¡Por tu fe, recupera la salud y la vida!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-04-09T03:02:13Z
dc.date.available2024-04-09T03:02:13Z
dc.date.issued2023-01-31
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Con inmensa alegría celebramos hoy la memoria litúrgica de san Juan Bosco, este gigante apóstol de los jóvenes, enamorado profundo de la Virgen, bajo la advocación de María Auxiliadora, y un eficaz maestro en la genial práctica pedagógica de saber acompañar a sus jóvenes, alejándolos de los vicios del mundo, y acercándolos a la fe cristiana. Pero hablemos del Evangelio que nos ocupa, en un denso texto presentado por Marcos capítulo 5, se nos habla de dos sanaciones prodigiosas. La primera: como agonizaba y había muerto la hija de Jairo el jefe de la sinagoga judía. Y la segunda: como una mujer que padecía flujos de sangre, hemorragias, desde hacía doce años, no había podido ser sanada. Descubramos en este Evangelio tres mensajes fundamentales. El primero: la fe de Jairo, el papá de la niña fallecida le alcanza a la niña volver a recuperar su vida. Fue su palabra confiada en Jesús: “Ven a mi hija, coloca las manos sobre ella para que se cure y viva”. Pero de otro lado, está también la fe, ya no de un tercero que fuese el papá de la niña fallecida, sino la fe propia de la mujer que padecía flujos de sangre, conocida como la hemorroísa. Ella, tiene la certeza, que si se acerca el medio de la multitud a Jesús y logra tocarle el borde de su manto, de su vestido, quedará sana de sus flujos de sangre. Es una fe muy bella, bien de palabra, bien por acción, tocar el manto de Jesús. En un segundo momento encontramos la respuesta de Jesús a estas dos personas. En efecto, le dirá a la hemorroísa: “Vete en paz, tu fe te ha curado”. Y por su parte, dirá a Jairo, el papá de la niña, antes de reanimarla: “No temas, basta que tengas fe”, y efectivamente la niña se recuperó después de que la creían muerta. Encontramos a partir de esto una tercera enseñanza y definitiva: la fe sana al hombre cuando es profunda, cuando es sólida, cuando es permanente en el tiempo, cuando no es una fe que surge en un momento de desesperación en la vida, sino que se ha mantenido sólida y constante a lo largo de la existencia personal. Pero además de la fe sanar a la hemorroísa, la fe devuelve la vida perdida, tanto la niña con doce años de vida, como la hemorroísa que padecía flujo de sangre desde hacía doce años, nos indica número doce en ambos casos, un signo de la elección de Dios. Doce fueron las tribus de Israel en el antiguo testamento, doce los discípulos escogidos, signo de elección, pues esta mujer es elegida para ser sanada, y esta niña es elegida para que se le devuelva la vida. Hoy, en tu existencia, siéntete elegido por el Señor, y más allá de pruebas, de enfermedades, de dificultades, de sentirte muerto en vida, cree en Jesús, cree verdaderamente y encontrarás en tu vida, descubrirás en tu existencia, las maravillas que Dios puede hacer por ti. No nos cansamos de repetirlo: “hoy, no hay más milagros, porque nuestra fe es muy débil”. Pero este Evangelio por excelencia nos muestra: que solo la fe nos puede curar, y solo la fe nos puede devolver la vida que hemos perdido. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 5, 21-4 Lectura del día de hoy Lectura de la carta a los hebreos 12, 1-4 Hermanos: una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recuerden al que soportó la oposición de los pecadores, y no se cansen ni pierdan el ánimo. Todavía no han llegado a la sangre en su pelea contra el pecado. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 22 (21), 26b-27. 28 y 30. 31-32 Cumpliré mis votos delante de sus fieles. Los desvalidos comerán hasta saciarse, alabarán al Señor los que lo buscan: viva su corazón por siempre. R/. Salmo 22 (21), 26b-27. 28 y 30. 31-32 Lo recordarán y volverán al Señor hasta de los confines del orbe; en su Presencia se postrarán las familias de los pueblos. Ante Él se postrarán las cenizas de la tumba, ante Él se inclinarán los que bajan al polvo. R/. Salmo 22 (21), 26b-27. 28 y 30. 31-32 Me hará vivir para Él, mi descendencia le servirá, hablarán del Señor a la generación futura, contarán su justicia al pueblo que ha de nacer: todo lo que hizo el Señor. R/. Salmo 22 (21), 26b-27. 28 y 30. 31-32 Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según San Marcos 5, 21-43 En aquel tiempo, Jesús atravesó de nuevo en barca a la otra orilla, se le reunió mucha gente a su alrededor, y se quedó junto al lago. Se acercó un jefe de la sinagoga, que se llamaba Jairo, y, al verlo, se echó a sus pies, rogándole con insistencia: «Mi niña está en las últimas; ven, pon las manos sobre ella, para que se cure y viva». Jesús se fue con él, acompañado de mucha gente que lo apretujaba. Había una mujer que padecía flujos de sangre desde hacía doce años. Muchos médicos la habían sometido a toda clase de tratamientos, y se había gastado en eso toda su fortuna; pero, en vez de mejorar, se había puesto peor. Oyó hablar de Jesús y, acercándose por detrás, entre la gente, le tocó el manto, pensando que con solo tocarle el vestido curaría. Inmediatamente se secó la fuente de sus hemorragias, y notó que su cuerpo estaba curado. Jesús, notando que había salido fuerza de Él, se volvió enseguida, en medio de la gente, preguntando: «¿Quién me ha tocado el manto?» Los discípulos le contestaron: «Ves cómo te apretuja la gente y preguntas: “¿Quién me ha tocado?”» Él seguía mirando alrededor, para ver quién había sido. La mujer se acercó asustada y temblorosa, al comprender lo que había pasado, se le echó a los pies y le confesó todo. Él le dijo: «Hija, tu fe te ha curado. Vete en paz y con salud». Todavía estaba hablando, cuando llegaron de la casa del jefe de la sinagoga para decirle: «Tu hija se ha muerto. ¿Para qué molestar más al Maestro?» Jesús alcanzó a oír lo que hablaban y le dijo al jefe de la sinagoga: «No temas; basta que tengas fe». No permitió que lo acompañara nadie, más que Pedro, Santiago y Juan, el hermano de Santiago. Llegaron a casa del jefe de la sinagoga y encontró el alboroto de los que lloraban y se lamentaban a gritos. Entró y les dijo: «¿Qué estrépito y qué lloros son éstos? La niña no está muerta, está dormida.» Se reían de Él. Pero Él los echó fuera a todos y, con el padre y la madre de la niña y sus acompañantes, entró donde estaba la niña, la cogió de la mano y le dijo: «Talitha qumi» (que significa: «Contigo hablo, niña, levántate»). La niña se puso en pie inmediatamente y echó a andar; tenía doce años. Y se quedaron viendo visiones. Les insistió en que nadie se enterara; y les dijo que dieran de comer a la niña. Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.
dc.identifier.urihttp://72.167.44.240:4000/handle/123456789/389
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1MFWKVBXM6Ffik_fomBMJHXs8KBKTY9cS/view?usp=drive_link
dc.subjectCreer en Jesús
dc.subjectDescubrir tu existencia
dc.subjectElección de Dios
dc.subjectFe permanente
dc.subjectFe profunda
dc.subjectFe que devuelve la vida
dc.subjectFe solida
dc.subjectFuerza
dc.subjectMaravillas que Dios hace en ti
dc.subjectSanaciones
dc.subjectSigno
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Por tu fe, recupera la salud y la vida!

Files

Original bundle

Now showing 1 - 2 of 2
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Miniatura enero-31-2023.jpg
Size:
68.71 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Síntesis ene.31.jpg
Size:
295.44 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)

License bundle

Now showing 1 - 1 of 1
Loading...
Thumbnail Image
Name:
license.txt
Size:
1.71 KB
Format:
Item-specific license agreed to upon submission
Description: