¡Padre Nuestro!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-04-22T13:42:56Z | |
| dc.date.available | 2024-04-22T13:42:56Z | |
| dc.date.issued | 2023-06-22 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En lo personal, si me preguntan ¿cuál es la gran dimensión de la vida cristiana?, responderé de manera tajante y convencida, que no hay verdadero seguimiento de Jesús, no hay auténtica vida de Cristo en nosotros, si no somos hombres y mujeres de oración, entiéndase hombres y mujeres de vida, de intimidad, de vida de amistad con Jesús. Así como nos alimentamos todos los días, así como dormimos y descansamos todas las noches, así como respiramos a cada instante dándole vida a nuestro cuerpo, así reconocemos que la oración es el oxígeno del alma, que la oración es la elevación del alma a Dios, que la oración es el encuentro de la sed de Dios con la sed del hombre, y que “Dios tiene sed de que el hombre tenga sed de Dios” en palabras de san Agustín. Hoy te invito, para que más allá del mundo de ruido, de prisas y afanes, de compromisos, estrés y angustias, de tecnología, y largas horas de trabajo, saques como una disciplina personal todos los días, un espacio largo para entrar en intimidad, en escucha, en diálogo con el buen Dios. Sólo Él puede sosegar tu espíritu, sólo Él puede iluminar tu alma, sólo Él puede dar descanso profundo a tu vida, sólo Él es capaz de fortalecerte en las pruebas del diario vivir, sólo en la oración encontramos esa energía interior que nos lleva a sobrenaturalizar todos los acontecimientos y saber, que sólo de Dios nos viene la fuerza y la vida, la vida verdadera. Por eso el evangelio de hoy es importante, porque Jesús hace tres precisiones. La primera, cuando oremos, no utilicemos muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. Jesús conoce como nadie al igual que el Padre Dios, qué nos hace falta en nuestra vida, por eso, con palabras precisas y concretas, aprendamos a dirigirnos al buen Dios. No nos pasemos de listos pretendiendo enredar al Señor, como podemos enredar a un jefe en la empresa o podemos enredar a la pareja en la vida conyugal. Con Dios tienes que ser siempre honesto, recto, íntegro; hablarle de tus miserias, pedir misericordia para ti, pedirle la salud para cumplir la misión que Dios te ha encomendado y la luz para hacer siempre la voluntad divina, el sueño de Dios sobre tu vida. Pero en un segundo momento, Jesús enseña la oración del Pater Noster. (expresión latina que nos habla de la llamada oración del Señor, el Padre Nuestro), donde la palabra más importante es la primera ¡Padre!, porque nos dirigimos a Dios con la total confianza de un hijo que se siente amado, cuidado, guiado y protegido por el amor paternal del buen Señor. Luego, dentro de esta oración, se nos invita a santificar el nombre de Dios, a pedir su reino de justicia, de amor y de paz para el mundo, y a que se haga siempre la voluntad de Dios en esta humanidad, como se hace ya en el cielo. Y pasadas esas tres súplicas dirigidas en concreto al Padre de los cielos, pedimos ya para nuestra humanidad, para nuestras familias y para nosotros, que no nos falte el pan cotidiano, que perdonemos las ofensas que nos causan y que nosotros también pidamos a Dios perdón por las ofensas que le hemos causado; que no nos deje caer en la tentación que nos lleva al engaño, a la oscuridad, y finalmente pedimos que nos libre de la violencia, las intrigas, el mal del mundo. Esta es la síntesis, de lo que todo hombre, toda mujer, todo hijo o hija de Dios, debemos pedir cada día, pero no lo hagas a la carrera, no lo hagas de prisa; lentamente, meditativamente, de forma contemplativa siente a Dios tu Padre amoroso, que desde el cielo te acompaña, cuyo nombre es santificado, cuyo reino de justicia, de amor, de paz pides; y luego que no te falte ese pan cotidiano, sanar de las ofensas y perdonar también como Dios te ha perdonado, no caer en la tentación y ser liberado de toda maldad humana. Y al final, en un tercer momento el evangelio de hoy acentúa una expresión del Padre Nuestro, como es la necesidad de perdonar y dirá el evangelista san Mateo: “Porque si perdonan a los hombres sus ofensas, también a ustedes los perdonará su Padre del cielo”. Pero también nos precisa una denuncia, nos alerta: “Si no perdonamos las ofensas que nos han causado, tampoco nuestro Padre del cielo perdonará las ofensas y las faltas que hemos tenido”. En la misma línea de evangelios precedentes, Jesús nos invita a perdonar como el gran regalo, no para los demás, el gran regalo para nosotros mismos, por nuestra salud espiritual, por nuestra paz interior. Señor, más allá de los afanes del diario vivir y tan necesario como respirar, comer o dormir, dame la gracia, el hábito, la disciplina de sacar todos los días espacios largos, tranquilos, para estar en intimidad contigo, para saber que Tú, Padre de los cielos, no eres una idea, no eres un concepto, sino que eres la vida universal, la vida total que llena de plenitud mi propia vida. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 6, 7-15 Lectura del día de hoy De la segunda carta a los Corintios 11,1-11: ¡Ojalá pudierais soportar un poco mi necedad! ¡Sí que me la soportáis! Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo para presentaros cual casta virgen a Cristo. Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad con Cristo. Pues, cualquiera que se presenta predicando otro Jesús del que os prediqué, y os proponga recibir un Espíritu diferente del que recibisteis, y un Evangelio diferente del que abrazasteis ¡lo toleráis tan bien! Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos «superapóstoles». Pues si carezco de elocuencia, no así de ciencia; que en todo y en presencia de todos os lo hemos demostrado. ¿Acaso tendré yo culpa porque me abajé a mí mismo para ensalzaros a vosotros anunciándoos gratuitamente el Evangelio de Dios? A otras Iglesias despojé, recibiendo de ellas con qué vivir para serviros. Y estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados de Macedonia los que remediaron mi necesidad. En todo evité el seros gravoso, y lo seguiré evitando. ¡Por la verdad de Cristo que está en mí!, que esta gloria no me será arrebatada en las regiones de Acaya. ¿Por qué? ¿Por qué no os amo? ¡Dios lo sabe! Salmo del día de hoy Salmo 111/ 110: Justicia y verdad son las obras de tus manos, Señor. Doy gracias al Señor de todo corazón, en compañía de los rectos, en la asamblea. Grandes son las obras del Señor, dignas de estudio para los que las aman. Esplendor y belleza son su obra, su generosidad dura por siempre; ha hecho maravillas memorables, el Señor es piadoso y clemente. Él da alimento a sus fieles, recordando siempre su alianza; mostró a su pueblo la fuerza de su obrar, dándoles la heredad de los gentiles. Justicia y verdad son las obras de sus manos, todos sus preceptos merecen confianza: son estables para siempre jamás, se han de cumplir con verdad y rectitud. Envió la redención a su pueblo, ratificó para siempre su alianza, su nombre es sagrado y temible. Primicia de la sabiduría es el temor del Señor, tienen buen juicio los que lo practican; la alabanza del Señor dura por siempre. Evangelio del día de hoy Lectura del evangelio de san Mateo 6, 7-15: En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Cuando recéis no uséis muchas palabras como los paganos, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno. Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/458 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1bVxiSILWGibQh2GvKl4dhiJvLXG0VxoJ/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Confianza | |
| dc.subject | Dedicación | |
| dc.subject | Entrega | |
| dc.subject | Hijo que se siente amado | |
| dc.subject | Oración | |
| dc.subject | Padre Dios | |
| dc.subject | Palabras concretas | |
| dc.subject | Palabras precisas | |
| dc.subject | Reino | |
| dc.subject | Santificar el nombre de Dios | |
| dc.subject | Voluntad | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Padre Nuestro! | |
| dc.title.alternative | Vuestro Padre sabe lo que necesitas antes de pedírselo |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: