¡No me dejes caer en la tentación!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 4, 1-11 Primera lectura del día de hoy Lectura del libro del Génesis 2,7-9; 3,1-7: El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Se­ñor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: -«¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?» La mujer respondió a la serpiente: -«Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: «No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte.»» La serpiente replicó a la mujer: -«No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abri­rán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y el mal. » La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, por­que daba inteligencia; tomó del fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron. Salmo del día de hoy Salmo 50,3-4.5-6a.12-13.14.17: R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra ti, contra ti sólo pequé, cometí la maldad que aborreces. R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro,no me quites tu santo espíritu. R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. R/: Misericordia, Señor, hemos pecado. Segunda lectura del día de hoy lectura del libro de los Romanos 5,12-19: Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por­que todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pe­cado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pe­cado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Je­sucristo, sobró para la multitud. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Mateo 4,1-11: En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: -«Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes. » Pero él le contestó, diciendo: -«Está escrito: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda pa­labra que sale de la boca de Dios.»» Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice: -«Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: «Encar­gara a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, pa­ra que tu pie no tropiece con las piedras. » » Jesús le dijo: -«También está escrito: «No tentarás al Señor, tu Dios.»» Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo: -«Todo esto te daré, si te postras y me adoras.» Entonces le dijo Jesús: -«Vete, Satanás, porque está escrito: «Al Señor, tu Dios, adora­rás y a él solo darás culto.»» Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

Description

TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En este primer domingo de Cuaresma, se nos presenta el evangelio de las tentaciones de Jesús en el desierto de Judea. Es que el desierto es el lugar de la nada humana, silencio, soledad, sequedad. Comprendemos que sí Jesús fue tentado en el desierto, sí Jesús fue tentado por el apóstol Pedro cuando le dijo que Él no podía sufrir y si fue tentado en Getsemaní cuando el mismo Jesús dice: “aparta de mí este destino de muerte, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya”. Si el mismo Hijo de Dios fue tentado múltiples veces, nosotros no podemos caer en la ingenuidad de pensar, que no seremos tentados a lo largo del camino de la vida. Es que la tentación como el pecado hace parte del misterio humano, con San Pablo afirmamos: “hago el mal que no quiero y dejo de hacer el bien que quiero”. Jesús que fue tentado en el desierto de alguna manera, nos deja a partir de este pasaje evangélico grandes enseñanzas. La primera, la tentación es universal, la vivió Jesús y la vivimos todos los hombres de manera variada: no aceptación de nosotros mismos, encerramiento en nuestro egoísmo, tedio de la vida, desaliento o desesperanza frente al futuro, lujuria, envidia, rencor, orgullo, falta de fe, falta de amor, falta de esperanza, ambición, sed de poder, vanagloria personal, idolatría, todas son expresiones de la tentación que vive universalmente el hombre. En una segunda enseñanza descubrimos que la tentación es sutil, no se manifiesta abiertamente; de alguna manera reconocemos como el tentador a Jesús lo quiere confundir cuando le dice: si eres el Hijo de Dios y además buscando quebrar su fidelidad a la ley de Dios, afirmará, está escrito en la ley de Dios. Es que satanás es el padre de la mentira, siempre su estrategia es el engaño, nos ofrece la felicidad que no nos puede dar. De hecho, a Jesús le dirá, “yo te voy a dar poder sobre estos reinos”, pero en el fondo sabe que es un pobre diablo y aquí vale plenamente la expresión. Se presenta como el gran donador de la felicidad al mundo y simplemente deja vacío a tu vida. En una tercera enseñanza descubrimos que la tentación se disfraza, empieza pequeña, inofensiva y se presenta como seductora, apetecible; el mal se presenta como bien, lo inmundo se presenta como limpio, lo feo se presenta como bonito; el árbol del paraíso y nos habla hoy la liturgia en la primera lectura de este tema en el Génesis, el árbol del paraíso figura con frutos apetecibles. Jesús en el desierto reconoce, que frente a la tentación del materialismo (cambiar la piedra por pan) Él opone la confianza en Dios; frente a la tentación del poder del mundo y adorar a satanás, Él reconoce solo adorar a Dios y frente a la tentación de los atajos, los falsos caminos o los caminos rápidos, Jesús nos muestra, que solamente la gloria para Dios y que los ángeles lo cuidan. En una cuarta sabiduría, reconocemos que la tentación fortalece el espíritu, progresamos en la inteligencia espiritual y crecemos en el amor a Cristo, cuando salimos vencedores de una tentación; ella nos fortalece y prepara para tentaciones más sutiles y más inteligentes de parte de satanás. En un quinto elemento o quinta sabiduría, reconocemos que la tentación nos humilla y por tanto nos hace ganar en humildad, nos muestra como somos de frágiles, de débiles y descubre y desnuda nuestra ingenuidad frente al espíritu inteligente, pervertido y pervertidor que es satanás, según una catequesis enunciada por el Papa Pablo Sexto sobre el maligno en noviembre de 1972. En una sexta y penúltima sabiduría, reconoce que nunca serás tentado por encima de tus fuerzas, no seremos abandonados por Dios, no caigamos en desánimos, en desesperanzas. Mi vida como sacerdote me ha mostrado, que más grave que el pecado en sí mismo, es la desesperanza, el desánimo moral y anímico en el que caes después de pecar. Recuerda, de Dios nunca seremos abandonados, por más que momentáneamente nos separemos de Él por nuestro pecado. En una séptima y última enseñanza, reconozcamos que la tentación nos permite reconocer el tesoro que es Dios y que satanás nos quiere robar. Como conclusión, presentemos estas sencillas armas espirituales contra la tentación: la primera, la oración y vigilancia, velad y orad para no caer en la tentación. La segunda arma la Palabra de Dios, ella nos señala el camino de la verdad y nos desnuda los engaños en que podamos caer. La tercera arma espiritual son los sacramentos especialmente la confesión frecuente, la Eucaristía diaria como nos fortalece. La cuarta arma espiritual es la dirección espiritual que un hombre sabio y del espíritu puede acompañar y guiar nuestra vida. Y la quinta y última arma es María, la pura, la dócil, la humilde, la que teme tanto satanás; una devoción centrada y madura en la Virgen Santísima, nos ayudará a vencer múltiples tentaciones. Que el Señor te bendiga en este domingo, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.

Citation

Collections