¿Cómo permanecer en Dios?

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2026-05-22T20:52:45Z
dc.date.available2026-05-22T20:52:45Z
dc.date.issued2026-05-07
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¿Cómo permanecer en Dios? En la línea del texto de Hechos de los Apóstoles precedente y la discusión a propósito de si los gentiles, los no judíos, debían circuncidarse o no, según mandaba la ley de Moisés para recibir la vida nueva de Cristo. Pedro se levanta con autoridad y dice a los apóstoles y presbíteros “que Dios ha escogido a los gentiles para que escuchen la palabra del Evangelio y crean, y que Dios penetra los corazones y da testimonio a favor de ellos, dándoles el Espíritu Santo, igual que al pueblo judío, y que el Señor no hace distinción entre judíos y gentiles”. Por eso afirmará: “Que nos salvamos, no por la circuncisión, según manda la vieja ley mosaica o de Moisés; sino por la gracia, por la misericordia, por la vida del Espíritu que Jesús Resucitado es capaz de comunicar”. Nos dice esta primera lectura “que la asamblea hace silencio, escucha a Bernabé y a Pablo que hablan de los prodigios que han realizado”. Y luego Santiago, el apóstol, toma la palabra y cuenta “cómo aún los gentiles viven las maravillas de Cristo Resucitado sin pasar por la circuncisión”. Por eso parece que esta discusión ha quedado zanjada y sólo piden a los gentiles que se convierten a Dios “que se abstengan de contaminarse con los ídolos de uniones maritales ilegítimas y de comer animales estrangulados por su sangre” (que tenían la idea que generaba impureza ritual). Esta discusión ha quedado zanjada y se muestra la libertad del Espíritu del Resucitado, que está por encima de las viejas y exteriores leyes judías como la de la circuncisión de los que ellos llamaban consagrados o elegidos en el pueblo de Dios. Pero pasemos al Evangelio de san Juan, que, continuando con esta línea de esa preciosa parábola de la vid y los sarmientos, Jesús invita a los discípulos a permanecer en su amor. Y afirmará: “Como el Padre ha amado al Hijo, así Jesús nos ama a nosotros y ama al Padre y es capaz de permanecer en el amor del Padre”. Hoy preguntémonos cuánta gente por un retiro espiritual, por una convivencia, por una Eucaristía fervorosa y alegre, por una reflexión, por una confesión sacramental, por un suceso humano como la muerte de un ser querido. Ha encontrado su alma con Cristo, ha querido renovarse; pero luego viene el mundo, sus afanes, preocupaciones, tareas y no sabe cómo permanecer en Cristo. Y Jesús nos dará una clave fundamental: “Sólo quien guarda los mandamientos que Jesús nos ha dado entre ellos el principal, el del amor que perdona, el amor que es compasivo, el amor que es paciente, el amor que tolera todo, que acepta todo. Sólo cuando guardamos sus mandamientos y reitero especialmente este del amor, somos capaces de permanecer en Jesús”. Y digámoslo también “de permanecer en ese primer amor que hemos experimentado, repito, en una convivencia, un retiro espiritual, cuando hemos descubierto un amor muy grande que nunca, nunca habíamos sentido de nadie más”. A manera de confesión, quiero decirles que estando muy joven en un retiro espiritual cuya fecha quedó marcada a fuego en mi alma, del 19 al 22 de mayo del año 1983, hace más de cuatro décadas largas. En esa alma juvenil, lo diré de manera sencilla “arañé el cielo” en esa etapa de mi adolescencia y sentí un amor de Dios como nunca, como nunca lo había sentido ni lo volví a sentir en la experiencia del amor humano, algo aconteció en mi alma. Nunca fui monaguillo, nunca fui catequista, nunca fui cercano a ningún sacerdote. Pero en esta convivencia juvenil de tres días en una casa de retiros espirituales, la llamada Casita Blanca en el municipio de la Estrella, en el área metropolitana de la ciudad de Medellín, allí arañé, permítanme la expresión, “arañé el cielo”, allí conocí del amor de Dios. Y en estas más de cuatro décadas, más de 40 años, desde mi adolescencia hasta hoy, siempre he tenido presente ese amor primero que, por épocas, por épocas ha amenazado con apagarse, pero que siempre ha vuelto a revivir. Y la clave es por la oración, por la vida sacramental, por la caridad fraterna, por la vida de hermanos, por el servicio al necesitado, vuelve a encenderse esa llama única del amor divino. Guardar los mandamientos, guardar los grandes preceptos de Jesús, el amor y el servicio, la entrega de la vida es la única garantía de permanecer en Dios a través de su Hijo Jesucristo. Hoy te digo que no es literatura, no son meras palabras, se puede, y perdóname que hable en primera persona, pero si volviera a nacer por ese amor que experimenté hace más de 40 años y que hoy pervive de una manera distinta, volvería a gastar mi vida, volvería a ser sacerdote, dejaría todo lo demás y diría, como san Pablo: “Todo lo considero pérdida y basura con tal de ganar a Cristo”. He tenido, de hecho, reunión con los compañeros del colegio con los que estudié por 11 años, cinco de primaria y seis de bachillerato. Y de corazón diré que no envidio para nada, para nada, ninguna de sus vidas profesionales, de sus éxitos económicos, porque siento que siendo indigno, he elegido o mejor Jesús me ha elegido y yo he respondido a esa elección y he escogido como María de Betania la mejor parte y no me la dejaré quitar, Dios mediante, así quiero morir. Y te invito para que tú si has sentido esta misma experiencia que creo que la has sentido, no te dejes quitar ese primer amor. Concluirá el Evangelio de hoy “que, si nosotros guardamos los mandamientos de Jesús, permaneceremos en su amor y así la alegría de Dios estará en nosotros”. Y atención, atención: ¡La alegría que tanto busca el mundo y que sólo está en Dios, sólo si vivimos en Él, nuestra alegría llegará a su plenitud! Hoy, cuando quieres alegrarte en el viaje, en la riqueza, en el automóvil nuevo, en el ir de compras, de shopping al centro comercial, cuando hoy crees que tu alegría son los lujos, algún reconocimiento humano. Cuando piensas que es la comida, los placeres de la carne, qué sé yo, te diré: ¡Que la única alegría que nos lleva a la plenitud de la vida, el único gozo pleno es el de Dios morando, habitando en nosotros! Las alegrías externas del mundo son eso externas. Y diré con san Agustín la conocidísima expresión: “Señor, nos hiciste para ti y nuestro corazón andará inquieto y quizás triste agregaré yo, hasta que no descanse, no repose en Dios”. No busques la gran alegría de tu vida en el lugar equivocado. Búscala en lo profundo de tu corazón donde eres morado, habitado, inhabitado por el Padre, el Hijo y el Espíritu. ¡Ánimo!, puedes corregir el rumbo de tu vida. Las cosas del mundo van y vienen, las cosas del mundo son externas a lo profundo de tu alma. Busca y rema mar adentro y encontrarás la plenitud de la alegría para tu vida. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 15, 9-11 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 15, 7-21: En aquellos días, después de una larga discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros: «Hermanos, vosotros sabéis que, desde los primeros días, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca la palabra del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, ha dado testimonio a favor de ellos dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué, pues, ahora intentáis tentar a Dios, queriendo poner sobre el cuello de esos discípulos un yugo que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús». Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron de hablar, Santiago tomó la palabra y dijo: «Escuchadme, hermanos: Simón ha contado cómo Dios por primera vez se ha dignado escoger para su nombre un pueblo de entre los gentiles. Con esto concuerdan las palabras de los profetas, como está escrito: “Después de esto volveré y levantaré de nuevo la choza caída de David; levantaré sus ruinas y la pondré en pie, para que los demás hombres busquen al Señor, y todos los gentiles sobre los que ha sido invocado mi nombre: lo dice el Señor, el que hace que esto sea conocido desde antiguo”. Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que se abstengan de la contaminación de los ídolos, de las uniones ilegítimas, de animales estrangulados y de la sangre. Porque desde tiempos antiguos Moisés tiene en cada ciudad quienes lo predican, ya que es leído cada sábado en las sinagogas». Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 96(95), 1-2a.2b-3.10 (R. cf. 3) Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente». Contad las maravillas del Señor a todas las naciones. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Juan 15, 9-11: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor. Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor. Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud». Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAmor de Dios
dc.subjectGuardar los mandamientos
dc.subjectOración
dc.subjectPermanecer en Dios
dc.subjectPerseverar
dc.subjectSan Juan
dc.subjectServir al necesitado
dc.subjectVida sacramental
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¿Cómo permanecer en Dios?
dc.title.alternativeAmor de Dios

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