¡Miércoles de Ceniza!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2025-03-12T17:12:50Z | |
| dc.date.available | 2025-03-12T17:12:50Z | |
| dc.date.issued | 2025-03-05 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Iniciamos felizmente con este llamado Miércoles de Ceniza, un período especial de gracia y de bendición para nuestra vida, que llamamos la Cuaresma, 40 días que concluirán con la Semana Mayor, Semana Santa y sobre todo con la Pascua, el paso del Señor que nos invita junto con Él: “A dar un paso del hombre viejo, esclavo, pecador y triste, al hombre nuevo, libre, alegre, resucitado interiormente”. Con razón, la primera lectura de hoy de la profecía de Joel nos invita: “A convertirnos de todo corazón con ayunos, especialmente ayunar del pecado con llantos y lamentos por nuestra fragilidad del barro donde hemos dañado nuestra vida y hemos dañado la vida de los demás”. Y nos invitará el profeta Joel: “Más que a rasgar las vestiduras (un gesto muy típico de los fariseos cuando decían escandalizarse con algo que rompía con su código de leyes religiosas) nos invita no a rasgarnos los vestidos, sino a rasgar el corazón y a volver nuestra vida a Dios, que es compasivo, misericordioso, lento a la cólera, la ira y rico en amor frente aquel que se arrepiente de corazón”. El salmo Miserere, el salmo 50, es simplemente un cántico de dolor frente al pecado que es la gran tragedia en el corazón humano, la gran tragedia del hombre más allá de la pobreza, la enfermedad, la injusticia, la guerra, es la raíz de todos estos males que es el pecado personal, que luego se vuelve pecado estructural o institucional. Porque hombres y mujeres, por centenares o miles en una estructura que se vuelve injusta y opresora, hace que un pecado personal se vuelva un pecado estructural más genérico, más universal”. Por su parte, la segunda carta de Pablo a los corintios que hoy se nos presenta como segunda lectura, es un clamor ardiente del apóstol cuando nos dice: “En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios, porque Cristo, que no conocía pecado, se hizo pecado en favor nuestro, para que llegáramos a ser justos, redimidos ante Dios”. Y concluye en su carta diciendo: “No echemos en saco roto la gracia que recibimos en este tiempo precioso de la Cuaresma que hoy iniciamos con el Miércoles de Ceniza”. Hoy tres signos nos acompañarán: la señal de la cruz en la frente, indicando nuestra pertenencia a Cristo y que no hay verdadero seguimiento de Él sin abrazar la cruz de cada día. La ceniza que nos recuerda que debemos de ser de corazón humilde porque somos originarios del polvo de la ceniza y al mismo polvo de la tierra volveremos el día de nuestra muerte. Y se nos invita a meditar esa expresión: “Conviértete y cree en el evangelio, o recuerda que polvo eres y en polvo nuevamente te volverás a convertir”. Estas tres formas: la ceniza, la cruz y la frase litúrgica que se nos dice al imponernos en la frente, en la cabeza el sacerdote u otra persona autorizada para ello, nos invita a hacer un alto en el camino de la vida, entender que Dios nos llama a renovarnos interiormente. Pero pasemos al evangelio de hoy (que siempre es el mismo en todos los ciclos litúrgicos), y nos muestra la actitud de un hombre religioso, de un hombre piadoso. Y nos habla de que hay tres relaciones esenciales en la vida: “La relación esencial con nosotros mismos, y ella se debe de manejar desde el ayuno, que no es sólo privación voluntaria de alimentos o cambiar carne por pescado, sino que el ayuno, en el fondo, es refrenar nuestras pasiones, nuestras iras, nuestra soberbia, nuestro egoísmo, en general refrenar nuestros apetitos desbordados, ayunar del pecado que es el gran mal en la vida del ser humano”. Sólo un hombre que en la relación consigo mismo se autodisciplina, se autolimita, pone un coto a sus actuaciones y no se deja desbordar por la gula, no se deja desbordar por la lujuria, no se deja desbordar por el licor, no se deja desbordar por el orgullo, la codicia del dinero, las vanidades de la vida, es un hombre que tiene una relación sana y libre frente a sí mismo. Pero hay una segunda relación esencial y es con los demás. Y en esa relación se nos pide: “La limosna que podemos llamar también la misericordia, o podemos designar también como la caridad y el amor”. Nuestras relaciones con los demás deben ser relaciones fundadas, no en el egoísmo, no en la conveniencia personal, en el utilitarismo (qué le puedo sacar a otra persona), sino que nuestra relación con los demás, para que sea agradable y bendecida por Dios y sobre todo libre, tiene que ser una relación desde el amor, desde la generosidad, desde la limosna, desde la caridad. Esto es hermoso y nos abre un panorama impensable cuando nuestras relaciones humanas son hipócritamente desde el utilitarismo o la conveniencia personal. Finalmente, se nos habla de una tercera relación esencial: “Ya no con nosotros mismos, a la que le ponemos límites por el ayuno, ya no frente a los demás, que matizamos a través de la caridad, la limosna o la misericordia, sino a la relación esencial con Dios, y se nos pide la oración continua, la oración de cada día”. Media hora al levantarte para agradar a Dios, ofrendar a Dios tu día, media hora al acostarte para entregar el descanso de la noche y agradecer a Dios tantas bendiciones recibidas en tu jornada. Sólo el hombre, la mujer que combina en las tres relaciones esenciales: con nosotros mismos, con los demás y con Dios, combina el ayuno, la caridad y la oración, es un hombre verdaderamente libre, amén de que la oración, acompañada de ayuno y de caridad, es una bomba espiritual, es verdaderamente una explosión de gracia divina. De hecho, Jesús señalará: “Que hay cierta clase de males que sólo salen con ayuno y oración”, pero podríamos agregar con san Pablo: “Que la caridad cubre la multitud de los pecados, por eso ora, ayuna del pecado y vive en misericordia, en caridad, en limosna con los demás, y verás una auténtica transformación en tu vida”. Pero concluirá el texto evangélico de hoy: “Invitándonos a evitar la hipocresía y a practicar oración, ayuno y caridad para ser vistos, alabados y reconocidos por los hombres; sino hacerlo en el silencio del corazón, en la habitación interior, para así ser recompensados, ser premiados por el Padre Dios que mira los secretos de nuestras intenciones, conoce la rectitud de nuestro corazón y según esa bondad interior, nos recompensará”. Lo señala Jesús reiteradamente, tal vez porque conoce nuestra condición humana vanidosa, quizás alguna soberbia espiritual, y sabe que muchas veces, hasta incluso de manera inconsciente, hacemos el bien para ser mirados y admirados, conocidos y reconocidos por los demás, pero ya hemos recibido nuestra recompensa, el aplauso humano, y ya no recibiremos la recompensa y la bendición de Dios. Que el Señor que conoce tu corazón, te bendiga en abundancia en este comienzo de esta nueva Cuaresma, tiempo de gracia y de bendición para tu vida, y que este caminar por 40 días te prepare para la más grande bendición de un creyente, la Pascua del Señor, el paso de Jesús por nuestra vida, llevándonos de un hombre viejo, esclavo, prisionero de nuestros egoísmos y tristezas, a un hombre nuevo, libre para amar, libre para servir y dar su vida. Que el Señor te bendiga en abundancia en este miércoles de ceniza. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 6, 1-6. 16-18 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: de la profecía de Joel 2, 12-18 «Ahora -oráculo del Señor- conviértanse a mí de todo corazón con ayunos, llantos, y lamentos. Rasguen sus corazones, no sus vestidos; y conviértanse al Señor, su Dios, un Dios compasivo y misericordioso, lento a la cólera y rico en amor; que se arrepiente del castigo». Quien sabe si cambiará y se arrepentirá dejando tras de sí la bendición, ofrenda y libación para el Señor, su Dios. Toquen la trompeta en Sión, proclamen un ayuno santo, convoquen a la asamblea. Reúnan a la gente, santifiquen a la comunidad, llamen a los ancianos. Congreguen a los muchachos y a los niños de pecho. Salga el esposo de la alcoba y la esposa del tálamo. Entre el atrio y el altar lloren los sacerdotes, servidores del Señor, y digan: «Ten compasión de tu pueblo, Señor; no entregues tu heredad al oprobio, ni a las burlas de los pueblos; porque van a decir las gentes: ¿Dónde está su Dios? Entonces se encendió el celo de Dios por su tierra y perdonó a su pueblo». Palabra del Dios. Te alabamos Señor Salmo de Hoy: Salmo 51(50), 3-4. 5-6a. 12-13. 14 y 17 Misericordia, Señor: hemos pecado. Misericordia, Dios mío, por tu bondad, por tu inmensa compasión borra mi culpa; lava del todo mi delito, limpia mi pecado. Misericordia, Señor: hemos pecado. Pues yo reconozco mi culpa, tengo siempre presente mi pecado: contra Ti, contra Ti solo pequé, cometí la maldad en tu presencia. Misericordia, Señor: hemos pecado. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu Santo Espíritu. Misericordia, Señor: hemos pecado. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Misericordia, Señor: hemos pecado. Segunda Lectura: de la segunda carta del apóstol San Pablo a los Corintios 5, 20-6, 2 Hermanos: actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo les pedimos que se reconcilien con Dios. Al que no conocía el pecado lo hizo pecado en favor nuestro, para que nosotros, llegáramos a ser justicia de Dios en Él. Y como cooperadores suyos, les exhortamos a no echar en saco roto la gracia de Dios, pues dice: «En el tiempo favorable te escuché, en el día de la salvación te ayudé»; pues miren, ahora es el tiempo favorable, ahora es el día de la salvación. Palabra de Dios. Te alabamos Señor Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Mateo 6, 1-6. 16-18 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuiden de no practicar su justicia delante de los hombres para ser vistos por ellos; de lo contrario, no tendrán recompensa de su Padre celestial. Por tanto, cuando hagas limosna, no mandes tocar la trompeta ante ti, como hacen los hipócritas en las sinagogas y por las calles, para ser honrados por la gente; en verdad les digo, que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio, cuando hagas limosna, que no sepa tu mano izquierda lo que hace tu derecha; así tu limosna quedará en secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Cuando oren, no sean como los hipócritas, a quienes les gusta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas, para que los vean los hombres. En verdad les digo que ya han recibido su recompensa. Tú, en cambio cuando ores, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto, y tu Padre, que ve en lo secreto, te lo recompensará. Cuando ayunen, no pongan cara triste, como los hipócritas que desfiguran sus rostros para hacer ver a los hombres que ayunan. En verdad les digo, que ya han recibido su paga. Tú, en cambio, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara, para que tu ayuno lo note, no los hombres, sino tu Padre, que está en lo escondido; y tu Padre, que ve en lo escondido, te recompensará». «Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús» Palabra de Dios, Gloria a ti Señor Jesús | |
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| dc.subject | Abrazar la cruz con amor | |
| dc.subject | Ayuno | |
| dc.subject | Cuaresma | |
| dc.subject | Cruz | |
| dc.subject | Determinación | |
| dc.subject | Fe | |
| dc.subject | Preparación | |
| dc.subject | Renunciar al pecado | |
| dc.subject | San Mateo | |
| dc.subject | Volver la vida a Dios | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Miércoles de Ceniza! | |
| dc.title.alternative | Santa Ceniza |
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