¿Qué suerte le espera a los muertos?
| dc.contributor.author | Fundación Amén Cominicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-10-12T23:46:18Z | |
| dc.date.available | 2023-10-12T23:46:18Z | |
| dc.date.issued | 2023-09-04 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Lunes 4 de septiembre. De las lecturas litúrgicas que hoy nos presenta la Iglesia para ser meditadas y oradas, y no solamente escuchadas, aprendamos tres grandes lecciones para nuestra vida. La primera lección la vamos a tomar precisamente de la carta de Pablo a los Tesalonicenses en el capítulo 4, que se nos presenta como primera lectura y que es uno de los más hermosos textos de todo el Nuevo Testamento sobre la esperanza cristiana, más allá del misterio, el drama y el dolor de la muerte. En efecto, dirá el apóstol san Pablo: “No queremos que ignoren la suerte que les espera a los difuntos para que no se aflijan, como aquellos paganos que no tienen esperanza”, y continuará Pablo afirmando: “Pues si creemos en verdad que Jesús murió y resucitó, de igual modo Dios llevará con Él por medio de Jesús a los que han muerto”. Hoy esta palabra se dirige de manera particular a los que están viviendo recientes duelos con ocasión de la muerte de un ser querido. ¿Siente que no han partido para siempre?, descubre que no te puedes afligir como aquellos paganos que no tienen esperanza, porque el Padre Dios ha resucitado a Jesús, y de igual modo lo hará con aquellos hombres y mujeres familiares nuestros, que han vivido en la fe, la esperanza y el amor. Pero continúa el texto de la primera lectura del apóstol Pablo afirmando: “Nosotros los que quedamos hasta la venida del Señor, no precederemos a los que hayan muerto, pues el mismo Señor a la voz del arcángel”, (y está hablando del juicio final) “y al son de la trompeta divina descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar, y después nosotros los que vivamos, los que quedemos, seremos llevados con ellos entre nubes al encuentro del Señor por los aires”. Concluirá san Pablo afirmando: “Consuélense pues mutuamente con estas palabras”. Y hoy te lo digo, el final de la vida no es un cenizario, no es una tumba, un sepulcro, no es simplemente un camposanto; no se trata de regar las cenizas en un río, en el mar, al pie de las raíces de un árbol, no, ese cuerpo, claro, se destruye, pero el alma, la vida interior, la vida de Dios, está llamada a volar alto precisamente al encuentro final con Dios, de donde venimos. Pero pasemos al evangelio de hoy y descubramos como Lucas en el capítulo 4, nos habla de la primera homilía o predicación de Jesús en la sinagoga, el día sábado como es la costumbre entre el pueblo de Israel; leyendo el rollo del profeta Isaías y los anuncios de sanación, libertad y una vida nueva, Jesús predica breve pero contundentemente afirmando, que esa profecía de Isaías, 500, 600 años atrás, hoy se cumple plenamente en su persona, porque Él es el mesías anunciado por los profetas, porque Él es el Cristo, el ungido de Dios, el Hijo bendito del Dios altísimo, Él es la consumación de todas las promesas y todas las expectativas de tantos hombres y mujeres santos, que aguardaban la liberación de Israel, y no solamente de Israel, sino de toda la Iglesia que es el nuevo Israel. Pero concluyamos nuestra reflexión también a partir de este evangelio y reconozcamos que si bien Jesús se presenta como la concreción, la encarnación de esa profecía de Isaías, de libertad y de salvación para el mundo, los suyos no le creen, dudan, lo miran con sospecha, lo cuestionan por su origen y el de su familia, y así se cumple la famosa expresión evangélica que ha hecho carrera en la Iglesia: “Nadie es profeta en su tierra, nadie es profeta entre los suyos”. Se presenta pues en este evangelio, el eterno rechazo del hombre que endurece su corazón frente a Jesús y duda de Él; pero tal vez lo que más impresiona, es que ante la hostilidad, sobre todo de aquellos que se llamaban autoridades religiosas y los puros de la época que buscaban tocar a Jesús y empujarlo hacia un precipicio, para matarlo, literalmente despeñándolo, Jesús no se acobarda, Jesús con parresía, con gran libertad y coraje interior, se abre paso a codazos entre ellos y continúa su camino, sigue su misión. Hoy, aunque algunos te acogen, valoran tu vida y tu testimonio, también reconoce que hoy no faltarán quienes siempre sospecharán de ti, siempre cuestionarán tu vida cristiana, siempre dudarán de tu testimonio de fe, siempre mirarán con duda tu existencia, aunque pudieras hacer milagros todos los días; el problema quizás no es tuyo, el problema es de aquellos endurecidos en su corazón, que son incapaces para reconocer no sólo a Cristo, sino la acción de Cristo en muchos discípulos del siglo XXI, pero nuestra respuesta, más allá de que intenten despeñarnos (y lo digo de manera simbólica), tenemos que abrirnos paso y seguir cumpliendo la misión de anunciar el amor y la vida nueva que Jesús propuso hace 2000 años, y sigue proponiendo a los hombres y mujeres del siglo XXI. Que el Señor, te bendiga en abundancia en este día, en tu trabajo, en tu salud, en tu familia, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 4, 16-30 Lectura del día de hoy De la primera carta del apóstol san Pablo a los Tesalonicenses 4,13-18: Hermanos: No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza. Pues sí creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él. Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor: Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos. Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar. Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire. Y así estaremos siempre con el Señor. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (96) El Señor llega a regir la tierra. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor toda la tierra. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. El Señor llega a regir la tierra. Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo. El Señor llega a regir la tierra. Alégrese el cielo, goce la tierra, retumbe el mar y cuanto lo llena, vitoreen los campos y cuanto hay en ellos. El Señor llega a regir la tierra. Aclamen los árboles del bosque, delante del Señor, que ya llega, ya llega a regir la tierra: regirá el orbe con justicia y los pueblos con fidelidad. El Señor llega a regir la tierra. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 4,16-30: En aquel tiempo, fue Jesús a Nazaret, donde se había criado, y entró en la sinagoga, como era su costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el Libro del Profeta Isaías y, desenrollándolo, encontró el pasaje donde estaba escrito: «El Espíritu del Señor está sobre mí, porque él me ha ungido. Me ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres, para anunciar a los cautivos la libertad, y a los ciegos, la vista. Para dar libertad a los oprimidos; para anunciar el año de gracia del Señor». Y, enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba y se sentó. Toda la sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles: -Hoy se cumple esta Escritura que acabáis de oír. Y todos le expresaban su aprobación y se admiraban de las palabras de gracia que salían de sus labios. Y decían: – ¿No es éste el hijo de José? Y Jesús les dijo: -Sin duda me recitaréis aquel refrán: «Médico, cúrate a ti mismo»: haz también aquí en tu tierra lo que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm. Y añadió: Os aseguro que ningún profeta es bien mirado en su tierra. Os garantizo que en Israel había muchas viudas en tiempos de Elías, cuando estuvo cerrado el cielo tres años y seis meses y hubo una gran hambre en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías más que a una viuda de Sarepta, en el territorio de Sidón. Y muchos leprosos había en Israel en tiempos del Profeta Eliseo, sin embargo, ninguno de ellos fue curado más que Naamán, el sirio. Al oír esto, todos en la sinagoga se pusieron furiosos y, levantándose, lo empujaron fuera del pueblo hasta un barranco del monte en donde se alzaba su pueblo, con intención de despeñarlo. Pero Jesús se abrió paso entre ellos y se alejaba. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/107 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1TPABJqXBX9PVCnnaT55RdnGirQ-RY93E/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Alma | |
| dc.subject | Dolor | |
| dc.subject | Duelo | |
| dc.subject | Esperanza | |
| dc.subject | Encuentro final con Dios | |
| dc.subject | Muerte | |
| dc.subject | Resucitado | |
| dc.subject | Vida interior | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¿Qué suerte le espera a los muertos? | |
| dc.title.alternative | El Espiritu del Señor esta sobre mi |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: