¡Construye tu vida sobre roca!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-06-28T20:48:57Z
dc.date.available2024-06-28T20:48:57Z
dc.date.issued2024-06-27
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura del libro de los Reyes, nos habla del rey Joaquín que inició su reinado, pero falto de sabiduría, hizo el mal a los ojos del Señor, exactamente como lo había hecho su padre. La consecuencia no se deja esperar, la ciudad es asediada, viene el rey Nabucodonosor, (rey babilónico), roba los grandes tesoros del templo, los objetos que había fabricado en su momento el gran rey Salomón, se los apropia, sacándolos del santuario del Señor y deporta de Jerusalén a todos los jefes y notables. Se habla de más de 10.000 deportados: a la madre del rey y a las mujeres del rey, a los eunucos e importantes del país, los hizo partir al destierro de Jerusalén, a Babilonia. Así ocurre cuando vivimos de espaldas a Dios, nuestra vida es como un verdadero destierro, salidos de nosotros mismos, creyendo haber encontrado nuestra gran felicidad en el mundo, que sólo es un engaño, presentado en papel de regalo. Con razón el salmo responsorial de hoy, nos invita a entonar como asamblea litúrgica: “Por el honor de tu nombre, Señor, líbranos; Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad, han profanado tu templo santo, han reducido la ciudad de Jerusalén a ruinas, echaron los cadáveres de tus siervos en pasto a las aves del cielo, y la carne de tus fieles a las fieras de la tierra. Fuimos el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean, ¿hasta cuándo, Señor?, ¿hasta cuándo vas a estar enojado?, ¿arderá como fuego tu cólera?, se pregunta el salmista en la lectura que hoy proclamamos. Pero pasemos al evangelio, cuando Jesús hablando de algunos carismáticos que tienen en sus labios el nombre del Señor, Él lanza una advertencia: “No todo el que me dice en sus labios, Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos; sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos”. Es que Jesús encontraba una contradicción que pervierte la manera de actuar de estos carismáticos en tiempos de Jesús, invocaban al Señor y pretendían actuar en su nombre, pero no ajustaban su conducta a la voluntad del Padre de los Cielos. Por eso Él señala esa relación fundamental, entre el escuchar la palabra de Dios y hacer, realizar la Palabra de Dios; y a renglón seguido coloca una de las más magistrales imágenes evangélicas, que encontramos justo al final de este Sermón de la Montaña de san Mateo, cuando Jesús nos dice: “Que hay que establecer una clara distinción entre el hombre prudente y sabio, y el hombre necio, insensato o imprudente. El primero construye su casa en tiendas, se construye su vida, construye su familia, construye su matrimonio sobre la roca que es la Palabra de Dios, y más allá de pruebas, de adversidades entendidas como vientos tempestuosos, como grandes inundaciones, la casa, el matrimonio, la familia, la vida personal se sostiene, porque está edificada sobre Cristo y su Espíritu que es roca firme, más allá de las dificultades de la vida”. En sentido contrario, afirmará: “Que el hombre insensato, el hombre necio, el hombre poco previsor, es aquel que construye su casa sobre arena, entiéndase construye su vida, su matrimonio, su familia, su empresa, sus proyectos a futuro, sobre terreno movedizo, esto es, sobre el mundo, sobre amistades que pueden fallar, sobre intereses que se pueden revertir contra ti, y cuando vengan esos vientos huracanados, esas tempestades violentas que chocarán contra la casa, la derrumbarán y harán que esta caiga con gran ruido, con gran estrépito y quizás con burla y desdén de los demás”. Hoy tú y yo preguntémonos: la casa de mi vida, la casa de tu matrimonio, mi sacerdocio, las casas de nuestras familias, la casa de nuestro proyecto existencial; ¿lo hemos construido sobre Dios, sobre la fe en Él, la fe en su Palabra, sobre los valores del amor, el servicio, la misericordia, el perdón, la entrega de la propia vida?, o ¿hemos construido la casa de nuestra vida, de nuestro hogar, sobre el egoísmo, el deleite personal, la satisfacción momentánea, los placeres efímeros, las conveniencias propias, la apariencia frente a otros, el aplauso efímero y que pasa?, sobre qué has construido tu vida. Mucha gente a veces se acerca a uno como sacerdote y le dice, padre, he fracasado, padre, se me acabó el matrimonio, me peleé con mi familia, me despidieron de la empresa, los amigos que creía tener me abandonaron, estoy empezando de cero, ¿en qué fallé?, ¿en qué me equivoqué?, y la única respuesta que yo le puedo dar es, ¿tu vida la haz edificado sobre los valores del evangelio, la palabra de Cristo?, o ¿sobre los falsos valores del mundo? Cuánta gente perdió su casa, porque por vanidad se endeudó cuando no podía endeudarse, cuánta gente perdió su matrimonio cuando por una aventura y un placer engañoso, se metió con alguien con quien no debía de meterse y su cónyuge nunca le perdonó, ¿cuántas personas tenían un reconocimiento público y social y una calumnia o un escándalo público acabó con ellos y de paso con su vida, porque sentían que ellos valían, no de cara a la mirada de Dios, sino a la mirada humana?, estas son personas que han construido sobre arena, no sobre roca. ¿Cuántos seres humanos han cifrado su valía en su cuerpo, y cuando la belleza, el vigor, y la juventud pasan, sienten que la vida no tiene sentido?, es de que pensemos verdaderamente qué nos pide el Señor. Culmina nuestra reflexión mostrándonos una parte final del evangelio de hoy, cuando dice que la gente escuchaba admirada la enseñanza de Jesús y más le admiraban, porque enseñaba con autoridad y no como los escribas, rabinos y maestros de Israel hace 2000 años. Es que la palabra autoridad viene de autor, y el autor supremo de todo es Dios, por eso hablar con autoridad es hablar con Dios adentro, y predicar con autoridad es predicar con Dios adentro de nosotros. Señor, danos la sabiduría de construir nuestra vida, sobre ti que eres la roca, la palabra cierta, y danos autoridad para hablar a los demás, como bellamente decía en su momento el Papa Pablo VI (ahora santo): “Para hablar a los hombres de pies, esto es, con autoridad, primero hay que hablar a Dios en oración y de rodillas”. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 7, 21-29 Lectura del día de hoy 2 Reyes 24, 8-17 Joaquín tenía dieciocho años cuando subió al trono, y reinó tres meses en Jerusalén. Su madre se llamaba Nejustá, hija de Elnatán, de Jerusalén. Joaquín, igual que su padre, hizo lo que el Señor reprueba. En aquel tiempo, subió contra Jerusalén el ejército de Nabucodonosor, rey de Babilonia, y sitió la ciudad. Nabucodonosor llegó a la ciudad mientras sus hombres la sitiaban. Entonces Joaquín, rey de Judá, junto con su madre, sus servidores, sus jefes y sus funcionarios, se rindieron al rey de Babilonia y éste los hizo prisioneros. Era el octavo año del reinado de Nabucodonosor. Nabucodonosor se llevó de Jerusalén todos los tesoros del templo del Señor y los del palacio real. Destrozó todos los objetos de oro que Salomón, rey de Israel, había hecho para el templo, conforme a las órdenes del Señor. Nabucodonosor se llevó al cautiverio a toda Jerusalén, a todos los jefes y hombres de importancia, con todos los carpinteros y herreros, en número de diez mil, y sólo dejó a la gente pobre de la región. También llevó cautivos a Babilonia al rey Joaquín, con su madre, sus mujeres, los funcionarios de palacio y toda la gente valiosa, todos los soldados, en número de siete mil, los carpinteros y herreros, en número de mil; y todos los hombres aptos para la guerra fueron deportados a Babilonia. Y en lugar de Joaquín, Nabucodonosor nombró rey a un tío de Joaquín, Matanías, a quien le puso el nombre de Sedecías. Salmo de hoy Salmo 79, 1-2. 3-5. 8. 9 R. (9b) Socórrenos, Dios, salvador nuestro. Dios mío, los paganos han invadido tu propiedad, han profanado tu santo templo y han convertido a Jerusalén en ruinas. R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro. Han echado los cadáveres de tus siervos a las aves de rapiña, y la carne de tus fieles, a los animales feroces. R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro. Hemos sido el escarnio de nuestros vecinos, la irrisión y la burla de los que nos rodean. ¿Hasta cuándo, Señor, vas a estar enojado y va a arder como fuego tu ira? R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro. No recuerdes, Señor, contra nosotros las culpas de nuestros padres. Que tu amor venga pronto a socorrernos, porque estamos totalmente abatidos. R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro. Para que sepan quién eres. socórrenos, Dios y salvador nuestro. Para que sepan quién eres, sálvanos y perdona nuestros pecados. R. Socórrenos, Dios, salvador nuestro. Evangelio de hoy Mt 7, 21-29 En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «No todo el que me diga: ‘¡Señor, Señor!’, entrará en el Reino de los cielos, sino el que cumpla la voluntad de mi Padre, que está en los cielos. Aquel día muchos me dirán: ‘¡Señor, Señor!, ¿no hemos hablado y arrojado demonios en tu nombre y no hemos hecho, en tu nombre, muchos milagros?’ Entonces yo les diré en su cara: ‘Nunca los he conocido. Aléjense de mí, ustedes, los que han hecho el mal’. El que escucha estas palabras mías y las pone en práctica, se parece a un hombre prudente, que edificó su casa sobre roca. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos y dieron contra aquella casa; pero no se cayó, porque estaba construida sobre roca. El que escucha estas palabras mías y no las pone en práctica, se parece a un hombre imprudente, que edificó su casa sobre arena. Vino la lluvia, bajaron las crecientes, se desataron los vientos, dieron contra aquella casa y la arrasaron completamente». Cuando Jesús terminó de hablar, la gente quedó asombrada de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectApariencias
dc.subjectAutoridad de Jesús
dc.subjectCristo
dc.subjectEdificar la vida
dc.subjectEspíritu
dc.subjectRoca firme
dc.subjectSabiduría
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Construye tu vida sobre roca!
dc.title.alternativeConstuir sobre roca

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