¿Por qué desconfías de Dios?

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 8, 14-21 Lectura del día de hoy Lectura del libro del Génesis 6, 5-8; 7, 1-5. 10 Al ver el Señor que la maldad del hombre crecía sobre la tierra y que todos los pensamientos de su corazón tienden siempre y únicamente al mal, el Señor se arrepintió de haber creado al hombre en la tierra y le pesó de corazón. Dijo, pues, el Señor: «Voy a borrar de la superficie de la tierra al hombre que he hecho, junto con los cuadrúpedos, reptiles y aves del cielo, pues me pesa haberlos hecho». Pero Noé obtuvo el favor del Señor. El Señor dijo a Noé: «Entra en el arca con toda tu familia, pues tú eres el único justo que he encontrado en tu generación. De cada animal puro toma siete parejas, macho y hembra; de los no puros, una pareja, macho y hembra; y lo mismo de los pájaros, siete parejas, macho y hembra, para que conserven la especie en la tierra. Dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días con sus noches, y borraré de la superficie del suelo a todos los vivientes que he hecho». Noé hizo todo lo que le mandó el Señor. Pasados siete días, las aguas del diluvio cubrieron la tierra. Palabra de Dios, Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 29 (28), 1b y 2. 3ac-4. 3b y 9c-10 El Señor bendice a su pueblo con la paz. Hijos de Dios, aclamen al Señor, aclamen la gloria del nombre del Señor, póstrense ante el Señor en el atrio sagrado. R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz. La voz del Señor sobre las aguas, el Señor sobre las aguas torrenciales. La voz del Señor es potente, la voz del Señor es magnífica. R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz. El Dios de la gloria ha tronado. En su templo, un grito unánime: «¡Gloria!». El Señor se sienta sobre las aguas del diluvio, el Señor se sienta como rey eterno. R/. El Señor bendice a su pueblo con la paz. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según San Marcos 8, 14-21 En aquel tiempo, a los discípulos se les olvidó tomar pan y no tenían más que un pan en la barca. Y Jesús les ordenaba diciendo: «Estén atentos, eviten la levadura de los fariseos y de Herodes». Y discutían entre ellos sobre el hecho de que no tenían panes. Dándose cuenta, les dijo Jesús: «¿Por qué andan discutiendo que no tienen pan? ¿Aún no entienden ni comprenden? ¿Tienen el corazón embotado? ¿Tienen ojos y no ven, tienen oídos y no oyen? ¿No recuerdan cuántos cestos de sobras recogieron cuando repartí cinco panes entre cinco mil?». Ellos contestaron: «Doce». «¿Y cuántas canastas de sobras recogieron cuando repartí siete entre cuatro mil?». Le respondieron: «Siete». Él les dijo: «¿Y no acaban de comprender?». Palabra del Señor. Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La levadura es un principio radical de actuación, por ejemplo, en la masa, que permite que el pan al ser horneado crezca. Cuando Jesús habla a sus discípulos que se cuiden de la levadura de los fariseos, designa precisamente ese principio radical de actuación, ya no sobre una masa de harina para hacer crecer el pan, sino ese principio radical de actuación en el corazón humano. En los fariseos la levadura es la no aceptación de la persona de Jesús, la no aceptación de su poder y de su misión salvadora. Por el contrario, entre los discípulos de Jesús la levadura es el fermento de la comunidad y radica en la aceptación de la persona de Jesús, reconociendo su poder. Descubrimos en el Evangelio que nos presenta hoy Marcos, como los discípulos se angustiaba por no tener pan, y como ciegos y sordos no recordaban cuando Jesús multiplicó pan entre grandes multitudes de cuatro y cinco mil hombres respectivamente, y en ambos eventos sobraron grandes cantidades de pan. Esto significa que Jesús nos invita, a que en nuestro corazón tengamos la levadura, no de los fariseos que desconfiaban de todo frente a Jesús, sino del verdadero discípulo de Cristo, que en medio de las dificultades de la vida aprende a confiarse en Él. A eso estamos llamados hoy 2000 años después, porque a veces somos como ciegos, como sordos, utilizando palabras de Jesús en el Evangelio, vivimos sin entender todo lo que Dios nos ha bendecido en nuestra historia, en nuestra vida, y ante una pequeña dificultad dudamos. Te lo diré de otra manera: ¿hoy tienes alguna angustia?, ¿hoy tienes alguna preocupación particular en tu corazón?, mira, lee tu historia, mira tu vida personal, a tus treinta y cinco, cuarenta y dos, cincuenta años, y mira, ¿Dios en algún momento de la vida te ha abandonado?, ¿no te ha sacado, no te ha levantado de situaciones más difíciles y complejas que las que ahora vives?, entonces ¿por qué dudas? ¿por qué tienes esa mala levadura farisaica?, que es desconfiar de Dios, desconfiar de su poder, desconfiar de su amor, que quiere lo mejor para tu vida, no. Estamos llamados a tener la levadura, ese principio de actuación de los discípulos, que en medio de las dificultades de la vida, en medio de los problemas, sabemos superarlos, sabemos vivir con paz, con serenidad, porque nuestra confianza en Dios, en su poder y en su amor, es más grande, mucho más grande que la dificultad, el sufrimiento o el problema que ahora pueda tener. Señor, dame la gracia de fortalecer mi fe, que no esté pidiendo signos permanentemente a Dios para creer en Él, el mayor signo es mi propia vida, y como más allá de muchas vicisitudes siempre he salido adelante, porque Dios si nos confiamos a Él, nunca nos abandona, nunca nos ha abandonado y nunca nos abandonará. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, que fortalezca tu fe y te lleve a confiar siempre en Jesús, y te bendecimos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

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