¡Entramado de pasiones humanas!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Mateo 14, 1-12
Lectura del día de hoy
Lectura del libro del Levítico 25, 1. 8-17
El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea cuarenta y nueve años. A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes. El día de la expiación harán resonar la trompeta por todo su país. Santificarán el año cincuenta y promulgarán manumisión en el país para todos sus moradores. Celebrarán jubileo; cada uno recobrará su propiedad, y retornará a su familia. El año cincuenta es para ustedes jubilar; no sembrarán ni segarán el grano de ricio, ni cortarán las uvas de cepas bordes. Porque es jubileo; lo considerarás sagrado. Comerán de la cosecha de sus campos. En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad. Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques. Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo. Él a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: cuantos más años falten, más alto será el precio; cuanto menos, menor será el precio. Porque él te cobra según el número de cosechas. Nadie perjudicará a uno de su pueblo. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor, tu Dios.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo del día de hoy
Salmo 67/ 66, 2-3. 5. 7-8:
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros; conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. /R.
Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud y gobiernas las naciones de la tierra. /R.
La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor, nuestro Dios. Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. /R.
Evangelio del día de hoy
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 1-12
En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los poderes actúan en él. Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Filipo; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con ella. Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta. El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos, y le gustó tanto a Herodes que juró darle lo que pidiera. Ella, instigada por su madre, le dijo: Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista. El rey lo sintió; pero, por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel. Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre. Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Hoy la Iglesia recuerda la dedicación de la Basílica de Santa María la Mayor, el más grande y antiguo templo dedicado a la Santísima Virgen María, con ocasión del dogma del año 431 en el Concilio de Éfeso, cuando la Madre de Jesús fue reconocida, la Madre de Dios.
Pero hablemos del evangelio que nos ocupa. Nos narra hoy san Mateo, la historia del martirio de Juan el Bautista, que nos enseña como las pasiones humanas y opuestas, de bien y mal, coexisten en el corazón humano. Reconocemos en la narrativa que hoy hemos escuchado; primero, la frivolidad de la jovencita Salomé. Segundo, la ambición de poder que había en Herodías, su madre. Tercero, la lujuria que domina el corazón del rey Herodes. Cuarto, el ambiente sibarita, pusilánime de los convidados, la mayoría importantes de la Galilea. Cinco, la obediencia cerrera y ciega del verdugo para ejecutar a Juan el Bautista.
Pero del otro lado encontramos otro tipo de pasiones, éstas positivas. Uno, la vida austera de Juan el Bautista. Dos, ¿cómo se nos presenta? como un profeta clamoroso que anuncia la llegada de Jesús. Tres, como denuncia valientemente la corrupción y el adulterio de los poderosos de su tiempo. Cuatro, como es el hombre honrado, santo y respetable que el mismo tetrarca Herodes respetaba y valoraba. Cinco, como Juan el Bautista es el mártir de la verdad, que pierde la cabeza por hablar siempre con sinceridad. De esta coexistencia entre bien y mal que es la historia del corazón humano y la historia del mundo, podemos sacar conclusiones para nuestra vida.
La primera, como en la imagen de la jovencita Salomé, descubrimos como un joven puede ser fácilmente manipulado, instrumentalizado al servicio del mal. En efecto, instruida por su madre, danza buscando enloquecer de lujuria al viejo tetrarca.
Segundo, reconocemos como el odio mata, nos mata en el corazón y nos lleva luego a matar a otras personas, como Herodías, cuando el rey le dice a su hija ¿qué quiere?, aún la mitad del reino se la dará; ella prefiere suprimir a aquel que es obstáculo en el camino para acceder al reino, y pide la decapitación de Juan el Bautista.
Reconocemos una tercera enseñanza, y es la pasividad, si se quiere, la pusilanimidad de Herodes ante la injusticia y el asesinato; sabía que Juan Bautista era un hombre inocente, pero se doblegó ante la caprichosa solicitud de Salomé, que a su vez estaba instigada por su madre, Herodías.
Concluyamos diciendo que vemos la cobardía, la comodidad de los convidados, que no hacen nada frente a una orden arbitraria, y ante una escena dantesca, “llevar en bandeja de plata, la cabeza decapitada de un hombre bueno”.
Hoy pidámosle al Señor, que vivamos como Juan el Bautista, confiados, más allá de todo peligro, de todo mal, aparentemente perdió su vida, pero pensamos que en fe la ganó, porque el martirio le alcanzó la vida eterna con Dios.
Hoy te damos gracias Juan Bautista, por tu testimonio de coraje, sinceridad y compromiso con la verdad. Danos Señor en este siglo XXI, profetas, que, con amor, pero también con fuego y valentía, hablen de la verdad del evangelio.
Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.