¡El único pecado que no se perdonarará!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-06-12T00:56:43Z | |
| dc.date.available | 2024-06-12T00:56:43Z | |
| dc.date.issued | 2024-06-09 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de san Marcos nos detalla la relación ambivalente, y si se quiere contradictoria que Jesús tenía con algunos de sus familiares. En efecto, en un primer momento nos dice que la gente, o mejor en medio de la gente, su familia fue a buscarlo y a llevárselo a la casa, porque se decía que estaba fuera de sus cabales, estaba fuera de sí. Una situación que en lo humano puede resultar dolorosa, porque muestra la incomprensión que los más cercanos a Jesús, sus familiares, tenían sobre la altísima misión de Jesús en esta tierra, encomendada principalmente por el Padre Dios. Pero también nos muestra el final del evangelio de hoy, aludiendo también a su familia, como algunos le dicen a Jesús: “Mira, tu Madre y tus familiares están afuera y te buscan”. Y Jesús, dando a entender que más fuerte que el vínculo de sangre, es el vínculo de fe por la obediencia a los mandatos de Dios, afirmará: ¿Quiénes son mi Madre?, ¿Quiénes son mi familia?, y responderá: “Estos son mi Madre y mis familiares, los que escuchan y hacen la voluntad de Dios; estos son mi familia, estos son mi Madre, estos son los más queridos por mí”. Una reacción que nos parece un poco extraña, pero que desnuda en el fondo la radicalidad de Jesús, por hacer la voluntad de su Padre, la voluntad de Dios sobre su vida y la vida de los hombres. Pero pongámonos frente al centro mismo del evangelio, cuando encontramos que algunos expertos en la ley religiosa de Israel, los escribas, lejos de reconocer en Jesús a un Mesías por sanar enfermos y por expulsar el mal de personas posesas, dicen: “Que Él libera del mal y sana, no por el poder de Dios, sino por el poder de Belcebú”, como se le llamaba al jefe de los demonios. Jesús, argumentando con gran lógica afirmará: ¿Qué, cómo Él puede sacar al demonio con el poder del mismo demonio? y continuará su argumentación diciendo: “Todo reino dividido se autodestruye; si yo saco a satanás no con el poder de Dios, sino con el poder del mismo satanás, es porque irá a la destrucción”. Y a renglón seguido afirmará: “Que un hombre cuando va a robar en una casa, tendrá primero que someter al más fuerte, al dueño de casa, amarrarlo, para poder llevarse el ajuar, el mobiliario de la casa; pero si el hombre es más fuerte y Jesús está hablando de sí mismo, el ladrón no podrá hurtar nada de la casa”. Y culminará con una expresión que siempre ha llamado la atención por la rigurosidad, por la severidad de su afirmación: “Todo pecado se perdonará en este mundo, pero aquel que blasfeme contra el Espíritu Santo, no tendrá perdón jamás, cargará con su pecado para siempre”. Es común a propósito de esta afirmación, escuchar entre los fieles que nos preguntan a nosotros los sacerdotes: ¿en qué consiste el pecado contra el Espíritu Santo? La respuesta es simple, es desconocer en una total dureza y ceguera de corazón, desconocer la acción de Dios, la acción del Espíritu de Dios en los hombres buenos y por el contrario, atribuirla erróneamente, maliciosamente al maligno, a satanás. Eso lo dice a propósito san Marcos, de aquellos que decían de Jesús: “Él no sana, Él no libera, Él no exorciza porque sea un rabino, un profeta, el Mesías anunciado”. ¡Él sana o Él libera, porque tiene por dentro el espíritu inmundo, el espíritu de satanás! Hoy, 2000 años después, encontramos personas que igualmente pecan contra el Espíritu Santo, porque encerradas, enceguecidas en su corazón, son incapaces de reconocer en los hombres de Dios, en la Iglesia fundada por Cristo, nada bueno; por el contrario, todo lo ven como malo y negativo. Como tantas veces lo he expresado, hay seres humanos tan enceguecidos en su odio, en sus prejuicios y prevenciones, que aun cuando vieran conversiones y milagros todos los días, sanaciones extraordinarias, no darían el brazo a torcer, no creerían en Cristo, no creerían en su Iglesia, no creerían en los cristianos, no creerían en los consagrados, porque su ceguera es de tal magnitud, que no les permite reconocer la acción de Dios, la acción de la gracia divina en los hombres y mujeres de buena voluntad. Pero, ¿por qué se dice que no se perdonará este pecado?, en el fondo Jesús todo lo perdona, desde que un hombre, una mujer se arrepientan de corazón; este pecado más que no perdonarse, es que la condena se da para estas personas, porque no Cristo, Cristo no los ha excluido de la salvación, sino que estas mismas personas hace 2000 años y hoy, ellas solas se auto excluyen, se auto marginan de la salvación ofrecida por Cristo, por no creer que Él sigue obrando, sanando, liberando, redimiendo, no sólo hace 2000 años, sino ahora y a lo largo de todos los siglos. Señor, de la dureza de corazón líbranos, de la incapacidad de reconocer el bien sánanos; danos la gracia Señor por tu misericordia, de no dejar endurecer nuestra alma, de reconocer la acción de Dios más allá de prejuicios, de ideologías, de rencores, de odios humanos. Terminamos hablando brevemente de la primera lectura del libro del Génesis y como Dios buscando a Adán en el paraíso, este se esconde, Dios le pregunta: ¿Por qué lo haces?, ¿acaso ha entrado malicia en su corazón cuando dice, me he sentido desnudo y me escondí?, ¿acaso has comido del fruto prohibido que les pedí que no comieran? Y la respuesta de Adán no es responsabilizarse por su propia culpa, sino proyectarla en su mujer Eva. A la pregunta que a renglón seguido hace Dios a Eva, ella hace igual que Adán, no se responsabiliza por su pecado, sino que proyecta su culpa en la serpiente. Pero esta actitud de Adán y de Eva, en forma simbólica habla de que el hombre de todos los tiempos tiene dificultad para reconocer su pecado y, por el contrario, lo proyecta en los demás. Me parece oír personas, cuando alguien les dice: busca de Dios, haz una buena confesión de los pecados de toda tu vida, y la persona como Adán o como Eva dice, yo no me voy a confesar con otro pecador como yo. Exactamente en su soberbia y en su incapacidad para reconocer su pecado personal, lo ven en los demás y les gusta ser jueces de los demás, pero no quieren estar expuestos al juicio de nadie. No es pues, la historia solamente de nuestros primeros padres, es la historia de todos los tiempos a lo largo de toda la historia; el ser humano ve la paja en el ojo ajeno, pero no es capaz de ver la viga en su propio ojo. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 3, 20-35 Primera lectura del día de hoy Genesis 3, 9-15 Después de que el hombre y la mujer comieron del fruto del árbol prohibido, el Señor Dios llamó al hombre y le preguntó: “¿Dónde estás?” Éste le respondió: “Oí tus pasos en el jardín; y tuve miedo, porque estoy desnudo, y me escondí”. Entonces le dijo Dios: “¿Y quién te ha dicho que estabas desnudo? ¿Has comido acaso del árbol del que te prohibí comer?” Respondió Adán: “La mujer que me diste por compañera me ofreció del fruto del árbol y comí”. El Señor Dios dijo a la mujer: “¿Por qué has hecho esto?” Repuso la mujer: “La serpiente me engañó y comí”. Entonces dijo el Señor Dios a la serpiente: “Porque has hecho esto, serás maldita entre todos los animales y entre todas las bestias salvajes. Te arrastrarás sobre tu vientre y comerás polvo todos los días de tu vida. Pondré enemistad entre ti y la mujer, entre tu descendencia y la suya; y su descendencia te aplastará la cabeza, mientras tú tratarás de morder su talón”. Salmo del día de hoy Salmo (130) 129, 1-2. 3-4ab. 4c-6.7-8 R. (7) Perdónanos, Señor, y viviremos. Desde el abismo de mis pecados clamo a ti; Señor, escucha mi clamor; que estén atentos tus oídos a mi voz suplicante. R. Perdónanos, Señor, y viviremos. Si conservaras el recuerdo de las culpas, ¿quién habría, Señor, que se salvara? Pero de ti procede el perdón, por eso con amor te veneramos. R. Perdónanos, Señor, y viviremos. Confío en el Señor, mi alma espera y confía en su palabra; mi alma aguarda al Señor. mucho más que a la aurora el centinela. R. Perdónanos, Señor, y viviremos. Como aguarda a la aurora el centinela, aguarda Israel del Señor, porque del Señor viene la misericordia, y la abundancia de la redención, y él redimirá a su pueblo de todas sus iniquidades. R. Perdónanos, Señor, y viviremos. Segunda lectura del día de hoy 2 Cor 4, 13–5, 1 Hermanos: Como poseemos el mismo espíritu de fe que se expresa en aquel texto de la Escritura: Creo, por eso hablo, también nosotros creemos y por eso hablamos, sabiendo que aquel que resucitó a Jesús nos resucitará también a nosotros con Jesús y nos colocará a su lado con ustedes. Y todo esto es para bien de ustedes, de manera que, al extenderse la gracia a más y más personas, se multiplique la acción de gracias para gloria de Dios. Por esta razón no nos acobardamos; pues aunque nuestro cuerpo se va desgastando, nuestro espíritu se renueva de día en día. Nuestros sufrimientos momentáneos y ligeros nos producen una riqueza eterna, una gloria que los sobrepasa con exceso. Nosotros no ponemos la mira en lo que se ve, sino en lo que no se ve, porque lo que se ve es transitorio y lo que no se ve es eterno. Sabemos que, aunque se desmorone esta morada terrena, que nos sirve de habitación, Dios nos tiene preparada en el cielo una morada eterna, no construida por manos humanas. Evangelio del día de hoy: Mc 3, 20-35 En aquel tiempo, Jesús entró en una casa con sus discípulos y acudió tanta gente, que no los dejaban ni comer. Al enterarse sus parientes, fueron a buscarlo, pues decían que se había vuelto loco. Los escribas que habían venido de Jerusalén, decían acerca de Jesús: “Este hombre está poseído por Satanás, príncipe de los demonios, y por eso los echa fuera”. Jesús llamó entonces a los escribas y les dijo en parábolas: “¿Cómo puede Satanás expulsar a Satanás? Porque si un reino está dividido en bandos opuestos, no puede subsistir. Una familia dividida tampoco puede subsistir. De la misma manera, si Satanás se rebela contra sí mismo y se divide, no podrá subsistir, pues ha llegado su fin. Nadie puede entrar en la casa de un hombre fuerte y llevarse sus cosas, si primero no lo ata. Sólo así podrá saquear la casa. Yo les aseguro que a los hombres se les perdonarán todos sus pecados y todas sus blasfemias. Pero el que blasfeme contra el Espíritu Santo nunca tendrá perdón; será reo de un pecado eterno”. Jesús dijo esto, porque lo acusaban de estar poseído por un espíritu inmundo. Llegaron entonces su madre y sus parientes; se quedaron fuera y lo mandaron llamar. En torno a él estaba sentada una multitud, cuando le dijeron: “Ahí fuera están tu madre y tus hermanos, que te buscan”. Él les respondió: “¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?” Luego, mirando a los que estaban sentados a su alrededor, dijo: “Éstos son mi madre y mis hermanos. Porque el que cumple la voluntad de Dios, ése es mi hermano, mi hermana y mi madre”. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Atribuir las obras de Dios al maligno | |
| dc.subject | Ceguera de corazón | |
| dc.subject | Espíritu Santo | |
| dc.subject | La acción de Dios | |
| dc.subject | No creer que dios sigue liberando | |
| dc.subject | No creer que Dios sigue obrando | |
| dc.subject | No creer que Dios sigue redimiendo | |
| dc.subject | No creer que Dios sigue sanando | |
| dc.subject | Obrar de Dios | |
| dc.subject | Pecado | |
| dc.subject | Reconocer el bien que proviene de Dios | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡El único pecado que no se perdonarará! | |
| dc.title.alternative | Pecado contra el Espíritu Santo |
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