¿Por qué no creemos?
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2026-04-24T22:10:17Z | |
| dc.date.available | 2026-04-24T22:10:17Z | |
| dc.date.issued | 2026-04-11 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¿Por qué no creemos? La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles, que nos habla de la forma como nació la fe primitiva, como nació la Iglesia, como se fueron formando las primeras comunidades. Nos refiere un episodio bastante pintoresco. Las autoridades de la ciudad de Jerusalén, los escribas, los ancianos, el mismo sanedrín judío, no entendían como hombres rudos, Pedro y Juan, sin instrucción, sin educación, hablaban con tanta seguridad, con tanta convicción, con tanto fuego en el corazón. A propósito de la acción del Espíritu de Jesús Resucitado, que había sanado a ese paralítico que por años estuvo allí postrado pidiendo limosna en la puerta lateral del gran templo de la ciudad de Jerusalén. Este milagro, este signo, esta señal, impresionó profundamente a la gente de su época, y simplemente Pedro y Juan, estando allí ante las autoridades y dando cuentas de la acción milagrosas sobre el tullido, solo afirmaban “que era el poder de Jesús Resucitado”. El sanedrín, en pleno, asustados que habían pensado que con la muerte de Jesús acabarían los seguidores del mismo, reconocen que no pueden negar el milagro evidente, pues toda la ciudad conocía al paralítico que tullido pedía limosna junto a la puerta del templo. Pero ellos, en una decisión profundamente humana y también equivocada, se atrevieron a enfrentar los proyectos de Dios y prohibieron con amenazas que se volviera a hablar del nombre de Jesús y mucho menos de su Resurrección. Porque habían querido sembrar la narrativa a propósito de que en nuestro tiempo se habla tanto de los relatos frente a los datos y de relatos políticos e ideológicos en nuestro siglo. Ellos, la autoridad y el sanedrín judío prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pedro en una respuesta magistral que veremos en próximos días simplemente replica diciendo, “¿Es justo ante Dios que les obedezcamos, les obedezcamos a ustedes antes que a Dios? Por nuestra parte, no podemos menos que contar lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos oído con nuestros oídos, la curación del paralítico. No nos pidan que neguemos aquello de lo que somos testigos”. Y simplemente la autoridad judía, repitiendo la prohibición, liberan a Pedro y a Juan. Y más allá de la misma prohibición, el pueblo sencillo daba gloria a Dios por el milagro acontecido. Con razón el salmo litúrgico de este día nos invita a entonar de manera solemne: “Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste, porque has sido bueno, porque tu misericordia es eterna”. Y afirmará el salmista: “La diestra del Señor, la mano de Dios es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor”. Pero pasemos al Evangelio de san Marcos en el capítulo 16, cuando en el día domingo, el primer día de la semana para los judíos, se aparece Jesús a María Magdalena. Ella lo anuncia a sus compañeros apóstoles que estaban de duelo y llorando; pero por primera vez en el texto evangélico nos dice “que ellos no creyeron”. Luego se nos dice que se apareció en figura a otros dos que iban caminando al campo, fueron a anunciarlo a los demás y por segunda vez nos dice; “pero ellos no creyeron que Jesús Resucitado se hubiera aparecido”. Por tercera y última vez se aparece Jesús al grupo de los 11 (sin Judas), y les echó en cara su dureza de corazón, su incredulidad. Y por tercera vez en el Evangelio de hoy de Marcos 16, nos dice “que ellos no habían creído a los que habían visto a Jesús Resucitado”. Este Evangelio, que en tres ocasiones habla de la dificultad para creer en la Resurrección de Jesucristo, no es solamente hace 2000 años, es hoy 21 siglos después. Tantas personas que en el fondo pueden ser hombres y mujeres buenos y buenas y sin embargo tienen una grande dificultad para creer en la Resurrección y, sobre todo, en que esa vida del Resucitado se da en ti y en mí, que no es una mera abstracción, que no es una idea, que no es un concepto, sino que es una realidad viva y actual en medio de nosotros. Hoy, en el siglo XXI, más allá del Evangelio, donde por tres veces se dice “que no creían en Jesús Resucitado”. Nos preguntamos a los hombres y mujeres de nuestra generación ¿por qué nos cuesta dificultad creer? Y podría darme algunas respuestas. La primera, el racionalismo humano, el iluminismo de hace 300, 400 años, ha llevado al hombre a endiosar la razón, a endiosar su lógica, su capacidad de pensar y a decirse a sí mismo, lo que no pase por mi entendimiento y por mi razón, sencillamente no es verdad o no existe. Craso error endiosar la razón y pretender que ella es la única vía o el único camino de conocimiento humano. Cuando nuestros abuelos aprendieron a ordeñar vacas, a cultivar la tierra, lo hicieron sin pasar por una escuela, un colegio, una universidad. Y fue simplemente de forma empírica, por observación, por experiencia que aprendieron, y no podemos decir que su conocimiento no es válido. La razón es importante, pero no es el único camino que hay para conocer. Cuando una esposa le dice a su marido “no sé por qué, pero ese nuevo amigo que te conseguiste no me gusta, no le cuentes todo lo que hace sobre tus negocios”. Y el esposo le dice, “pero a ¿ti qué te pasa?, ¿él que te ha hecho?, ¿por qué tienes prevención contra él?” Y ella en su psicología de mujer dice “no lo sé, es tal vez su forma de mirar, es su forma de hablar. No sabría decírtelo, pero no me gusta ese hombre para amigo tuyo”, le dirá a su esposo. Es un juicio netamente intuitivo, no es racional, no es experiencial, y sin embargo, no podemos decir que sea falso. De hecho, para terminar la historia de la mujer, que es una historia real, el hombre, el supuesto amigo de su esposo, luego ganándose su confianza y él haciendo caso omiso del juicio intuitivo de su esposa, hace negocios con este hombre y luego le roba un dinero. La esposa se lo dirá “te lo advertí, te lo dije”. Y ella no había pasado por un tamiz de racionalidad o por la experiencia, fue un juicio intuitivo. Por eso entendemos que la razón claro que nos ayuda a conocer, pero la experiencia también, la intuición también. Y en un plano más alto se ubica la fe, la que algunos desprecian, la que miran como un estado mágico, primitivo del ser humano, los que hablan a veces en son de burla de las abuelas y la fe que ellas decían tener. Pero quizás esas abuelas, a diferencia de las nuevas generaciones, vivieron 60 años de vida matrimonial, hoy no viven ni 6 años, superaron cualquier tipo de crisis, y adversidades, hoy no salen de una sola depresión y ansiedad. Las abuelas, con su fe sencilla, supieron y tuvieron sabiduría para vivir, hoy parece que no la hubiera. Por eso el racionalismo que desafía toda lógica natural y que a veces se auto endiosa diciendo “es que, en la universidad, es que mi profesor, es que lo que yo entiendo no me permite aceptar a Dios”. Es en el fondo, soberbia intelectual, autosuficiencia de la vida que nos lleva a cerrarnos a la experiencia, a la intuición, pero sobre todo a la fe religiosa que nos permite trascender. Pero ¿qué más nos impide creer? Te diría el pecado que endurece el corazón, que cierra el entendimiento, que nos hace prejuiciosos y prevenidos. Detalla que una persona con una vida moralmente reprochable y desordenada, a veces de manera más usual de lo que pensamos, se burla del hombre o de la mujer justos, de su vida moral, de sus convicciones religiosas. El ignorante, el enceguecido por el pecado, es audaz y es atrevido en hablar, en juzgar, en señalar, en presumir inclusive de su increencia, su incredulidad, su ateísmo. El pecado enceguece y endurece el corazón humano para creer en el amor de Dios, en el Dios de Jesucristo, en el Dios de la vida, en el Dios de la bondad y la belleza. Finalmente te diría, que los miedos humanos a veces son tan grandes que nos paralizan y nos llevan a la increencia en Dios, porque nos sentimos abandonados, expósitos, olvidados por Dios. Qué gran mentira. Si hay una expresión reiterada en la Biblia en diferentes contextos, es la frase: ¡No tengas miedo! Tus miedos no pueden ser más grandes que tu fe en el Señor, y de hecho, Jesús reprenderá a sus cercanos discípulos diciéndoles “Hombres de poca fe, ¿por qué han dudado?, ¿por qué han tenido miedo?” Hoy que ni los racionalismos estériles que nos ensoberbecen, ni el pecado que endurece el corazón, ni los miedos que nos llenan de ansiedad y nos impiden la fe en Dios, sean obstáculos para creer en que Cristo Resucitado ha vencido todo sufrimiento, ha triunfado sobre todo pecado, maldad y oscuridad, y ha superado el mayor poder del mal en esta tierra, la muerte. Sólo Jesús, el crucificado por los hombres y por nuestros pecados, y el Resucitado por el amor del Padre Dios ha vencido, ha triunfado para el bien de nuestras vidas. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 16, 9-15 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 4, 13-21 En aquellos días, los jefes del pueblo, los ancianos y los escribas, viendo la seguridad de Pedro y Juan, y notando que eran hombres sin letras ni instrucción, estaban sorprendidos. Reconocían que habían sido compañeros de Jesús, pero, viendo de pie junto a ellos al hombre que había sido curado, no encontraban respuesta. Les mandó salir del Sanedrín y se pusieron a deliberar entre ellos, diciendo: ¿Qué haremos con estos hombres? Es evidente que todo Jerusalén conoce el milagro realizado por ellos, no podemos negarlo; pero, para evitar que se siga divulgando, les prohibiremos con amenazas que vuelvan a hablar a nadie de ese hombre. Y habiéndolos llamado, les prohibieron severamente predicar y enseñar en el nombre de Jesús. Pero Pedro y Juan les replicaron diciendo: ¿Es justo ante Dios que les obedezcamos a ustedes más que a él? Júzguenlo ustedes. Por nuestra parte no podemos menos que contar lo que hemos visto y oído. Pero ellos, repitiendo la prohibición, los soltaron, sin encontrar la manera de castigarlos a causa del pueblo, porque todos daban gloria a Dios por lo sucedido. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 118(117), 1 y 15.15.16-17.18-19.20-21 Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Den gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su misericordia. EI Señor es mi fuerza y mi energía, él es mi salvación. Escuchen: hay cantos de victoria en las tiendas de los justos. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. La diestra del Señor es poderosa, la diestra del Señor es excelsa. No he de morir, viviré para contar las hazañas del Señor. Me castigó, me castigó el Señor, pero no me entregó a la muerte. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Ábranme las puertas de la salvación, y entraré para dar gracias al Señor. Esta es la puerta del Señor: los vencedores entrarán por ella. Te doy gracias porque me escuchaste y fuiste mi salvación. Te doy gracias, Señor, porque me escuchaste. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 16, 9-15 Jesús, resucitado al amanecer del primer día de la semana, se apareció primero a María Magdalena, de la que había echado siete demonios. Ella fue a anunciárselo a sus compañeros, que estaban de duelo y llorando. Ellos, al oírle decir que estaba vivo y que lo había visto, no le creyeron. Después se apareció en figura de otro a dos de ellos que iban caminando al campo. También ellos fueron a anunciarlo a los demás, pero no les creyeron. Por último, se apareció Jesús a los Once, cuando estaban a la mesa, y les echó en cara su incredulidad y dureza de corazón, porque no habían creído a los que lo habían visto resucitado. Y les dijo: Vayan al mundo entero y proclamen el Evangelio a toda la creación. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Aumentar la fe | |
| dc.subject | Creer | |
| dc.subject | Confianza en Dios | |
| dc.subject | Fe | |
| dc.subject | Miedos que paralizan | |
| dc.subject | Pecado que endurece el corazón | |
| dc.subject | Racionalismo humano | |
| dc.subject | San Marcos | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¿Por qué no creemos? | |
| dc.title.alternative | Creer en Dios |
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