¡Dichoso, si eres administrador fiel de tu vida!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 12, 39-48 Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 6, 12-18 Hermanos: Que el pecado no siga dominando vuestro cuerpo mortal, ni seáis súbditos de los deseos del cuerpo. No pongáis vuestros miembros al servicio del pecado como instrumentos del mal; ofreceos a Dios como hombres que de la muerte han vuelto a la vida, y poned a su servicio vuestros miembros, como instrumentos del bien.. Porque el pecado no os dominará: ya no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia. Pues, ¿qué? ¿Pecaremos porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? ¡De ningún modo! No sabéis que, al ofreceros a alguno como esclavos para obedecerle, os hacéis esclavos de aquel a quien obedecéis: bien del pecado, para la muerte, bien de la obediencia, ¿para la justicia? Pero gracias a Dios, vosotros, que erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquel modelo de doctrina al que fuisteis entregados y, liberados del pecado, os habéis hecho esclavos de la justicia. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (124) 123, 1-3.4-6-7-8: Nuestro auxilio es el nombre del Señor. Sí el Señor no hubiera estado de nuestra parte -que lo diga Israel-, si el Señor no hubiera estado de nuestra parte, cuando nos asaltaban los hombres, nos habrían tragado vivos, tanto ardía su ira contra nosotros. Nuestro auxilio es el nombre del Señor. Nos habrían arrollado las aguas, llegándonos el torrente hasta el cuello nos habrían llegado hasta el cuello las aguas espumantes. Bendito sea el Señor que no nos entregó en presa a sus dientes. Nuestro auxilio es el nombre del Señor. Hemos salvado la vida como un pájaro de la trampa del cazador, la trampa se rompió y escapamos. Nuestro auxilio es el nombre del Señor, que hizo el cielo y la tierra. Nuestro auxilio es el nombre del Señor. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 12, 39-48 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete. Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis, viene el Hijo del Hombre. Pedro le preguntó: -Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos? El Señor le respondió: – ¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas? Dichoso el criado a quien su amo al llegar lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes. Pero si el empleado piensa: «Mi amo tarda en llegar», y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse; llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles. El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra, recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos. Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió, más se le exigirá. Palabra del Señor, gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Jesús presenta al apóstol Pedro, la parábola del administrador fiel que cuida y alimenta a los siervos de la casa del Señor en las horas justas. Nos invita a estar siempre preparados, nunca descuidados, porque entonces el administrador de casa, será despedido y condenado a la pena de los que no son fieles. Aprendamos tres enseñanzas para nuestra vida. La primera, somos administradores de nuestra vida, no propietarios, el dueño de nuestra vida es Dios, el Señor de la casa. Se nos da la administración de nuestra vida y ella se nos entrega con nuestro nacimiento y se nos pide con nuestra muerte. La conciencia distinta sobre ser dueños o administradores de nuestra vida nos lleva a unas actitudes muy claras y hermosas: la primera, ser humildes con la vida porque es un don prestado. La segunda, ser responsables con la tarea asignada en la existencia. La tercera, ser prudentes con los actos y decisiones a partir de las cuales administramos nuestra vida. La cuarta actitud, ser pacientes en la espera, de que Dios el Señor de la casa algún día llegará. Y la quinta y última actitud, ser agradecidos porque todo en la vida es don, es regalo gratuito de Dios. Pero además en una primera sabiduría de reconocer que somos administradores de nuestra vida y no dueños absolutos de ella, descubramos una segunda enseñanza, estamos llamados a ser fieles. El dueño de la casa en la parábola premia o castiga la fidelidad o infidelidad del administrador según las tareas realizadas. Pero nos preguntamos ¿cómo ser fieles?, y de entrada tenemos que decir, ¡qué hermoso y qué difícil es ser fiel a la propia vida!, ¡qué hermoso y qué difícil es ser fiel en el matrimonio!, ¡qué hermoso y qué difícil es ser fiel en el trabajo, con los amigos, en la pequeña comunidad cristiana!, ¡qué hermoso y qué difícil es ser fiel a Dios y a sus mandamientos sabios de vida!; ¿cómo hacerlo?, te propongo en este segundo punto claros caminos: uno, enciende el fuego del amor primero, esa vocación con la que el Señor te invita al matrimonio, a ser empresa, a iniciar un trabajo, a comenzar un estudio académico, enciende ese fuego del amor primero. Segundo, permanece en ese fuego, alimenta, cuida esa hoguera de la ley natural y universal del desgaste por el paso del tiempo, tienes que atizar esa hoguera, colocarle nuevos leños, para que el fuego permanezca encendido. Tercera vía, defiende, batalla ese fuego de enemigos externos, el viento, la lluvia, entiéndase, no dejes apagar el fuego de la fidelidad. Cuando aparecen terceras personas en tu matrimonio, cuando el trabajo se vuelve rutinario, cuando tu vida es un tedio, tienes que buscar motivaciones interiores para renovar tu vida. No busques tanto en la exterioridad de las tecnologías, en la exterioridad de los mensajes publicitarios, busca en la interioridad de tu corazón, que el hombre hoy se ha dedicado mucho al bien estar, al bien hacer y ha olvidado lo más importante el bien ser, el estar bien consigo mismo, el construir su casa interior desde Dios y el amor y la vida nueva que sólo el Señor nos regala. En un cuarto camino en ese segundo punto, es responder proporcionalmente al fuego recibido. En efecto, el evangelio de hoy nos dice: “Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá”. Si has recibido muchos dones en fidelidad a esa abundancia de carismas, entrega mucho fuego a la sociedad, haz mucho bien a las personas. La tercera enseñanza y final de esta reflexión, es la hermosa palabra, dichoso ese administrador fiel, dichoso ese criado a quien el Señor al llegar lo encuentre portándose fielmente. Recordemos que, en los evangelios, el dichoso, el bienaventurado, el feliz, es aquel que goza de la plena comunión con Dios, aquel que se siente lleno de la vida divina. No perdamos la felicidad más grande que esperamos en fe, en las promesas infalibles de Dios, seremos dichosos, viviremos bien, si administramos y gerenciamos la empresa más importante que tenemos en nuestras manos, nuestra propia vida. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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