¿Eres trigo o eres cizaña?

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 24- 43 Primera lectura del día de hoy Sb 12,13.16-19: Fuera de ti, no hay otro dios al cuidado de todo, ante quien tengas que justificar tu sentencia. Tu poder es el principio de la justicia, y tu soberanía universal te hace perdonar a todos. Tú demuestras tu fuerza a los que dudan de tu poder total, y reprimes la audacia de los que no lo conocen. Tú, poderoso soberano, juzgas con moderación y nos gobiernas con gran indulgencia, porque puedes hacer cuanto quieres. Obrando así, enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser humano, y diste a tus hijos la dulce esperanza de que, en el pecado, das lugar al arrepentimiento. Salmo del día de hoy Salmo 85,5-6.9-10.15-16a: Tú, Señor, eres bueno y clemente. Tú, Señor, eres bueno y clemente, rico en misericordia con los que te invocan. Señor, escucha mi oración, atiende a la voz de mi súplica. Todos los pueblos vendrán a postrarse en tu presencia, Señor; bendecirán tu nombre: «Grande eres tú, y haces maravillas; tu eres el único Dios.» Pero tú, Señor, Dios clemente y misericordioso, lento a la cólera, rico en piedad y leal, mírame, ten compasión de mí. Segunda lectura del día de hoy Rm 8, 26-27: El Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad, porque nosotros no sabemos pedir lo que nos conviene, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos inefables. Y el que escudriña los corazones sabe cuál es el deseo del Espíritu, y que su intercesión por los santos es según Dios. Evangelio del día de hoy Mt 13, 24-43: En aquel tiempo, Jesús propuso otra parábola a la gente: -«El reino de los cielos se parece a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero, mientras la gente dormía, su enemigo fue y sembró cizaña en medio del trigo y se marchó. Cuando empezaba a verdear y se formaba la espiga apareció también la cizaña. Enton­ces fueron los criados a decirle al amo: «Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde sa­le la cizaña?» Él les dijo: «Un enemigo lo ha hecho.» Los criados le preguntaron: «¿Quieres que vayamos a arrancarla?» Pero él les respondió: «No, que, al arrancar la cizaña, podríais arrancar también el tri­go. Dejadlos crecer juntos hasta la siega y, cuando llegue la siega, diré a los segadores: ‘Arrancad primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo almacenadlo en mi granero.'»» Les propuso esta otra parábola: -«El reino de los cielos se parece a un grano de mostaza que uno siembra en su huerta; aunque es la más pequeña de las semillas, cuando crece es mas alta que las hortalizas; se hace un arbusto más alto que las hortalizas, y vienen los pájaros a anidar en sus ramas.» Les dijo otra parábola: -«El reino de los cielos se parece a la levadura; una mujer la ama­sa con tres medidas de harina, y basta para que todo fermente.» Jesús expuso todo esto a la gente en parábolas y sin parábolas no les exponía nada. Así se cumplió el oráculo del profeta: «Abriré mi boca diciendo parábolas, anunciaré lo secreto desde la fundación del mundo.» Luego dejó a la gente y se fue a casa. Los discípulos se le acercaron a decirle: -«Acláranos la parábola de la cizaña en el campo.» Él les contestó: -«El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los ciudadanos del reino; la ci­zaña son los partidarios del Maligno; el enemigo que la siembra es el diablo; la cosecha es el fin del tiempo, y los segadores los ángeles. Lo mismo que se arranca la cizaña y se quema, así será al fin del tiempo: el Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y arrancarán de su reino a todos los corruptores y malvados y los arrojarán al horno encendido; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de san Mateo en el capítulo 13, nos presenta el llamado, sermón parabólico o discurso de las parábolas de Jesús, que buscan explicar de una manera pedagógica, los secretos y los misterios, del gobernar, del reinar de Dios, y como su reino de justicia y de amor, de paz, de gracia, de verdad, de luz; se va extendiendo en medio del mundo. En efecto, nos presenta este capítulo 13 de san Mateo, tres hermosísimas parábolas, dos de ellas equiparando el Reino de los cielos, a un grano de mostaza o a una pequeña porción de levadura; el grano de mostaza que se siembra en el campo, y aunque la más pequeña de las semillas, está llamada a crecer y hacerse un gran arbusto de donde se alimentan y en donde anidan los pájaros y las aves del cielo en sus ramas. De otro lado, la levadura siendo muy poca en su cantidad, está llamada a ser introducida, en la gran masa de harina y es capaz de fermentarla. Pero de otro lado se nos presenta, la parábola de la semilla buena, el trigo y la mala semilla, la cizaña. ¿Qué podemos aprender de estas tres parábolas sobre el misterio del actuar de Dios, en la vida del mundo y de la humanidad?, saquemos tres grandes enseñanzas para nuestra vida. La primera, Dios, nunca actúa de manera espectacular, mediática, para impresionar o deslumbrar a los hombres; por el contrario, el obrar, la lógica, el actuar de Dios, siempre se da de manera discreta, sencilla, al parecer insignificante, porque esa es la forma en que Dios trabaja. Empezó Jesús la Iglesia, con 12 sencillos pescadores, ignorantes más que letrados o ilustrados, hombres rudos, con defectos y limitaciones, en una colonia del gran imperio de Roma, ciertamente insignificante, dentro de la estrategia geopolítica del Imperio romano hace 2000 años. Así actúa Dios, así va construyendo su Iglesia, así va extendiendo su Reino, de una manera, de una forma, que desafía todas las lógicas humanas. Hoy, más allá del boato, la solemnidad, la espectacularidad, el show, lo llamativo; Dios sigue obrando en hombres y mujeres de sencillo corazón, de manera simple, en los llamados pequeños de Dios, y allí es donde se va realizando, la construcción del Reino de los Cielos, sin mucho ruido y, por el contrario, de manera callada y silenciosa, pero con gran eficacia. En una segunda enseñanza podemos reconocer, el poder intrínseco, el poder interior, la fuerza y la esencia tanto de la levadura, como de la semilla de mostaza, que por ser insignificantes en su apariencia, no nos podemos dejar engañar, puesto que la levadura es capaz de transformar, de fermentar, una gran cantidad de masa, de harina, de trigo, y la semilla de mostaza, está llamada a crecer y a ser uno de los grandes arbustos en el mundo de las hortalizas, donde los pájaros se alimentan y van a hacer su nido. La obra que en silencio tú haces con tu familia, con los tuyos, con personas que realizas en buena fe, está llamada a crecer y no te imaginas el poder de una palabra dicha con amor y en el nombre del Señor, cuánto puede impactar, renovar y transformar la vida de otra persona. Así es el evangelio, así es la Palabra de Dios, enunciada de manera simple por los evangelizadores de todos los tiempos, es capaz de transformar la vida de muchos. Si los sacerdotes, cuando estaba yo muy joven, hubieran sabido el impacto positivo que tuvieron en mi vida, cuánto les podría agradecer, pero muchos de ellos ya han fallecido, y simplemente doy gracias a Dios, porque desde su testimonio de vida sencilla, humilde pero evangélica, impactaron mi vida personal, mi vida vocacional y generaron de alguna manera, una producción de evangelio, que se dio a partir de sencillas palabras cargadas de poder, cargadas de fuerza. Finalmente encontramos una tercera enseñanza, quizás la más impactante de todas. Nos habla de la parábola del trigo y la cizaña, y entra Jesús a explicar, que la buena semilla que es el trigo, la siembra el Hijo del hombre, Jesucristo, que el campo donde es sembrada, es el mundo, la humanidad; que la buena semilla son los hijos del Reino, que la cizaña o mala semilla son los hijos del maligno, los hijos de la oscuridad. Que el enemigo que siembra la mala semilla en la noche, en la oscuridad y sin que nos demos cuenta es el diablo; que la cosecha se dará al final de los tiempos, que los segadores son los ángeles o enviados de Dios, y que habrá un juicio final, sobre todos nosotros; un juicio de condenación, (el horno de fuego eterno), para aquellos que obraron con iniquidad, o un juicio de salvación, para los justos que brillarán como brilla el sol en el reino del Padre Dios. Y concluirá el evangelio de hoy, el que tenga oídos, que oiga, o sea que pongamos atención a estas palabras. Pero podemos detenernos aún más en la parábola del trigo y la cizaña, de la buena y la mala semilla, y señalar en este tercer punto, cuatro grandes afirmaciones sapienciales para nuestra vida. La primera de ellas en este punto final, es que siempre desde que el hombre es hombre, desde que el mundo es mundo, siempre se ha dado la coexistencia de bien y de mal, de buena y mala semilla. La sociedad, la misma Iglesia, es reflejo de la parábola que hoy se nos cita. En lo personal si me preguntan ¿en dónde he conocido a las personas más buenas del mundo y de la vida? y tendré que responder que las he conocido dentro de la Iglesia; y si me preguntan también ¿dónde he conocido las personas más malvadas y torcidas?, tendré que responder que las he conocido también, dentro de la Iglesia. Por eso no nos escandalicemos, por un sacerdote equivocado, un obispo equivocado, un laico equivocado; siempre ha existido al interior de la Iglesia, la luz, el bien, pero también la oscuridad y el mal, siempre han coexistido la verdad y la mentira, la justicia y la injusticia, es parte del misterio de la Iglesia, de la sociedad y aun de la propia condición humana, donde coexisten y batallan, situaciones en donde queremos ser ángeles, pero también días, en que nos despertamos como verdaderos demonios. Pero hay una segunda conclusión sapiencial, y es que la parábola nos presenta la gran similitud o parecido, que tienen la buena y la mala semilla, entiéndase trigo y cizaña. Por eso mucha gente ingenua, incauta, desprevenida, con poco sentido crítico, y hay que decirlo con poca fuerza del Espíritu Santo, a veces confunde fácilmente, la buena semilla con la cizaña y llama profetas a aquellos que son falsos predicadores de la Palabra, olvidando lo que nos dice la misma palabra del Señor, que hasta el demonio o los demonios se visten y revisten como ángeles de luz; por eso tenemos que ser muy críticos, para distinguir qué laico, qué sacerdote, qué consagrada, aun qué obispo, nos habla con verdad o con mentira, con luz o con oscuridad, con sinceridad o con engaño, porque la cizaña es muy parecida al trigo y a primer golpe de vista nos parece que ambas son buenas semilla. En una tercera verdad conclusiva sapiencial, encontramos la paciencia infinita de Dios, cuando el sembrador le dice al Señor, cortar la mala semilla y Él dice, tengamos paciencia hasta el final, hasta la cosecha definitiva, hasta ver el resultado y el fruto de la vida, no sea que, al cortar, al segar la mala semilla, la cizaña, también mutilemos y matemos la buena semilla, el trigo. El Señor, a diferencia de los hombres, tiene infinita paciencia con el malvado, la cizaña, esperando su conversión. Finalmente, y concluimos con esta cuarta enseñanza verdad sapiencial dentro de este tercer punto del trigo y la cizaña, reconociendo que el Señor nos habla de un juicio final para todos los hombres y mujeres, un juicio de salvación para el hombre justo, que brillará como el sol, brilla en el Reino del Padre de los Cielos, o un juicio de castigo y condenación eterna, para los malvados y los corruptos que nunca se arrepintieron, que obraron con iniquidad, y serán arrojados al fuego, al horno del fuego eterno, donde sólo habrá el llanto y el rechinar de dientes. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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