¡Amor creador!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-02-16T21:58:02Z | |
| dc.date.available | 2025-02-16T21:58:02Z | |
| dc.date.issued | 2025-02-10 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Comenzamos la impresionante lectura del libro del Génesis o de los orígenes, en cuyos principales 11 capítulos o en los primeros 11 capítulos están los principales episodios o relatos fundantes de la historia humana, de la historia del mundo. Concretamente en el capítulo 1 del libro del Génesis, se nos narra los primeros cuatro días, “jornadas, períodos de la acción y la intervención divina para ir configurando el mundo”. Es la obra de la creación que se descubre en un orden lógico, en una graduación ascendente de la materia más imperfecta a la materia más elaborada. En los tres primeros días tiene lugar la obra de separación: Dios separa la luz de las tinieblas, Dios separa las aguas que hay encima del firmamento de las que hay debajo del firmamento, Dios separa la tierra de los mares. Y en los tres días siguientes, 4, 5 y 6, se lleva a cabo la obra de ornamentación, decoración, diríamos, donde Dios amuebla y decora los espacios creados durante la primera parte de esa semana de creación cósmica. Coloca las lumbreras en el firmamento para el día y para la noche, puebla de peces y aves los mares y el aire, y hace que la tierra produzca toda clase de animales, y finalmente crea magníficamente al hombre. Toda esta disposición gradual y jerárquica, refleja claro un orden cronológico que podía hablar de una evolución del cosmos, del universo, pero tiene sobre todo una finalidad y es subrayar la dignidad y la perfección suprema del ser humano, que aparece como la cúspide de la pirámide de la creación, como la culminación de toda la obra de Dios que contemplaremos en los próximos días. Es bellísima esta narrativa del libro del Génesis que nos muestra como Dios, por el poder de su Palabra va creando y todos se va dando, y esta creación progresiva por la Palabra de Dios, es sólo obra de su bondad y así reconoce que toda criatura es buena al afirmar: “Y vio Dios que era bueno”, día primero, “Y vio Dios que era bueno”, día segundo, “Y vio Dios que todo lo creado era bueno”, día tercero. Con razón el salmo responsorial nos invita: “A alegrarnos y a gozar con las obras que Dios ha hecho en el mundo”. Es que cada amanecer es un regalo divino, cada puesta del sol en la llanura, en la montaña, en la playa mirando al océano, es un don magnífico de Dios. Cada lluvia, el suave murmullo del viento, el cambio de los colores en las distintas horas del día, el gorgojeo y el trinar de los pájaros y las aves del cielo, las copas de los árboles, los colores magníficos de las flores, todo nos habla del amor creador de Dios. Amor creador que como veremos en los próximos días, culminará, terminará, finalizará con la obra suprema, el ser humano maravilla creadora del amor de Dios. Por eso podemos decir con el salmo de hoy: “Bendice alma mía al Señor, Dios mío qué grande eres. Te vistes en la creación, en tu obra creada de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Asentaste la tierra sobre sus cimientos y no vacilará jamás. La cubriste con el manto del océano y las aguas se posaron sobre las montañas, de los manantiales fluyen los ríos para que ellos naveguen entre los montes. Junto a ellos habitan las aves del cielo y entre las frondas de los árboles se oye su canto”. Y culmina el salmista diciendo: “Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría, la tierra está llena de tus criaturas, bendice, alma mía, al Señor”. Pero concluyamos nuestra reflexión mirando el evangelio de hoy de Marcos, capítulo 6, y descubriendo como Jesús transforma toda realidad. Marcos presenta a un Jesús itinerante, caminante por toda la comarca de Galilea y nos muestra como la gente confiando en su poder y reconociéndolo como un hombre distinto, le llevan enfermos en camillas, posesos por el mal. Todos ruegan para que por lo menos puedan tocar la orla o el borde del manto de Jesús. Y afirmará san Marcos: “Que, en la fe sencilla del pueblo de la época, la gente se curaba instantáneamente al tocar el borde del manto de Jesús”. Esto nos muestra toda la obra transformadora de Dios y cómo va renovando nuestra vida y nos hace personas nuevas. Hoy déjate tocar por Jesús para sanar, hoy acércate al Señor en la Palabra que escuchas cada día en la Eucaristía que celebras en cada jornada, en tu oración frente a Jesús Sacramentado, en reconocer la acción de Dios en la obra magnífica de la creación y decir, si todo es tan bello en este mundo creado, cómo será bello nuestro Creador, si se ve tanto poder en la majestad de las montañas y en el mar que parece infinito, cómo será poderoso, infinito el Creador, autor de montañas y océanos. Hoy aprende a mirar lo ordinario de la vida de manera extraordinaria, a mirar con los ojos de Jesús lo natural de la creación de manera sobrenatural y más allá del canto del pájaro, la nube, el sol, el viento, la montaña, reconocer la presencia del amor creador de Dios, más allá de que algunos con superficialidad e ignorancia, nieguen a Dios en sus vidas. Todo en el mundo, todo en la naturaleza, todo en la creación, nos habla, nos anuncia, nos grita que Dios existe, que Dios nos ama y que el acto supremo de amor por nosotros es darnos un mundo maravilloso que debemos de cuidar y que está puesto aquí para el deleite y el disfrute del hombre Rey de toda la creación. Bendícenos, Señor en este día a todos, permítenos descubrir las maravillas de la obra creada, concédenos tu paz. Y te bendigo en este día. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 6, 53-56 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Gn 1, 1-19: Dijo Dios, y así fue. Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era un caos informe; sobre la faz del abismo, la tiniebla. Y el aliento de Dios se cernía sobre la faz de las aguas. Y dijo Dios: -«Que exista la luz.» Y la luz existió. Y vio Dios que la luz era buena. Y separó Dios la luz de la tiniebla; llamó Dios a la luz «Día»; a la tiniebla, «Noche». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día primero. Y dijo Dios: -«Que exista una bóveda entre las aguas, que separe aguas de aguas.» E hizo Dios una bóveda y separó las aguas de debajo de la bóveda de las aguas de encima de la bóveda. Y así fue. Y llamó Dios a la bóveda «Cielo». Pasó una tarde, pasó una mañana: el día segundo. Y dijo Dios: -«Que se junten las aguas de debajo del cielo en un solo sitio, y que aparezcan los continentes.» Y así fue. Y llamó Dios a los continentes «Tierra», y a la masa de las aguas la llamó «Mar». Y vio Dios que era bueno. Y dijo Dios: -«Verdee la tierra hierba verde que engendre semilla, y árboles frutales que den fruto según su especie y que lleven semilla sobre la tierra.» Y así fue. La tierra brotó hierba verde que engendraba semilla según su especie, y árboles que daban fruto y llevaban semilla según su especie. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día tercero. Y dijo Dios: -«Que existan lumbreras en la bóveda del cielo, para separar el día de la noche para señalar las fiestas, los días y los años; y sirvan de lumbreras en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra.» Y así fue. E hizo Dios dos lumbreras grandes: la lumbrera mayor para regir el día, la lumbrera menor para regir la noche, y las estrellas. Y las puso Dios en la bóveda del cielo, para dar luz sobre la tierra; para regir el día y la noche, para separar la luz de la tiniebla. Y vio Dios que era bueno. Pasó una tarde, pasó una mañana: el día cuarto. Salmo del día de Hoy: Salmo 104(103), 1-2a.5-6.10.12.24.35c: Goce el Señor con sus obras. Bendice, alma mía, al Señor, ¡Dios mío, qué grande eres! Te vistes de belleza y majestad, la luz te envuelve como un manto. Goce el Señor con sus obras. Asentaste la tierra sobre sus cimientos, y no vacilará jamás; la cubriste con el manto del océano, y las aguas se posaron sobre las montañas. Goce el Señor con sus obras. De los manantiales sacas los ríos, para que fluyan entre los montes; junto a ellos habitan las aves del cielo, y entre las frondas se oye su canto. Goce el Señor con sus obras. Cuántas son tus obras, Señor, y todas las hiciste con sabiduría; la tierra está llena de tus criaturas. ¡Bendice, alma mía, al Señor! Goce el Señor con sus obras. Evangelio del día de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 6, 53-56: Los que lo tocaban se ponían sanos. En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Acción de Dios | |
| dc.subject | Amor a Dios | |
| dc.subject | Amor creador | |
| dc.subject | Dios existe | |
| dc.subject | Mundo maravilloso | |
| dc.subject | Naturaleza | |
| dc.subject | Obra magnífica de la creación | |
| dc.subject | Oración | |
| dc.subject | San Marcos | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Amor creador! | |
| dc.title.alternative | Creación de Dios |
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