¡El amor da vida!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-07-30T21:05:34Z | |
| dc.date.available | 2024-07-30T21:05:34Z | |
| dc.date.issued | 2024-07-29 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Hoy la Iglesia celebra con alegría la memoria litúrgica de santa Marta, santa María y san Lázaro de Betania, una familia de hermanos entrañablemente queridos por Jesús, donde Él compartía el pan material en su casa y, sobre todo, el pan de la amistad. Detengámonos en las lecturas que son propias de esta memoria litúrgica y descubramos en un primer momento la lectura de la primera carta del apóstol san Juan, que en lo personal me parece uno de los textos más luminosos, más bellos, con más contenido teológico y más profundo de todo el nuevo testamento, sobre el misterio y el mensaje de Dios Amor. Detallémoslo en siete momentos esta primera lectura. Uno, Juan el apóstol, el discípulo amado nos invita a todos, a que nos amemos recíprocamente y afirmará: “Es que el amor es de Dios” y ratificará: “Todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios”. La vida como sacerdote me ha enseñado, que realmente la Biblia se podría sintetizar en una palabra con distinto acento: ¡Amen, Amén!, ¡Amen, Amén!, ¡Así sea! Este es el gran mensaje que nos dejó Cristo, es el gran legado para la humanidad, en esto distinguiremos, nos diferenciamos del resto de personas del mundo, en que nosotros nos amamos. Si vivimos mil prácticas de piedad, pero no nos amamos, no hay nada, no hay nada de profundidad, de hondura espiritual en nosotros. En un segundo momento dentro de esa primera lectura del capítulo 4 de la carta del apóstol san Juan, ratificará el apóstol: “Quien no ama, no ha podido conocer a Dios, no ha podido experimentar a Dios, porque Dios es amor”. Te lo digo muy a propósito, cuando te enojas o sientes resquemor porque un familiar tuyo habla mal de Dios, reniega de Dios o peor aún, dice no cree en Él, y simplemente san Juan dice: “Si un ser humano no ha conocido el amor, sencillamente no ha conocido a Dios, porque Dios por esencia, Dios ontológicamente es un misterio y un don de amor para la humanidad”. Y luego avanzando y profundizando en esta reflexión afirmará: “Que el amor de Dios se ha manifestado en el envío de su Hijo único, su Hijo amado, para que, creyendo en Él, todos tengamos vida abundante, vida eterna”. Y continuará profundizando este concepto y dirá el apóstol san Juan: “Que el amor consiste, no en que nosotros hayamos amado a Dios” eso nos viene en un segundo momento, “Sino en que Él nos amó primero”, tomó la iniciativa, nos llenó, nos inundó, nos embriagó, nos plenificó con su amor, y como consecuencia de ese amor respondemos a tanto amor que en personas concretas, en situaciones particulares, en bendiciones únicas, en privilegios singulares, aún en los sufrimientos y pruebas de la vida, sentimos que el Señor no ha dejado de amarnos y en eso consiste el amor, no sólo en que nos ha enviado a su Hijo como propiciación por nuestros pecados, sino que nos ha amado, y si un creyente no ha sentido, no ha experimentado profunda y radicalmente el amor de Dios, no ha conocido nada, no es un verdadero cristiano, no sabe nada de nada. En un quinto momento dentro de esta primera lectura, continuará su reflexión el apóstol y evangelista san Juan cuando dice: “Si Dios a ti y a mí, nos ha amado de semejante manera, también nosotros estamos llamados, tenemos por deber amarnos unos a otros”. En otras palabras, si hemos experimentado, si hemos conocido, si somos sabedores y ciertos del amor de Dios, qué excusa qué disculpa, qué pretexto nos queda para no comunicar ese amor a nuestros hermanos, para cerrar el corazón, para dejar de amar a un familiar, a un ser querido por una ofensa menor que nos haya causado. Y avanzando en esta reflexión, en un penúltimo, sexto y penúltimo momento, san Juan con gran intuición y agudeza psicológica afirmará: “A Dios nadie lo ha visto nunca, pero si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros, si su amor ha llegado en nosotros a su plenitud”. En el fondo nos recuerda una expresión, que, aunque no está en este texto la entendemos plenamente cuando san Juan dirá: “Miente, miente, se engaña a sí mismo, quien dice que ama a Dios, a quien no ve, si no es capaz de no amar a su hermano, a quien, si ve, si no es capaz de amar a ese hermano, a quien si puede ver”. Tenemos ese deber si experimentamos el amor de Dios, de amar al concreto, al visible, al cercano, al prójimo, al próximo, al que está cerca, muy cerca de nosotros. En una séptima expresión final de esta primera lectura dirá san Juan: “En esto conocemos que permanecemos en Dios y que Dios permanece en nosotros, en que nos ha dado su Espíritu de amor y de fe, y sólo quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios amor, Dios permanece en él y él permanece en Dios”. Perdónenme que me haya extendido en esta primera lectura de Juan, capítulo 4, pero en lo personal me abisma, me seduce, me fascina este texto y los invito casi a que lo aprendan de memoria, porque es una síntesis de toda la experiencia del apóstol y evangelista Juan, que estuvo tan cerca a Jesús, tan cerca que lo acompañó en la cruz, tan cerca que se recostó sobre el pecho de su Maestro en la última Cena y la primera Eucaristía de la Iglesia. Pero pasemos brevemente al evangelio y detallemos como Marta de Betania sale al encuentro de Jesús y esperándolo a Él para que resucitara a su hermano o para que no lo dejara morir, (ya llevaba cuatro días de muerto), aunque cree en Jesús le reclama: “Si hubieras estado aquí, no habría muerto”. Pero Jesús le dice: “Tu hermano resucitará”, y es cuando empieza un descubrimiento progresivo de Marta de Betania en la fe de Jesús, una fe en el judaísmo donde se piensa una resurrección en el día final, pero en esa fe progresiva va pasando a reconocer a Jesús como el Mesías, el enviado de Dios, el que hace posible que la resurrección comience aquí y ahora en nuestra vida, y, en definitiva, se prolongue en el horizonte de la vida definitiva con Dios. Pero para eso se nos pide creer, un verbo que aparece 99 veces en el evangelio de san Juan y nos invita a reconocer que creer es confiarnos en la persona de Jesús, acoger su palabra, recibir su mensaje y abrirnos a un nuevo mundo de relaciones con Él, más allá de sentir la etapa dolorosa por la muerte del hermano Lázaro, más allá de angustias y de reflexiones estériles: “Es que si hubieras estado aquí no habría muerto” y más allá de sentir los límites de nuestra existencia, porque ella dice: “Solo estoy segura”, dirá Marta, “que Dios te concederá a ti, Jesús, lo que pidas, aún la resurrección de mi hermano Lázaro”. Este evangelio nos dará ocasión, para que Jesús se presente en uno de los famosos: “Yo soy” del evangelio de san Juan y aquí le dirá a ella en una plena revelación personal de Jesús: “Yo soy, yo soy la resurrección y la vida”. Hoy siente, que el único que puede vivificarte, y sacarte de tu muerte espiritual, levantarte de esa caída existencial, es Jesús, porque Él es la vida plena, Él es resurrección para todo el que cree en Él. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 11, 19-27 Lectura del día de hoy Lectura de la primera carta del apóstol san Juan 4, 7-16 Queridos hermanos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios envió al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como víctima de propiciación para nuestros pecados. Queridos hermanos, si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu. Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo. Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él. Dios es amor, y quien permanece en el amor permanece en Dios, y Dios en él. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy R. Gustad y ved qué bueno es el Señor. Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R. Proclamad conmigo la grandeza del Señor, ensalcemos juntos su nombre. Yo consulté al Señor, y me respondió, me libró de todas mis ansias. R. Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R. El ángel del Señor acampa en torno a sus fieles y los protege. Gustad y ved qué bueno es el Señor, dichoso el que se acoge a él. R. Todos sus santos, temed al Señor, porque nada les falta a los que le temen; los ricos empobrecen y pasan hambre, los que buscan al Señor no carecen de nada. R. Evangelio del día de hoy Lectura del santo evangelio según san Juan 11, 19-27 En aquel tiempo, muchos judíos habían ido a ver a Marta y a María, para darles el pésame por su hermano. Cuando Marta se enteró de que llegaba Jesús, salió a su encuentro, mientras María se quedaba en casa. Y dijo Marta a Jesús: —Señor, si hubieras estado aquí no habría muerto mi hermano. Pero aún ahora sé que todo lo que pidas a Dios, Dios te lo concederá. Jesús le dijo: —Tu hermano resucitará. Marta respondió: —Sé que resucitará en la resurrección del último día. Jesús le dice: —Yo soy la resurrección y la vida: el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá; y el que está vivo y cree en mí, no morirá para siempre. ¿Crees esto? Ella le contestó: —Sí, Señor: yo creo que tú eres el Mesías, el Hijo de Dios, el que tenía que venir al mundo. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. | |
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| dc.subject | Amar a los demás | |
| dc.subject | Amor gratuito | |
| dc.subject | Amor real | |
| dc.subject | Amar, gran mensaje de Cristo | |
| dc.subject | Dejarse amar por Cristo | |
| dc.subject | Dios te amo primero | |
| dc.subject | Llamados a amar | |
| dc.subject | Transmitir el amor de Dios a los demás | |
| dc.subject | Biblia | |
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