¡Cuando el adulterio empieza en el corazón!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-06-15T00:28:54Z | |
| dc.date.available | 2024-06-15T00:28:54Z | |
| dc.date.issued | 2024-06-14 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El primer libro de los Reyes nos sigue hablando de esa figura inmensa del profeta Elías, quien abatido y de alguna manera entristecido por la persecución encarnizada que Jezabel había emprendido contra él, se refugia en la montaña de Dios, el Horeb, y guardado en una cueva, pasa allí la noche. Le llega la palabra de Dios que le interroga: ¿Qué haces aquí, profeta Elías?; y él habla a Dios: “Ardo en celo por ti, Dios del universo, y me duele que los hijos de Israel, mis compatriotas, han abandonado tu alianza, han derribado los altares donde te rendíamos sacrificios y han matado pasando espada a tus profetas, quedo yo solo y buscan mi vida para arrebatármela”. Pero Dios le da fuerza al profeta y le dice: “Sal y permanece de pie en la montaña ante el Señor, que Él te hablará”. Resulta menos que anecdótico como en fenómenos naturales, Dios va a hablar al profeta Elías, y aunque al principio pasó el huracán allí en la montaña santa, nos dice el libro de los Reyes, no estaba el Señor. Luego vino el terremoto, pero en este segundo evento cósmico tampoco estaba el Señor. Finalmente vino el incendio, el fuego devorador, pero allí tampoco estaba el Señor, y sólo en un cuarto evento más allá del huracán, el terremoto y el fuego, en la suave brisa de la tarde, Elías, el profeta, cubre su rostro con su manto y descubre la presencia de Dios, por eso sale de la cueva y le dice: “Aquí estoy, ¿qué es lo que tú me mandas”, y Dios le dice: “Vuelve a tu camino de profeta en dirección al desierto de Damasco, y lo que hace todo profeta, unge, (según lo que se hacía ungir a los reyes, a los sacerdotes y a los mismos profetas), unge al rey de Siria, a Hazael, al rey de Israel, a Jehú y al profeta sucesor tuyo, Elíseo”. Las dificultades de los hombres de Dios, y esto nos invita a que, si tú obras rectamente y encuentras incomprensiones y vicisitudes, no te desanimes, y, por el contrario, digamos con el salmo responsorial de hoy: “Tu rostro buscaré, Señor, no me escondas tu rostro; no rechaces con ira a tu siervo, que tú eres mi auxilio, busco tu rostro, no me deseches, Señor. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida, espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor”. Pero dejemos el antiguo testamento y pasemos a la nueva alianza y concretamente al evangelio de san Mateo, que hoy nos presenta claramente, la segunda antítesis sobre el adulterio, que no solamente se consuma cuando hay el acto material de estar con una tercera persona distinta del cónyuge, sino que Jesús con gran radicalidad afirmará: “Todo el que mira a una mujer deseándola lujuriosamente en su corazón agregaríamos, ya ha cometido adulterio en su ser”, y afirmará: “Si tu ojo te hace pecar, sácatelo y tíralo, más te vale perder un ojo que ser echado entero en la gehena. Y si tu mano te induce a pecar, córtala y tírala, porque más vale entrar mutilado al reino de los cielos, que no ir entero al lugar del fuego eterno”. Dirá Jesús también: “Que todo el que induce a cometer adulterio y se casa con la mujer repudiada, comete adulterio. Si uno repudia a su mujer y la induce a cometer adulterio, quien se case con ella comete también adulterio”. La vida como pastor de almas me ha enseñado verdades simples que comparto con ustedes. La primera, si en el corazón del hombre, de la mujer hay un amor profundo, difícilmente se va a incurrir en el adulterio; si el amor por tu pareja está muy vivo, se alimenta con palabras, tiempo de calidad, regalos, contacto físico, expresiones de cariño, detalles, difícilmente pondrás tus ojos en otra persona. Por el contrario, si dejas enfermar, debilitar, agonizar el amor de pareja, tu corazón inconscientemente estará alerta, atento a cualquier tercera persona que te valore, que te escuche, que sea detallista contigo. El mayor antídoto contra el adulterio, es un amor conyugal fuerte, respetuoso, alimentado en el tiempo. Pero hay una segunda verdad, el mundo de hoy no favorece el valor de la fidelidad en el amor, porque bien sea las series de televisión, las novelas, la música, la cultura en general; hoy se mira al adulterio como una experiencia deliciosa por lo prohibida y se mira por el contrario la fidelidad en el amor, como una experiencia aburrida y tediosa. Aquellas personas que no son pocas, que han vivido el dolor de la infidelidad, saben por experiencia y por dolor en su propia carne, que el amor reclama exclusividad y que la infidelidad desgarra el alma. Hoy, más allá de que “se normalice”, se vea como lo más corriente el adulterio, siempre nos mostrará que el amor verdadero reclama fidelidad, pertenencia, entrega a la otra persona. Finalmente, en un tercer punto afirmaría, que la fidelidad en el amor es una gracia, un regalo, un don de Dios, que hay que pedirlo todos los días, porque nuestra naturaleza humana es tan frágil, tan débil, sobre todo en temas de la carne, que si en tu oración, y en tu Eucaristía frecuente no pides a Dios con humildad de corazón el don de la fidelidad, difícilmente lo podrás hacer y permanecer en el tiempo. Hoy, cuando por las redes sociales, plataformas para conocer parejas, cuando hay tantas oportunidades para la infidelidad; cuando los teléfonos celulares se prestan para tantas conversaciones calientes, fotografías insinuantes, mensajes que van más allá del decoro en la relación interpersonal, hoy hay que pedir lo repito, la gracia de Dios para decir, soy débil y el mundo no me ayuda, dame tu gracia, dame la alegría de terminar mi vida, siendo fiel en el llamado al amor a Dios en el caso de los consagrados, en el amor a una mujer, a un hombre en el caso de los matrimonios, ser fieles en el amor. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 5, 27-32 Lectura del día de hoy Lectura del primer libro de los Reyes 19,9a. 11-16 Allí entró en la cueva, y pasó en ella la noche. Le fue dirigida la palabra de Yahveh, que le dijo: «¿Qué haces aquí Elías?» Le dijo: «Sal y ponte en el monte ante Yahveh.» Y he aquí que Yahveh pasaba. Hubo un huracán tan violento que hendía las montañas y quebrantaba las rocas ante Yahveh; pero no estaba Yahveh en el huracán. Después del huracán, un temblor de tierra; pero no estaba Yahveh en el temblor. Después del temblor, fuego, pero no estaba Yahveh en el fuego. Después del fuego, el susurro de una brisa suave. Al oírlo Elías, cubrió su rostro con el manto, salió y se puso a la entrada de la cueva. Le fue dirigida una voz que le dijo: «¿Qué haces aquí, Elías?» Él respondió: «Ardo en celo por Yahveh, Dios Sebaot, porque los israelitas han abandonado tu alianza, han derribado tus altares y han pasado a espada a tus profetas; quedo yo solo y buscan mi vida para quitármela.» Yahveh le dijo: «Anda, vuelve por tu camino hacia el desierto de Damasco. Vete y unge a Jazael como rey de Aram. Ungirás a Jehú, hijo de Nimsí, como rey de Israel, y a Eliseo, hijo de Safat, de Abel Mejolá, le ungirás como profeta en tu lugar Salmo del día de hoy Salmo 27 (26, 7-8ab. 8c-9abcd. 13-14) R/. Tu Rostro buscaré, Señor. Escúchame, Señor, que te llamo; ten piedad, respóndeme. Oigo en mi corazón: «Busquen mi rostro». R/. Tu Rostro buscaré, Señor. No me escondas tu rostro. No rechaces con ira a tu siervo, que Tú eres mi auxilio; no me deseches. R/. Espero gozar de la dicha del Señor en el país de la vida. Espera en el Señor, sé valiente, ten ánimo, espera en el Señor. R/. Brillan como lumbreras del mundo, manteniendo firme la palabra de la vida. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 27-32 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Han oído que se dijo: “No cometerás adulterio”. Pero yo les digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar sácateIo y tíraIo, Más te vale perder un miembro que ser echado entero a la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehena”. Se dijo: “El que repudie a su mujer, que le dé acta de repudio”. Pero yo les digo que si uno repudia a su mujer ─no hablo de unión ilegítima─ la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. Palabra de Dios». Te alabamos Señor. | |
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| dc.subject | Adulterio | |
| dc.subject | Alegría de ser fiel | |
| dc.subject | Alimentar el amor | |
| dc.subject | Amor fuerte | |
| dc.subject | Amor profundo | |
| dc.subject | Amor respetuoso | |
| dc.subject | Fidelidad | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Cuando el adulterio empieza en el corazón! | |
| dc.title.alternative | Adulterio - fildelidad |
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