¡El misterio de la condición humana!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 4, 35-41 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: 2S 12,1-7a.10-17: En aquellos días, el Señor envió a Natán donde David. Entró Natán ante el rey y le dijo: -Había dos hombres en un pueblo: uno rico y otro pobre. El rico tenía muchos rebaños de ovejas y bueyes; el pobre sólo tenía una corderilla que había comprado; la iba criando, y ella crecía con él y sus hijos, comiendo de su pan, bebiendo de su vaso, durmiendo en su regazo: era como una hija. Llegó una visita a casa del rico; y, no queriendo perder una oveja o un buey para invitar a su huésped, cogió la cordera del pobre y convidó a su huésped. David se puso furioso contra aquel hombre y dijo a Natán: -¡Vive Dios, que el que ha hecho eso es reo de muerte! No quiso respetar lo del otro, pues pagará cuatro veces el valor de la cordera. Entonces Natán dijo a David: -¡Eres tú! Pues bien, la espada no se apartará nunca de tu casa; por haberme despreciado, quedándote con la mujer de Urías, el hitita. Así dice el Señor: -Yo haré que de tu propia casa nazca tu desgracia; te arrebataré tus mujeres, y ante tus ojos se las daré a otro, que se acostará con ellas a la luz del sol que nos alumbra. Tú lo hiciste a escondidas, yo lo haré ante todo Israel, en pleno día. David respondió a Natán: -He pecado contra el Señor. Y Natán le dijo: -Pues el Señor perdona tu pecado. No morirás. Pero, por haber despreciado al Señor con lo que has hecho, el hijo que te ha nacido morirá. Natán marchó a su casa. El Señor hirió al niño que la mujer de Urías había dado a David, y cayó gravemente enfermo. David pidió a Dios por el niño, prolongó su ayuno y de noche se acostaba en el suelo. Los ancianos de su casa intentaron levantarlo, pero él se negó, y no quiso comer nada con ellos. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 51(50),12-13,14-15.16-17(R. 12a) Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Oh Dios, crea en mí un corazón puro, renuévame por dentro con espíritu firme; no me arrojes lejos de tu rostro, no me quites tu santo espíritu. Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Devuélveme la alegría de tu salvación, afiánzame con espíritu generoso. Enseñaré a los malvados tus caminos, los pecadores volverán a ti. Oh Dios, crea en mí un corazón puro. ¡Líbrame de la sangre, oh Dios, Dios, Salvador mío! y cantará mí lengua tu justicia. Señor, me abrirás los labios, y mi boca proclamará tu alabanza. Oh Dios, crea en mí un corazón puro. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Marcos 4, 35-41: Un día, al atardecer, dijo Jesús a sus discípulos: -«Vamos a la otra orilla.» Dejando a la gente, se lo llevaron en barca, como estaba; otras barcas lo acompañaban. Se levantó un fuerte huracán, y las olas rompían contra la barca hasta casi llenarla de agua. Él estaba a popa, dormido sobre un almohadón. Lo despertaron, diciéndole: -«Maestro, ¿no te importa que nos hundamos?» Se puso en pie, increpó al viento y dijo al lago: -«¡Silencio, cállate!» El viento cesó y vino una gran calma. Él les dijo: -«¿Por qué sois tan cobardes? ¿Aún no tenéis fe?» Se quedaron espantados y se decían unos a otros: -« ¿Pero quién es éste? ¡ Hasta el viento y las aguas le obedecen!» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.

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