¡Tesoros!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-04-25T00:32:52Z | |
| dc.date.available | 2024-04-25T00:32:52Z | |
| dc.date.issued | 2023-08-02 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Es impresionante la expresión que nos presenta el libro del Éxodo en el capítulo 34, cuando en tres oportunidades nos habla del rostro de Moisés que se presentaba como iluminado, como radiante, justo después de estar en lo alto de la montaña y hablar con Dios. Bajado de la montaña del Sinaí con las dos tablas del testimonio de que Dios había estado en encuentro con él, donde se contenían los Diez Mandamientos; y Moisés se presenta a su pueblo sin saber que tenía el rostro radiante por haber hablado con Dios. De alguna manera esta imagen del Antiguo Testamento nos recuerda, que el hombre, la mujer, todo ser humano está llamado a subir a la montaña, para hablar a Dios de los hombres y luego bajar al valle y hablar a los hombres de Dios. Es lo que hizo no sólo Moisés, sino todos los grandes profetas; y en nuestro siglo XXI, cuánto se necesitan testigos, hombres y mujeres llenos del Espíritu Santo, que suban a la montaña, (entiéndase que creen espacios de encuentro con Dios) para hablar precisamente al Padre de los cielos, del mundo, de las necesidades de los hombres, de sus fatigas y luchas, para que luego, llenos de Dios, radiante su rostro, bajen al valle, bajen al mundo y hablen a los hombres de Dios como verdaderos ungidos. Pero avancemos en nuestra reflexión y miremos el evangelio de hoy en el capítulo 13 de san Mateo, cuando Jesús, dirigiendo una palabra, un mensaje a la multitud, habla de que el reino de los Cielos se parece a un tesoro escondido, enterrado en el campo de una finca, o también el reino de los Cielos se parece a un comerciante en perlas finas, que al encontrar una de gran valor va a vender todo lo que tiene para comprar esa gran perla. En los dos eventos se nos presenta la imagen del reinar de Dios como la gran sabiduría, el gran tesoro en nuestra vida. Si hoy te pregunto al día de hoy, ¿cuál es el gran tesoro de tu corazón?, ¿qué es lo que te mueve todos los días a luchar, a trabajar, a madrugar, a esforzarte, a sacrificarte?, encontramos universalmente tres respuestas muy humanas. Vivimos para nosotros, ¿para cuidar nuestro cuerpo?, ¿para nuestro bienestar?, para nuestra diversión y placeres propios. Pero también vivimos para conseguir, acumular, atesorar, algunas posesiones materiales; o también se vive para tener cerca la mujer, el hombre de los sueños, la familia, los seres queridos. Más allá de estas tres realidades en el 90% de los casos la humanidad, tiene estas tres verdades como tesoros en su corazón. Jesús sin embargo nos advierte, que si queremos entrar en la dinámica del reino de los Cielos, hay un tesoro más profundo, si se quiere más grande, que no se descubre a primer golpe de vista, de hecho está enterrado bajo tierra, en el campo de una finca, por eso hay que acceder y vender, relativizar, dejar lo que se tiene para comprar el terreno de esa finca y acceder a ese tesoro escondido, a ese tesoro bajo tierra o enterrado. Necesitamos una mirada aguda, para un espectador desprevenido no es fácil descubrir la acción y la presencia de Dios, si no tenemos esa condición de observadores agudos en la vida. Pero además también nos presenta las parábolas evangélicas de hoy una gran realidad, hay que vender, hay que relativizar, hay de alguna manera que darle un valor relativo y no principal a ninguna realidad del mundo que es efímera y que pasa, y sólo reconocer que vendiendo todo lo que tenemos, relativizando nuestra vida, podremos adquirir el campo, la finca, o la perla fina, la perla de gran valor. No podemos pretender equivocadamente tener a Dios, acceder a la sabiduría del evangelio y estar apegados, enriquecidos con las cosas del mundo, que no dejan de ser pasajeras y efímeras. Finalmente, tendremos que reconocer un detalle especial que aparece en las parábolas evangélicas de san Mateo, cuando dice que el hombre con gran alegría vende todo lo que tiene para comprar el campo, para comprar la finca. Esta renuncia a las cosas del mundo no se hace con dolor, con frustración, no se hace de alguna manera como una anulación del ser, sino que se entiende la renuncia a las cosas del mundo como el fruto de una iluminación interior, que nos lleva a descubrir que nada ni nadie de esta tierra que son efímeros, llenarán profundamente el corazón humano, y que eso sólo lo puede hacer Dios y su amor. Por eso relativiza el mundo y descubre con alegría no con frustración con gozo, no con amargura, que cuando san Juan de la Cruz dice: “Hay que entregarlo todo para recibir al todo”, es una verdad profunda, una palabra de un místico, que nos muestra la sabiduría más alta, a Dios que es todo en la vida se accede, cuando miramos como nada los tesorillos, o las perlas baratas de este mundo. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 13, 44-46 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Éxodo 34, 29-35: Cuando Moisés bajó del monte Sinaí con las dos tablas de la alianza en la mano, no sabía que tenía radiante la piel de la cara, de haber hablado con el Señor. Pero Aarón y todos los israelitas vieron a Moisés con la piel de la cara radiante, y no se atrevieron a acercarse a él. Cuando Moisés los llamó, se acercaron Aarón y los jefes de la comunidad, y Moisés les habló. Después se acercaron todos los israelitas, y Moisés les comunicó las órdenes que el Señor le había dado en el monte Sinaí. Y cuando terminó de hablar con ellos se echó un velo por la cara. Cuando entraba a la presencia del Señor para hablar con él, se quitaba el velo hasta la salida. Cuando salía comunicaba a los israelitas lo que le habían mandado. Los israelitas veían la piel de su cara radiante, y Moisés se volvía a echar el velo por la cara, hasta que volvía a hablar con Dios. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 99/ 98,5.6.7.9: R/. Santo eres, Señor, Dios nuestro. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante el estrado de sus pies: Él es santo. R/. Moisés y Aarón con sus sacerdotes, Samuel con los que invocan su nombre, invocaban al Señor, y él respondía. R/. Dios les hablaba desde la columna de nube, oyeron sus mandatos y la ley que les dio. R/. Ensalzad al Señor, Dios nuestro, postraos ante su monte santo: Santo es el Señor, nuestro Dios. R/. Evangelio del día de hoy Lectura del santo evangelio según san Mateo 13, 44-46: En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: El reino de los cielos se parece a un tesoro escondido en el campo: el que lo encuentra lo vuelve a esconder y, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra el campo. El reino de los cielos se parece también a un comerciante en perlas finas que, al encontrar una de gran valor, se va a vender todo lo que tiene y la compra. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús | |
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| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1Q2KRcjTQCN9U2h8xApDk-38gnClPoBqE/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Apego a las cosas del mundo | |
| dc.subject | Corazón humano | |
| dc.subject | Delicadeza | |
| dc.subject | Gran tesoro | |
| dc.subject | Iluminación interior | |
| dc.subject | Terreno escondido | |
| dc.subject | Realidad efímera | |
| dc.subject | Renuncia | |
| dc.subject | Sabiduría del evangelio | |
| dc.subject | Valor relativo | |
| dc.subject | Vida | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Tesoros! | |
| dc.title.alternative | ¡Parábola del tesoro escondido y la perla! |
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