¿Realmente tienes Fe en Jesús?
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Juan 6, 22-29
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: Hch 6, 8-15: No lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba.
En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen:
– «Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios.»
Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían:
– «Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés.»
Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor
Salmo de Hoy:
Salmo 119/118, 23-24.26-27.29-30:
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Aunque los nobles se sienten a murmurar de mí,
tu siervo medita tus leyes;
tus preceptos son mi delicia,
tus decretos son mis consejeros.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Te expliqué mi camino, y me escuchaste:
enséñame tus leyes;
instrúyeme en el camino de tus decretos,
meditaré tus maravillas.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Apártame del camino falso,
y dame la gracia de tu voluntad;
escogí el camino verdadero,
deseé tus mandamientos.
Dichoso el que camina en la voluntad del Señor.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Juan 6, 22-29:
Trabajad no por el alimento que perece sino por el alimento que perdura para la vida eterna.
Después que Jesús hubo saciado a cinco mil hombres, sus discípulos lo vieron caminando sobre el lago.
Al día siguiente, la gente que se había quedado al otro lado del lago notó que allí no había habido más que una lancha y que Jesús no había embarcado con sus discípulos, sino que sus discípulos se habían marchado solos.
Entretanto, unas lanchas de Tiberíades llegaron cerca del sitio, donde habían comido el pan sobre el que el Señor pronunció la acción de gracias. Cuando la gente vio que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, se embarcaron y fueron a Cafarnaúm en busca de Jesús. Al encontrarlo en la otra orilla del lago, le preguntaron:
– «Maestro, ¿cuándo has venido aquí?»
Jesús les contestó:
– «Os lo aseguro, me buscáis, no porque habéis visto signos, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que perdura para la vida eterna, el que os dará el Hijo del hombre; pues a éste lo ha sellado el Padre, Dios.»
Ellos le preguntaron:
– «Y, ¿qué obras tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere?»
Respondió Jesús:
– «La obra que Dios quiere es ésta: que creáis en el que él ha enviado.»
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
La primera lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles nos presenta la imagen central de Esteban uno de los siete diáconos elegidos precisamente por el grupo de los apóstoles para atender los servicios de la caridad con los pobres, las viudas y los huérfanos. En el entendido de que un verdadero cristiano ora, anuncia la palabra de Jesús, vive fraternalmente, pero, sobre todo, se compromete con la justicia y el servicio a los más necesitados. Sin embargo, Esteban, que era un joven lleno de fuego y de celo por el mensaje de Jesús, se había ganado la incomprensión de los dirigentes judíos precisamente por su radicalidad en el anuncio evangélico y por cuestionar la falsedad de la vida que llevaban los dirigentes de Israel. Por eso nos dice el texto de hoy en la primera lectura: “Que ellos decidieron sobornar a unos hombres para que dijeran falsamente que Esteban había blasfemado (un delito y un pecado gravísimo), había blasfemado contra Moisés y contra Dios”. El tema de los falsos testigos y de los sobornos con fuertes sumas de dinero no es sólo ahora del siglo XXI, ha sido de todos los tiempos, y no solamente en las empresas, en el sector público, también en la Iglesia hemos encontrado desde los tiempos iniciales del naciente cristianismo, como había falsos testigos que se dejaban comprar por dinero. Sin embargo, Dios escucha al justo, y aunque mataron a Esteban, luego la Iglesia lo declarará santo; y precisamente termina la primera lectura de hoy, resaltando que, en el rostro de Esteban, más allá de un hombre falseador de la ley de Dios, veían claramente el rostro divino, tanto que parecía un ángel.
Pero hablemos del evangelio de san Juan que nos presenta la liturgia en este día, y destaquemos tres mensajes centrales.
El primero, Jesús, cuestiona la fe interesada del pueblo de Israel cuando Él les dice: “Les aseguro, ustedes me buscan por haber comido pan hasta quedar saciados, y no porque hayan creído en las obras de sanación, de liberación, de exorcismo, las obras que he hecho por encargo de mi Padre”. Hoy tenemos que reconocer que en nuestra comunidad cristiana no dejan de faltar los hombres y mujeres de una fe puramente utilitarista, conveniente o interesada que solo buscan a Dios en sus necesidades y en momentos de grandes pruebas. Es un poco la imagen de un dios bombero al que solo buscamos para apagar el fuego y los incendios en nuestra vida. Hoy preguntémonos, ¿si busco a Dios movido por el amor, si lo busco movido por adquirir la sabiduría que enseñó a través de Jesucristo su mensaje de liberación y de paz? o ¿solamente busco a Dios para que atienda a mis necesidades materiales y la de mis seres queridos?
En un segundo mensaje, Jesús nos invita a buscar no solamente el alimento material que es necesario buscar, sino aspirar un alimento más importante, el alimento que dura hasta la vida eterna; está hablando Jesús de sí mismo y de la presencia sacramental en la que hará continuación de su vida en la Iglesia a través de la Eucaristía. Hoy te invito, claro, trabaja, claro, paga tu asistencia de salud, paga tus necesidades de educación, de recreación, de vivienda, ayuda a tu familia. Todo está bien, todo esto está muy bien; pero acuérdate de algo, todos pasamos en esta vida, el único que permanece es Dios. Y hoy, el evangelio de san Juan nos invita no solamente a dedicar nuestra vida exclusivamente a buscar el pan material que perece, sino el pan eucarístico, el pan vivo que es Cristo mismo, y que, si lo recibimos por la fe en nuestro corazón, nos permitirá alcanzar la vida eterna.
Concluirá el evangelio con un tercer mensaje, cuando aquellos hombres escuchan a Jesús conmovidos en su corazón, se preguntan ¿qué tenemos que hacer para trabajar en lo que Dios quiere para nuestra vida? Y Jesús les responde de manera clara y contundente: “El trabajo que Dios quiere de cada uno de ustedes es que crean en el enviado de Dios, esto es, que crean en Jesucristo”. Estas palabras no se pueden quedar en el pasado, hace 20 siglos, hoy son dirigidas de manera personal a cada uno de nosotros, y se nos pide creer, se nos pide la fe en Jesús, recordando que la fe es sobre todo uno, un don de Dios, un regalo del cielo que hay que pedir todos los días. Dos, la fe es una luz interior que guía cada acontecimiento de nuestra vida y nos lleva a mirarlos con los ojos de Dios. Tres, la fe es una fortaleza interior, una fortaleza espiritual que nos lleva a sobreponernos a dificultades, a problemas, a sufrimientos. Y cuatro, la fe nos permite sobrenaturalizar todos los acontecimientos y descubrir que, más allá de una prueba, una dificultad, un revés o una adversidad que hoy podamos padecer, Dios tiene un propósito con nuestra vida, tiene un proyecto hoy para ti y que de esa dificultad que hoy padeces y quizás de la cual te lamentas, el Señor quiere que hagas aprendizaje para tu vida.
Tres mensajes del evangelio: “Dejar a un lado la fe interesada, buscar el alimento de vida eterna y creer en Jesús para alcanzar la salvación”.
Que el Señor que es rico en amor y misericordia, te bendiga en abundancia en este día, en tu vida, en tu familia. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.