¡Riquezas de la tierra Vs. Riqueza del cielo!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 12, 13-21
Rm 4, 20-25: Está escrito también por nosotros, a quienes nos valdrá si creemos en él.
Hermanos:
Ante la promesa de Dios, Abrahán no fue incrédulo, sino que se hizo fuerte en la fe por la gloria dada a Dios al persuadirse de que Dios es capaz de hacer lo que promete, por lo cual le fue computado como justicia.
Y no sólo por él está escrito: «le fue computado», sino también por nosotros a quienes se computará si creemos en el que resucitó de entre los muertos, nuestro Señor Jesús, que fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.
Salmo del día de hoy
Salmo: Lc 1, 69-75: Bendito sea el Señor, Dios de Israel, porque ha visitado a su pueblo.
Nos ha suscitado una fuerza de salvación en la casa de David, su siervo; según lo había predicho desde antiguo por boca de sus santos profetas.
Es la salvación que nos libra de nuestros enemigos y de la mano de todos los que nos odian; realizando la misericordia que tuvo con nuestros padres, recordando su alianza.
Y el juramento que juró a nuestro padre Abrahán. Para concedernos que, libres de temor, arrancados de la mano de los enemigos, le sirvamos con santidad y justicia, en su presencia, todos nuestros días.
Evangelio del día de hoy
Lc 12, 13-21: Lo que has acumulado, ¿de quién será?
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.
El le contestó:
Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?
Y dijo a la gente:
Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.
Y les propuso una parábola:
Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: ¿Qué haré? No tengo donde almacenar la cosecha.
Y se dijo: Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: «Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años: túmbate, come, bebe y date buena vida».
Pero Dios le dijo: «Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?»
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
A propósito del litigio entre dos hermanos, donde piden a Jesús que sea partidor de la herencia entre ellos, nos propone el Hijo de Dios una enseñanza universal para nuestra vida, presentada en tres momentos.
El primero, Jesús nos alerta a la codicia frente a los bienes terrenales, una tentación tan antigua como el hombre, el deseo de acumular y pensar que la abundancia de bienes y de riquezas, son suficientes para garantizarnos la vida.
Pero hay una segunda enseñanza tal vez más importante, y es reconocer que con la muerte del acaudalado comerciante y sembrador de cereales, con ella termina su vida, más allá de la abundante ganancia de las bodegas amplias que tenía de cereales, de alimentos. Reconocemos, que la muerte relativiza todo lo que tenemos en la vida y nos muestra qué es verdadero y qué es falso. Buscar sólo tener poder terrenal, olvidando que somos finitos y que con la hora de la muerte acaba todo, es una verdadera necedad. Me encanta citar esta expresión del Antiguo Testamento atribuida al rey Salomón: “Señor, ayúdame a calcular el número de mis años, para que adquiera un corazón sensato”. Es una verdadera torpeza codiciosamente pasarnos la vida, pasarnos la vida codiciando, acumulando bienes, que al final todos dejaremos a herederos que no conocemos y que no nos darán la salvación del alma, no nos garantizarán la verdadera vida.
Una tercera enseñanza, y quizás la más importante de todas, es la de buscar con sabiduría ser ricos no para el mundo, ser ricos para Dios. Jesús nos invita a no atesorar riquezas para sí, sino enriquecernos para Dios. Pero nos preguntamos ¿cuál es ese camino para ser ricos ante Dios?, y reconocemos expresiones lapidarias de Jesucristo, que nos invitan a romper la lógica humana del atesorar. Por ejemplo, Mateo 20 – 27, nos habla de: “Quien quiera ser el primero que se haga el último”. Hechos de los Apóstoles 20 – 35, nos invita a descubrir, que: “Hay más alegría en dar antes que en recibir”, Mateo 18 – 4, nos invita a descubrir que: “El mayor entre los hombres es el que se hace humilde, y el menor entre todos”. Finalmente descubrimos con Mateo 10 - 39 que: “Solo salva su vida aquel que la pierde”.
Hoy Señor, te pido la fuerza de tu Espíritu, para romper con la lógica de mi naturaleza humana, que me invita a asegurar permanentemente mi vida, mi futuro inmediato y mi futuro lejano. Ayúdame, Señor, por la fuerza de tu Espíritu, a vivir con más confianza en la providencia de Dios, con menos temores, y a descubrir que el día de mi muerte, no seré dueño de lo que acumulé con egoísmo, y sólo seré dueño de aquello que entregué, mi tiempo, mi dinero, mi salud, mi consejo, mi vida, sólo seré dueño de aquello que entregué con generosidad y amor a los demás.
Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.