¡Sordera existencial!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-02-12T00:43:30Z | |
| dc.date.available | 2024-02-12T00:43:30Z | |
| dc.date.issued | 2024-02-09 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El hermoso evangelio de san Marcos, nos presenta la curación de un sordomudo, que ante las palabras de Jesús: “Effetá”, esto es, ábrete, logra que se le suelte la traba de la lengua, que se abran sus oídos y que pueda hablar y comunicarse sin dificultad. La gente más que admirada, decía de manera espontánea de Jesús: “Todo lo ha hecho bien, hace oír a los sordos y hablar a los mudos”. Pero hoy, dos mil años después nos preguntamos, ¿en nosotros hay algún tipo de sordera?, no hablamos necesariamente de esa sordera orgánica, (una disfuncionalidad de alguna de las partes del sentido, o del órgano del oído), sino que hablamos de esa sordera espiritual, existencial, a veces en las relaciones de esposos o cónyuges, en las relaciones de familias entre hermanos o padres e hijos, o en las mismas relaciones laborales en la oficina, la bodega, el almacén o la empresa. Hoy reconocemos que tenemos una grande incapacidad para escucharnos y que a veces solo oímos con el sentido auditivo, pero que sólo podemos escuchar, como otras veces lo hemos repetido, sobre todo con el corazón. Pero a la pregunta de un mundo donde hay tanto ruido, tanta tecnología, tanta maquinaria, tantos sonidos exteriores e interiores en nuestro mundo emocional, síquico y en nuestro mundo espiritual y profundo, nos preguntamos, ¿qué nos impide escuchar verdaderamente la voz de Dios, la voz de los demás y nuestra propia voz, que nos habla en lo que llamamos la conciencia? Encontraríamos algunos obstáculos en esa capacidad, o mejor, incapacidad para escuchar. El primero, tenemos un corazón endurecido, un corazón que no se deja ablandar fácilmente. Entendemos que el corazón es un músculo de carne y así como la carne se puede congelar para ser preservada, así también pareciera a veces, que el corazón o músculo de carne, músculo cardíaco, se congelara y fuera totalmente impermeable a que entrara nada dentro de él, pareciera que estuviera congelado. ¿Qué endurece nuestro corazón?, tantas realidades, las más importantes, el pecado. Cuando convives con el pecado, tu corazón, tu conciencia, tu interior, se endurecen; te parece de lo más natural, de lo más normal, y a veces en tu profunda ceguera y endurecimiento interior, hasta alardeas, te enorgulleces y hablas sin ningún tipo de vergüenza, de tus pecados personales haciéndolos públicos y pareciéndote de lo más progresista, de lo más natural. Pero además del pecado que convive en el corazón humano, la lujuria, la soberbia, el rencor, las envidias, la esclavitud de la moda, la apariencia, el licor, la droga, la pornografía, el juego, endurece el corazón la falta de amor. Cuando vienes de un hogar, de un grupo o entorno familiar donde no hay amor, donde son relaciones humanas tensas, funcionales, pero no humanas, a veces chocantes, de discordia, de conflicto, probablemente tu corazón permanecerá endurecido. Pero finalmente, además del pecado y de la falta de amor, endurece tu corazón y nos hace sordos para escuchar a Dios y a nadie, los sufrimientos de la vida. Cuando las pruebas, las injusticias, las ingratitudes, las traiciones, no se ofrecen con fe y amor a Dios, cuando se llevan desde lo humano, nos amargamos, se endurece nuestro corazón, nos hacemos insensibles e indiferentes ante el dolor de los demás, decimos: no es mi problema, no es mi vida, qué puedo hacer, a mí también me han hecho sufrir, conmigo también han cometido injusticias, atropellos, agresiones. Así hablan los amargados y son muchos en el mundo y se vuelven incapaces de escuchar a nadie, ni siquiera a sí mismos. Pero en una segunda causa del endurecimiento del corazón, podemos señalar los prejuicios, las prevenciones. A veces tenemos conceptos preestablecidos, por ideologías políticas, culturales, existenciales y nos volvemos incapaces, impermeables de abrir el corazón, el entendimiento y la vida a ninguna persona, porque decimos: es de izquierda política, es de derecha política, es de este color de piel, es de este gremio económico, no puede venir nada bueno de él. Hoy cuanto discurso errático, lleno de odio entre pobres y ricos, entre hombres y mujeres, entre desempleados y empleados, entre países del tercer mundo y naciones del primer mundo. Todas estas prevenciones y prejuicios, nos hacen incapaces de reconocer cualquier virtud, cualquier bondad, cualquier verdad, que pueda darse en el corazón de quien supuestamente es mi adversario ideológico, político, porque piensa distinto de mí o vive en un estrato socioeconómico distinto del mío. Nunca Jesús propuso el odio de clases sociales, el enfrentamiento de género entre hombres y mujeres, el enfrentamiento por orientación sexual, nunca lo propuso Jesús, al contrario, siempre tuvo como ideal máximo en su propuesta evangélica, la fraternidad, la reconciliación y la comunión universal; reconocer que todo hombre, que toda mujer, más allá del género, su condición socioeconómica, es mi hermano, mi hermana y no lo puedo excluir, no lo debo de condenar. Terminaríamos señalando simplemente, que encontramos una tercera forma de sordera espiritual y existencial, a propósito de muchos que hablan en el mundo y que no son más que falsos consejeros, falsos profetas, hablantinosos de siempre, que dan un consejo de paso a un alma atribulada, a un hombre equivocado, olvidando respetar, escuchar profundamente y tener una sabiduría divina, para poder aconsejar, acompañar al ignorante, al extraviado. Hoy terminemos nuestra reflexión, con el precioso salmo responsorial cuando nos dice: “Yo soy el Señor, Dios tuyo, escucha mi voz; no tendrás un Dios extraño, no adorarás un Dios extranjero, Yo soy el Señor, Dios tuyo, que te liberé de la esclavitud en Egipto”. Y luego continúa el salmista diciendo: “Pero mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer; ojalá me escuchase mi pueblo y camine Israel por mi camino, en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano protectora contra sus adversarios”. Hoy, simplemente te propongo a ti, escucha la voz de Dios que te habla cada día en circunstancias, en personas, en los mismos carismas y dones que Dios te ha dado, ¡Ojalá escuches hoy la voz del Señor, no endurezcas tu corazón! Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 7, 31-37 En aquel tiempo, dejó Jesús el territorio de Tiro, pasó por Sidón, camino del lago de Galilea, atravesando la Decápolis. Y le presentaron un sordo que, además, apenas podía hablar; y le piden que le imponga las manos. Él, apartándolo de la gente a un lado, le metió los dedos en los oídos y con la saliva le tocó la lengua. Y, mirando al cielo, suspiró y le dijo: -«Effetá», esto es: «Ábrete.» Y al momento se le abrieron los oídos, se le soltó la traba de la lengua y hablaba sin dificultad. El les mandó que no lo dijeran a nadie; pero, cuanto más se lo mandaba, con más insistencia lo proclamaban ellos. Y en el colmo del asombro decían: -«Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.» Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/272 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1qZqL9DMHzUfOnL3i9vLAyHX2L4GO1haj/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Corazón endurecido | |
| dc.subject | Escuchar | |
| dc.subject | Falsos consejeros | |
| dc.subject | Pecado | |
| dc.subject | Prejuicios | |
| dc.subject | Prevenciones | |
| dc.subject | Shemá | |
| dc.subject | Voz del Señor | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Sordera existencial! | |
| dc.title.alternative | Voz de Dios |
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