¿Por qué somos hipócritas?
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-10-21T23:33:51Z | |
| dc.date.available | 2024-10-21T23:33:51Z | |
| dc.date.issued | 2024-10-17 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Continuamos con la lectura del capítulo 11 del evangelista san Lucas, y Jesús sigue despachándose en invectivas y críticas mordaces contra la actitud de los fariseos, que de alguna manera están como nadie más, alejados de la verdadera conversión del corazón y de un cambio profundo de sus vidas al mensaje salvador de Jesucristo. Pero, podemos correr nosotros la tentación de decir, eso fue allá con los fariseos en tiempos de Jesús, no, hoy 2000 años después, nosotros podemos decir que la hipocresía propia de los fariseos es una actitud existencial casi universal, que la hipocresía, la simulación, es tan antigua como el hombre, está presente desde que el hombre colocó un pie sobre esta tierra. Pero nos preguntamos ¿por qué somos hipócritas?, ¿por qué disimulamos nuestras verdaderas intenciones?, y podemos dar tres sencillas respuestas que buscan de alguna manera, acercarnos a una revisión profunda de nuestra vida. Primera respuesta, somos hipócritas porque nos encanta aparecer como buenos y justos ante los demás, buscamos tener la aprobación, el respeto y el reconocimiento de los otros, si algo cuidamos es nuestra imagen ante la familia, nuestra imagen en la vida laboral, nuestra buena imagen en el círculo de amigos con el que interactuamos. Pero hay un segundo elemento que responde esta pregunta, ¿por qué la hipocresía es una actitud existencial tan universal?, y podemos dar en una segunda respuesta, porque necesitamos ocultar las intenciones del corazón, sobre todo cuando esas intenciones son maliciosas o torcidas. Por ejemplo, si hay envidia en nuestro corazón, buscamos de alguna manera disimularla y tratar de acceder a otra persona, conocer de ella para lastimarla, porque no gustamos de esta persona, ya que le tenemos envidia. Cuando hay rivalidad, celos, emulación con otro ser humano, probablemente tendrás un enemigo agazapado, oculto, probablemente disimulará sus intenciones, probablemente fingirá una amistad, un afecto contigo, tendrá una actitud hipócrita o farisea. En una tercera respuesta pudiéramos decir, que somos hipócritas porque al mejor estilo de los fariseos en tiempos de Jesús, nos gusta sentirnos mejores, más buenos que los demás, de alguna manera, el sentirnos mejores moral y éticamente sobre los otros, nos da cierto alivio psicológico, es más, buscamos indagar sobre los pecados, equivocaciones de los demás, para sentir tranquila nuestra conciencia, aduciendo, esa persona es tan pecadora, es tan frágil como yo. De alguna manera, finalmente, en ese tercer punto, al sentirnos mejores que los demás, inconscientemente nos elevamos en un pedestal donde cómodamente fingimos o aparecemos, funcionamos como jueces de los demás, juzgamos de sus palabras, juzgamos de sus actitudes, juzgamos de sus comportamientos y eso nos da cierta comodidad, nos da cierta satisfacción y tranquilidad psicológica. Estamos llamados a cuidarnos de esta realidad y hoy, de cara a todos estos evangelios de la semana que denuncian la hipocresía de los fariseos, descubramos que sólo hay un antídoto frente al fariseísmo, frente a la hipocresía que pueda haber en nuestra vida, y es el de reconocernos humildemente pecadores, sabernos con humildad y llenos de miseria personal, y saber, que sólo cuando por la humildad, por el camino de la verdad, reconocemos nuestro pecado, podremos enfrentar la vida sin buscar disimulos, sin aparentar falsas intenciones y mucho menos sin ser jueces de los demás. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 11, 47-54 Lectura del día de hoy Ef 1,1-10: Nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo. Pablo, apóstol de Cristo Jesús por designio de Dios, al pueblo santo, a los fieles cristianos que residen en Éfeso. Os deseo la gracia y la paz de Dios nuestro Padre y del Señor Jesucristo. Bendito sea Dios, Padre de Nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. El nos eligió en la persona de Cristo -antes de crear el mundo- para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo -por pura iniciativa suya- a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por este Hijo, por su sangre, hemos recibido la redención, el perdón de los pecados. El tesoro de su gracia, sabiduría y prudencia ha sido un derroche para con nosotros, dándonos a conocer el Misterio de su Voluntad. Este es el plan que había proyectado realizar por Cristo, cuando llegase el momento culminante: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra. Salmo del día de hoy Salmo 97,1.2-3ab.3cd-4.5-6: El Señor da a conocer su Salvación. Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. El Señor da a conocer su Salvación. El Señor da a conocer su victoria, revela a las naciones su justicia: se acordó de su misericordia y su fidelidad en favor de la casa de Israel. El Señor da a conocer su Salvación. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios. Aclama al Señor, tierra entera; gritad, vitoread, tocad. El Señor da a conocer su Salvación. Tañed la cítara para el Señor, suenen los instrumentos: con clarines y al son de trompetas, aclamad al Rey y Señor. El Señor da a conocer su Salvación. Evangelio del día de hoy Lc 11, 47-54: En aquel tiempo, dijo el Señor: -¡Ay de vosotros, que edificáis mausoleos a los profetas, después que vuestros padres los mataron! Así sois testigos de lo que hicieron vuestros padres, y lo aprobáis; porque ellos los mataron y vosotros les edificáis sepulcros. Por algo dijo la sabiduría de Dios: «Les enviaré profetas y apóstoles: a algunos los perseguirán y matarán»; y así a esta generación se le pedirá cuenta de la sangre de los profetas derramada desde la creación del mundo; desde la sangre de Abel hasta la de Zacarías, que pereció entre el altar y el santuario. Sí, os lo repito: se le pedirá cuenta a esta generación. ¡Ay de vosotros, juristas, que os habéis quedado con la llave del saber: vosotros que no habéis entrado y habéis cerrado el paso a los que intentaban entrar! Al salir de allí, los letrados y fariseos empezaron a acosarlo y a tirarle de la lengua con muchas preguntas capciosas, para cogerlo con sus propias palabras. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
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| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1LFT1iexwo-OAcJbkEBi8AL0Wn5y5a2Wf/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Apariencia | |
| dc.subject | Esclavitudes del corazón | |
| dc.subject | Fariseos | |
| dc.subject | Intenciones del corazón | |
| dc.subject | Leyes | |
| dc.subject | Sentirse mejor que los demás | |
| dc.subject | Ser justo | |
| dc.subject | Recta intención | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¿Por qué somos hipócritas? | |
| dc.title.alternative | Fariseos |
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