¡Mostaza y levadura!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-10-31T15:02:11Z
dc.date.available2024-10-31T15:02:11Z
dc.date.issued2024-10-29
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura de la carta de Pablo a los efesios, invita: “Al amor esponsal como Cristo ama a su Iglesia y nos invita a la obediencia de los esposos entre sí, en el respeto y el santo temor de Cristo, y se invita a la mujer a amar a su esposo como ama al Señor, y a que el marido también ame a su mujer como Cristo ama a su iglesia”. Concluirá Pablo diciendo: “Que amar a la mujer o la mujer amar al hombre es amarse a sí mismo, pues son una sola carne, y nadie ha odiado su propia carne, sino que la alimenta y le da calor, y toda esta imagen eclesial y teológica del matrimonio y de la vida de la Iglesia, (dirá Pablo), es un grande misterio que no entendemos, pero el amor de Cristo por su Iglesia, es un amor esponsal, como el del hombre por la mujer amada”. Pero pasemos al evangelio de hoy, donde Jesús, en el capítulo 13 de san Lucas, nos presenta dos preciosas parábolas, que, a partir de imágenes de la vida cotidiana, las lleva a colación, las presenta a los suyos, como la forma en que actúa Dios, en que construye Dios el Reino de los Cielos. En efecto, coloca la imagen de la pequeña semilla o grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto y luego crece y se hace un árbol de gran tamaño, donde los pájaros anidan y se alimentan de sus ramas, y también compara el actuar de Dios en la vida nuestra y en la del mundo, como la pequeña pizca de levadura que una mujer en la cocina toma y la mete en tres grandes medidas de harina para que se fermente toda la masa de harina, y luego cuando se hornee el pan, crezca lo suficiente. Hoy de estas dos imágenes muy cotidianas, el grano de mostaza, la pizca de levadura que cabe en la punta de una cuchara, aprendamos lecciones para nuestra vida. La primera, el reinar de Dios y la lógica de Dios, nos muestra que todo empieza en pequeño, como la pizca de levadura, como el grano de mostaza, pero está llamado a crecer, está llamado a fortalecerse, está llamado a generar vida como el arbusto de mostaza. Así es como el reinado de Dios actúa en mi vida y en la vida de la comunidad cristiana, empezar todo en pequeño, sin boato, sin solemnidad, sin grandilocuencia, sin espectacularidad, Dios obra en lo pequeño. Pero hay una segunda condición también por la letra P, la semilla de mostaza y la pizca de levadura es potente, poderosa en su interior, más allá de su apariencia insignificante, es capaz de transformar toda su realidad. Lo que empezó como una pequeña semilla que apenas cabía en el pico de un canario, luego se hace un grande arbusto, el más grande de todos en el mundo de las hortalizas, y lo que empezó como una pequeña pizca en la punta de una cuchara de levadura, luego hace una gran masa de pan que alimenta a muchos. Por la pequeñez no te engañes, porque hay potencia y poder interior intrínseco en la levadura y en la mostaza y así es la potencia del poder de Dios, que insignificante en su apariencia, es capaz de dar vida y de transformarlo todo. Pero una tercera palabra también por la letra P, además de ser pequeño en su apariencia, pero potente y poderoso en su interior, todo este proceso se hace pacientemente, en un crecimiento que parece para nosotros desapercibido. Es que uno no ve el crecimiento de la masa de harina porque está en el horno, ni ve el crecimiento del arbusto de mostaza que crece incesantemente de noche y de día sin que el sembrador sepa cómo, según dice la Palabra, es la paciencia en los procesos que tenemos que tener todos en la vida cuando queremos renovar nuestra propia existencia, que el actuar de Dios de manera ordinaria es por procesos pacientes y de manera extraordinaria, por conversiones inmediatas, pero no es lo común. En una cuarta característica del actuar de Dios en nuestra vida, es que Dios obra con prudencia, sin violentarnos, sin alardes, sin ruido, es más, prudente y silenciosamente obra en la vida del ser humano. No anda cacareando, alardeando, presumiendo ante los demás, de cómo he conseguido transformación, cómo he conseguido patrimonio, cómo he conseguido conocimientos en mi vida, no. La acción de Dios en tu existencia y en la mía, y en la vida de la comunidad, es a través de signos pequeños, con una potencia interior, de manera paciente, en procesos de forma prudente, sin mucho ruido, ni alarde. En una quinta palabra también por la letra P, el protagonismo no es del hombre en la transformación de su vida, el protagonismo es del Espíritu Santo, del Espíritu del Resucitado, que actúa en nosotros de manera interna, sin darnos cuenta, así es Dios, así es su vida. Finalmente, en una sexta palabra también por la letra P, encontramos que esa semilla pequeña, potente, que crece paciente, prudentemente, sin protagonismos, más que el del Espíritu de Dios, obra de manera personal en cada hombre y de manera distinta, de manera particular, atendiendo nuestras singularidades. La gracia de Dios, la acción de Dios en nuestra vida es distinta según cada persona, de ahí que yo afirme con alguna frecuencia, que hay tantos tipos de santidad en el mundo, como tipos de personas existen en el planeta. Qué bellas palabras todas por la letra P, el señor en esa pizca de levadura pequeña, en esa semilla pequeña e insignificante, pero potente y poderosa, actúa pacientemente, prudentemente, con el protagonismo del espíritu y en cada persona de manera particular, sin violentarnos. Qué hermosas parábolas y cómo nos enseñan que Dios desafía las lógicas humanas que buscan presumir, fanfarronear, alardear, gritar, matonear incluso a los demás para imponerse en una empresa, pero Dios obra en los simples de corazón y de una manera tan discreta, que no deja de desconcertarnos. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 13, 18-21 Lecturas del día de hoy Primera Lectura: Ef 50, 21-33: Hermanos: Sed sumisos unos a otros con respeto cristiano. Las mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia: El se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son. Amar a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne, sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. «Por eso abandonará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.» Es éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la mujer respete al marido. Salmo del día de hoy Salmo (128)127, 1-2.3.4-5: Dichosos los que temen al Señor. ¡Dichoso el que teme al Señor y sigue sus caminos! Comerás el fruto de tu trabajo, serás dichoso, te irá bien. Dichosos los que temen al Señor. Tu mujer, como parra fecunda, en medio de tu casa; tus hijos, como renuevos de olivo, alrededor de tu mesa. Dichosos los que temen al Señor. Esta es la bendición del hombre que teme al Señor. Que el Señor te bendiga desde Sión, que veas la prosperidad de Jerusalén, todos los días de tu vida. Dichosos los que temen al Señor. Evangelio del día de hoy Lc 13, 18-21: En aquel tiempo, Jesús decía: -¿A qué se parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé? Se parece a un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas. Y añadió: ¿A qué compararé el Reino de Dios? Se parece a la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo fermenta. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAcción de Dios
dc.subjectConversión
dc.subjectEl poder de lo pequeño
dc.subjectHumildad
dc.subjectObrar de Dios
dc.subjectPoder interior
dc.subjectPrudencia
dc.subjectSignos pequeños
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.subjectSan Lucas
dc.title¡Mostaza y levadura!
dc.title.alternativeEl poder de Dios en lo pequeño

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