¡Cuida el corazón!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-09-11T16:45:03Z | |
| dc.date.available | 2024-09-11T16:45:03Z | |
| dc.date.issued | 2024-09-01 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del libro del Deuteronomio, nos muestra cómo Moisés pide al pueblo de Israel, escuchar los mandatos y decretos de Dios, que son sabiduría y vida plena para todos. Por su parte, el salmista en la liturgia de este día, ante la pregunta ¿quién puede hospedarse en la tienda, en la casa de Dios?, responde de manera tajante: “Sólo el hombre que procede con honradez, sólo el ser humano que practica la justicia, sólo aquella persona que no hace mal a su prójimo, no difama, ni calumnia a sus vecinos, ni presta dinero con intereses de usura, ni acepta soborno contra el hombre inocente, sólo ése podrá habitar en la casa de Dios”. Y concluye: “El que obra de esta manera, recta, nunca, nunca fallará”. Pero seguimos con la sabiduría de estos textos bíblicos, en la segunda lectura, el apóstol Santiago, nos pide: “No sólo escuchar la Palabra de Dios, sino aceptarla dócilmente y sobre todo, practicarla”. Y agregará Santiago el apóstol: “Que la religión pura es ayudar a los más débiles, representados en los huérfanos y en las viudas, y no mancharnos nunca las manos con las obras de este mundo”. Tanto la primera lectura del Deuteronomio como el Salmo y la segunda lectura de Santiago, nos preparan para entender mejor el evangelio, donde Jesús desnuda la hipocresía de los fariseos, con la cual nunca pudo y afirmará: “El culto que ustedes fariseos dan a Dios está vacío, porque son solo palabras exteriores, sin un verdadero compromiso del corazón”. Y destaca una afirmación paradigmática y central: “No es lo que viene de afuera, sino, al contrario, lo que sale de adentro, del corazón humano, lo que mancha, contamina o hace impuro el corazón del hombre”. Y hace un elenco de 13 enunciados, los más importantes: habla de los malos propósitos, la malicia del corazón; habla de la impureza o fornicación y adulterio del corazón, habla de las codicias materiales y económicas, del fraude y el engaño, habla de las injusticias que cometemos frente a otros, porque nos falta pensar en ellos. Habla finalmente de envidias y rivalidades, de orgullos y vanidades y difamaciones que con nuestra lengua hacemos frente a los demás. De todas estas lecturas saquemos tres grandes enseñanzas para nuestra vida en el siglo XXI. La primera, como decía el profeta Jeremías en el capítulo 17, ¿quién es capaz de comprender el interior humano, el corazón del hombre?, y afirmará el profeta Jeremías: “Nada más engañoso y enfermo que el corazón humano”, ¿quién lo comprenderá? Muchos siglos después, un físico europeo, Blaise Pascal afirmará: “Que el corazón tiene razones, que la razón no entiende”, por eso es importante cuidar el corazón humano, que no es simplemente el centro de la vida afectiva y sentimental, sino que, en el hombre de la Biblia, es el lugar o la sede con la que deseamos, anhelamos, pensamos, sentimos y decidimos. El hombre de Occidente, siguiendo la cultura de los griegos, distingue y divide entre el corazón y el cerebro o la mente, pero el hombre semita, bíblico o de Oriente, unifica el corazón como el centro de la vida, con el cual no solamente sentimos sino pensamos, con el cual tomamos las grandes decisiones donde se forman los criterios fundamentales o rectores de nuestra existencia. Pero hay una segunda sabiduría que vale la pena compartir con todos, y es reconocer que las grandes batallas de la vida, se libran no en el mundo de los pensamientos, sino en el corazón humano. Pablo entendió esto perfectamente cuando afirma a propósito de un aguijón que chuzaba su carne, (algunos lo dicen como una enfermedad, otros dicen su afectividad desbordada y mal canalizada), y Pablo afirmará: “Porque hago el mal que no quiero, y dejo de hacer el bien que quiero realizar”. Quién de nosotros en muchos momentos de la vida, no hemos sentido como propia esta expresión del apóstol de los gentiles, san Pablo, cuando quisiéramos perdonar y sin embargo no somos capaces de hacerlo, cuando quisiéramos amar y nos sentimos bloqueados para dar amor a otros, y también, por el contrario, cuando quisiéramos evitar el mal, buscar una persona que sabemos que no nos conviene, tomar lo que no es propio, hablar más allá de la cuenta, y, sin embargo, lo hacemos. Pablo sostiene que en el hombre hay una batalla constante, entre lo que él llama la ley de la carne, entendida como la ley de la naturaleza humana, que no se ha dejado redimir plenamente por Cristo y la ley del Espíritu, que es el hombre abierto, permeado, dócil, dispuesto a la acción redentora de Cristo en la cruz que lo transforma en su vida. También lo dirá con otras categorías hablando del hombre viejo y el hombre nuevo. Hoy yo me pregunto y te invito para que tú también te interrogues: ¿eres hombre o mujer nuevos o eres hombre o mujer viejos?, ¿eres hombre o mujer sostenidos y dirigidos por la ley de la naturaleza, esto es de la carne?, o ¿eres una persona dirigida, inspirada por la ley del Espíritu, el Espíritu de Dios? Esto nos tiene que poner a pensar a cada uno de nosotros y hacernos descubrir, que aunque mentalmente, racionalmente, cerebralmente, tenemos claridad de cómo debemos de obrar, es en el corazón humano, por deseos, por pasiones dominantes, que sentimos la fuerza del mal, que nos inclina, nos orienta hacia actitudes que no nos hacen mejores seres humanos, que no permiten que se refleje en nosotros la mejor versión de cada uno, que eso es ser cristiano, sacar la mejor versión humana, nuestra plena humanidad de cara a nosotros, de cara a los demás. En una tercera y última enseñanza reconocemos, que la transformación de la sociedad y del mundo que tanto reclamamos en discursos políticos a veces muy encendidos, no viene de afuera, no viene por decreto, no viene por ordenanza o por ley, sino que la verdadera transformación de la sociedad y del mundo viene de adentro. Podríamos señalar que la salida a la crisis espiritual, a la crisis ética y moral que hoy vivimos, no es hacia afuera, sino hacia dentro de nosotros, dejándonos permear por la vida del Espíritu y haciéndonos hombres y mujeres nuevos. Cuánto hablan las ideologías políticas de justicia social, de igualdad, pero aquellos que acceden al poder, aunque hablen de los pobres, viven en la abundancia de las riquezas, aunque hablen de decencia, se mantienen de escándalo en escándalo, de corrupción en los gobiernos respectivos. Repetimos, el cambio de la sociedad no viene de afuera por decreto, por ley, por imposición de un líder político, sino que es la obra de Dios que renueva el corazón humano, que renueva el espíritu del hombre. Podríamos decir que no es posible una nueva sociedad, una nueva humanidad, un nuevo mundo, si no hay verdadera transformación, no hay auténtica conversión interior, conversión del corazón en los hombres y mujeres de esta generación, y esto no es obra humana, es obra del Espíritu de Dios en cada uno de nosotros. Concluyamos diciendo, que a diferencia de los fariseos que miraban lo exterior, los formalismos y si se quiere los legalismos, podríamos decir que la fiebre no está en las sábanas, sino en el enfermo, que el mal no hay que buscar las aguas contaminadas río abajo, sino río arriba, y reconocer que mientras no busquemos a Dios, no habrá una transformación profunda de un mundo en guerra, fragmentado, polarizado, depresivo, empastillado y con crisis de sentido de vida. Sólo volver a Dios porque lo hemos sacado de nuestra vida, sólo reconocer a Dios dentro de nosotros porque lo olvidamos, nos hará hombres y mujeres nuevos. No te preocupes por el mal del mundo que encuentres afuera, preocúpate de que tu interior, tu corazón, permanezca limpio, en integridad, en rectitud de vida, y así obtendrás todas las bendiciones de Dios. Bendícenos Señor a todos en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 7, 1-8. 14-15. 21-23 Primera lectura del día de hoy Dt 4, 1-2. 6-8 En aquellos días, habló Moisés al pueblo, diciendo: «Ahora, Israel, escucha los mandatos y preceptos que te enseño, para que los pongas en práctica y puedas así vivir y entrar a tomar posesión de la tierra que el Señor, Dios de tus padres, te va a dar. No añadirán nada ni quitarán nada a lo que les mando: Cumplan los mandamientos del Señor que yo les enseño, como me ordena el Señor, mi Dios. Guárdenlos y cúmplanlos porque ellos son la sabiduría y la prudencia de ustedes a los ojos de los pueblos. Cuando tengan noticias de todos estos preceptos, los pueblos se dirán: ‘En verdad esta gran nación es un pueblo sabio y prudente’. Porque, ¿cuál otra nación hay tan grande que tenga dioses tan cercanos como lo está nuestro Dios, siempre que lo invocamos? ¿Cuál es la gran nación cuyos mandatos y preceptos sean tan justos como toda esta ley que ahora les doy?». Salmo del día de hoy Salmo 15 14, 2-3a. 3bc-4ab. 5 R. (1a) ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? El hombre que procede honradamente y obra con justicia; el que es sincero en sus palabras y con su lengua a nadie desprestigia. R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? Quien no hace mal al prójimo ni difama al vecino; quien no ve con aprecio a los malvados pero honra a quienes temen al Altísimo. R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? Quien presta sin usura y quien no acepta soborno en perjuicio de inocentes, ése será agradable a los ojos de Dios eternamente. R. ¿Quién será grato a tus ojos, Señor? Segunda lectura del día de hoy Sant1, 17-18. 21b-22. 27 Hermanos: Todo beneficio y todo don perfecto viene de lo alto, del creador de la luz, en quien no hay ni cambios ni sombras. Por su propia voluntad nos engendró por medio del Evangelio para que fuéramos, en cierto modo, primicias de sus creaturas. Acepten dócilmente la palabra que ha sido sembrada en ustedes y es capaz de salvarlos. Pongan en práctica esa palabra y no se limiten a escucharla, engañándose a ustedes mismos. La religión pura e intachable a los ojos de Dios Padre, consiste en visitar a los huérfanos y a las viudas en sus tribulaciones, y en guardarse de este mundo corrompido. Evangelio del día de hoy Mc 7, 1-8. 14-15. 21-23 En aquel tiempo, se acercaron a Jesús los fariseos y algunos escribas venidos de Jerusalén. Viendo que algunos de los discípulos de Jesús comían con las manos impuras, es decir, sin habérselas lavado, los fariseos y los escribas le preguntaron: «¿Por qué tus discípulos comen con manos impuras y no siguen la tradición de nuestros mayores?» (Los fariseos y los judíos, en general, no comen sin lavarse antes las manos hasta el codo, siguiendo la tradición de sus mayores; al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones, y observan muchas otras cosas por tradición, como purificar los vasos, las jarras y las ollas). Jesús les contestó: «¡Qué bien profetizó Isaías sobre ustedes, hipócritas, cuando escribió: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Es inútil el culto que me rinden, porque enseñan doctrinas que no son sino preceptos humanos! Ustedes dejan a un lado el mandamiento de Dios, para aferrarse a las tradiciones de los hombres». Después, Jesús llamó a la gente y les dijo: «Escúchenme todos y entiéndanme. Nada que entre de fuera puede manchar al hombre; lo que sí lo mancha es lo que sale de dentro; porque del corazón del hombre salen las intenciones malas, las fornicaciones, los robos, los homicidios, los adulterios, las codicias, las injusticias, los fraudes, el desenfreno, las envidias, la difamación, el orgullo y la frivolidad. Todas estas maldades salen de dentro y manchan al hombre». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Batalla del corazón | |
| dc.subject | Buen obrar | |
| dc.subject | Cambio interior | |
| dc.subject | Coherencia | |
| dc.subject | Conversión | |
| dc.subject | Liberarse de las codicias | |
| dc.subject | Liberarse del orgullo | |
| dc.subject | Liberarse del rencor | |
| dc.subject | Luz del Espíritu | |
| dc.subject | Obrar rectamente | |
| dc.subject | Ser un hombre nuevo | |
| dc.subject | Vigila tu corazón | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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