha. Pero nosotros, que somos de Dios, que conocemos a Dios, no nos dejamos guiar por las voces del mundo. En esto vamos a conocer si tenemos el Espíritu de la Verdad, si seguimos a Dios o tenemos el espíritu del error, si seguimos las opiniones, el pensamiento y las modas del mundo”. Pero pasemos al evangelio de hoy, tomado del capítulo 4 de san Mateo, cuando nos habla del inicio del ministerio de predicación, el inicio de la vida pública y conocida de Jesús, que se da justo después de que Juan el Bautista, familiar suyo, es arrestado. Jesús, dejando Nazaret, se retira a Galilea, concretamente a Cafarnaúm, junto al mar de Galilea, y así se cumple la profecía de siglos atrás de Isaías, hablando de que la Galilea aparentemente de los gentiles, ahora es un pueblo que ya no está habitado en tinieblas, sino que vino una luz grande a los suyos, a los habitantes de Galilea. Hoy pidamos en esta Navidad que todavía estamos celebrando hasta los próximos días, que venga esa luz grande a nuestra vida y que nos saque de las sombras y de la muerte interior en la que nos encontramos, y que la luz de Dios brille para nosotros. En un segundo momento del evangelio de hoy, Jesús comienza la predicación en una línea similar a la del Bautista, invitando al cambio de vida, a la conversión, porque está por instaurarse el reinado de Dios, un reino de justicia, un reino de paz, un reino de verdad, un reino de amor. Y esta predicación de Jesús se da de tres maneras puntuales señalará el evangelio de hoy: enseñando en las sinagogas, uno, proclamando el evangelio del reino, dos, y curando toda enfermedad y sufrimiento de su pueblo, tres. Esto llevó a que Jesús tuviera una grande fama en Galilea y todos los alrededores de que le llevaran todo tipo de enfermos, paralíticos, sufrientes por el dolor y aun endemoniados y Él los curara. Y las multitudes que venían de Galilea, Jerusalén, Judea y Transjordania seguían a este hombre porque nunca habían escuchado un mensaje semejante, nunca habían visto un poder tan grande, una renovación tan profunda en sus vidas. Hoy te pregunto ¿para ti la fe cristiana es simplemente una tradición familiar o cultural?, ¿has profundizado sobre por qué crees en Jesús?, ¿te has preocupado de conocer a Jesús de más allá de saber superficialmente algunos pasajes de los evangelios, entender qué valores, qué emociones, qué principios inspiraron la vida de Jesús? ¿Por qué este hombre impactó tan profundamente en su tiempo?, ¿por qué partió la historia humana antes de Él y después de Él?; ¿por qué decenas de miles de personas por seguirlo a Él han dejado familias, fortunas, trabajos, han entregado incluso su propia vida, se han fatigado hasta el extremo, hasta el heroísmo, porque se han enamorado de Él? ¿Acaso eres de aquellos que piensan que toda la humanidad ha sido tonta?, ¿que cientos de generaciones antes de ti han sido unos ignorantes y que tú eres el sabelotodo, el inteligenton, el chico listo, el que tienes la última palabra y la verdad revelada? ¿No será, más bien al contrario, y que estas personas que, en décadas pasadas, tus padres, abuelos, bisabuelos o quizás en generaciones que ni siquiera conoces porque no hay distancia histórica con ellos, tantas personas en diferentes latitudes han entregado su vida?, ¿acaso esa entrega ha sido por nada? Quizás en nuestra ignorancia desconocemos que dos mil años de historia es un trasegar muy profundo en la humanidad y que una mentira no se hubiera sostenido nunca por 20 siglos. Hoy pregúntate ¿cuál es esa luz grande que vino al mundo en Galilea cuando Jesús empezó su ministerio?, ¿cuál es esa luz que ha iluminado la vida de millones de personas que las ha transformado radicalmente?, ¿cuál es esa luz que nos ha llevado a tomar partido por Cristo, aún a veces contra la propia familia, contra la opinión dominante o el pensamiento políticamente correcto? Hoy pidamos luz para nuestra vida justo cuando estamos en los primeros días del año nuevo y digámosle: Señor, luz de las naciones, luz de las almas, ilumina mi camino, muéstrame cómo debo de conducir y administrar mi vida, mi familia, mi trabajo en el nuevo año que estamos comenzando. Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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