¡Dios no abandona al hombre justo!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 17, 7-10 Lectura del día de hoy Sb 2, 23 – 3,9: La gente insensata pensaba que morían, pero ellos están en paz. Dios creó al hombre incorruptible, le hizo imagen de su misma naturaleza. Por envidia del diablo entró la muerte en el mundo, y la experimentan los que le pertenecen. En cambio, la vida de los justos está en manos de Dios y no los tocará el tormento. La gente insensata pensaba que morían, consideraba su tránsito como una desgracia, su partida de entre nosotros como una destrucción; pero ellos están en paz. La gente pensaba que eran castigados pero ellos esperaban seguros la inmortalidad. Sufrieron un poco; recibirán grandes favores, porque Dios los puso a prueba y los halló dignos de sí: los probó como oro en crisol, los recibió como sacrificio de holocausto. El día de la cuenta resplandecerán ellos como chispas que prenden por un cañaveral. Gobernarán naciones, someterán pueblos, y su Señor reinará eternamente. Los que en él confían conocerán la verdad y los fieles permanecerán con él en el amor, porque sus elegidos encontrarán gracia y misericordia. Salmo del día de hoy Salmo 33, 2-3.16-17.18-19: Bendigo al Señor en todo momento. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. Los ojos del Señor miran a los justos, sus oídos escuchan sus gritos pero el Señor se enfrenta con los malhechores para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias; el Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. Evangelio del día de hoy Lc 17, 7-10: Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer. En aquel tiempo, dijo el Señor: Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: «Enseguida, ven y ponte a la mesa?» ¿No le diréis: «Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo; y después comerás y beberás tú?» ¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado? Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: «Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Como lo señalábamos el día de ayer, hemos comenzado la preciosa lectura del libro de la Sabiduría, perteneciente a la hermosa colección de los llamados textos Sapienciales en la Biblia. El capítulo segundo que hoy nos presenta la primera lectura, nos ofrece una inmensa, inmensa iluminación sobre el sentido último de la vida, la eternidad y sobre el misterio del sufrimiento humano y la confianza en Dios. Reconozcamos tres grandes luces, tres inmensas iluminaciones para nuestra vida. La primera, fuimos creados para la inmortalidad. A veces nos sentimos que nos rebelamos interiormente frente a la idea de la muerte, asumimos la muerte como el fin de la vida biológica, exterior o material, pero no como el fin de la vida espiritual, la vida interior, la vida de Dios dentro de nosotros. Reconozcamos que en todo ser humano hay claramente una sed inconsciente de infinito, de eternidad, de inmortalidad; y reconozcamos con el texto de hoy, que Dios ha creado al hombre para la inmortalidad a imagen de su propio ser, pero: “La muerte entró en el mundo por envidia del diablo” según nos dice textualmente la primera lectura de hoy. Pero hay una segunda iluminación para nuestra vida, que no nos escandalice ni nos desconcierte el sufrimiento del hombre justo. En efecto, la lectura del libro de la Sabiduría de hoy, nos muestra como los hombres justos y buenos sufrieron pequeños castigos, pero recibieron grandes favores. Dios ciertamente puede poner a prueba aún al hombre justo, como el oro es acrisolado, purificado en el fuego, pero Dios nunca abandona al hombre de recto corazón. Reconocemos también, que en la hora final para desconcierto de muchos, aquel hombre justo que fue ignorado y hasta menospreciado por otros en la tierra, resplandecerá como chispa en el cañaveral. Es que el Señor reina en su vida y cuida eternamente de él; esto lo decimos muy a propósito de muchas personas que se escandalizan y se desaniman diciendo, esta mujer, este hombre, como son de buenos, como son de piadosos y cómo sufren. Todos en la vida vivimos sufrimientos, pero Dios nunca abandona. En una tercera y final iluminación, reconocemos que nuestra vida está en las manos de Dios. La vida del hombre recto nunca es soltada de las manos providentes de Dios, por más que en lo humano, en lo existencial, nos sintamos como que Dios es sordo a nuestras súplicas, Dios desatiende nuestros ruegos; no es verdad, el Señor cuida del hombre justo, escucha sus gritos, “se enfrenta a los malhechores” nos dice hoy la primera lectura del libro de la Sabiduría: “El justo nunca será abatido definitivamente por el tormento y su muerte no es mirada ni mucho menos como una desgracia, porque el justo vive en la paz de Dios”. Y termina diciéndonos hoy la primera lectura: “Cuando el hombre justo clama a Dios, cuando grita al corazón del Señor, Él lo escucha y lo libra de sus angustias, es cercano al atribulado, salva al abatido”, lo decimos con el salmo responsorial, salmo 34, que hoy nos propone la liturgia de la Iglesia. Concluyamos, tomando brevemente el evangelio de hoy y reconozcámonos siervos pequeños, siervos sencillos si se quiere inútiles en las manos de Dios. Si hemos amado, si hemos servido, si nos hemos gastado por los demás, no hicimos nada extraordinario, hicimos la misión, la tarea que Dios había colocado en nuestro corazón, y recibiremos el premio en el momento adecuado. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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