¿Cuántas veces tengo que perdonar?
| dc.contributor.author | Fundación Amén Cominicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-10-16T21:35:34Z | |
| dc.date.available | 2023-10-16T21:35:34Z | |
| dc.date.issued | 2023-09-17 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La Iglesia hoy celebra en este domingo, ¡el llamado día del migrante! Hace reflexión sobre aquellos grandes grupos de población humana, que por temas de pobreza, pero muchas veces de violencia, se ven obligados a desplazarse de su tierra, de su ciudad, incluso de su nación, buscando mejores oportunidades en otros lugares. El mundo se ha construido a partir de migraciones, no solamente en las llamadas economías ricas, Estados Unidos y Europa; muchos de nuestros países hoy son destinatarios de migrantes por causa de que en sus naciones hay dictaduras, hay conflictos políticos, faltan oportunidades de empleo y también hay las llamadas migraciones internas como en el caso de nuestra nación, Colombia, donde mucha gente se ha desplazado del campo a la ciudad por el tema de cuidar su vida, por la violencia que ha padecido. Nunca olvidemos que Jesús Niño, Jesús bebé, fue migrante, su padre José, su madre María, sin que el niño tuviera dos años de vida, emigraron en medio de la noche a Egipto ante la amenaza de muerte, la persecución del tetrarca Herodes. Pero hablemos del evangelio que hoy nos presenta la Iglesia en este domingo, ante una pregunta universal que muchas veces nos hemos formulado ¿cuántas veces tengo que perdonar?, es que sentimos que nos cansamos fácilmente de perdonar, pero no nos cansamos tan fácilmente de pedirle perdón a Dios por nuestras ofensas. Jesús responde a Pedro y en Pedro a la humanidad, que a quién te ofende no le debes de perdonar una, dos, tres, cuatro, cinco, seis o siete veces, sino hasta 70 veces siete, una cantidad simbólica para indicar que el perdón a quien te ofende debe ser de todos los días y pleno, no de apariencia. Y luego Jesús nos presenta para ratificar esta enseñanza tan difícil en nuestra vida, porque perdonamos dos o tres veces pero a la cuarta ya tenemos dificultad. Jesús nos presenta esta hermosísima parábola evangélica, donde el rey es Dios, el hombre que debía 10.000 talentos, una suma absolutamente impagable para cualquier asalariado, la perdona el rey, (imagen de Dios), y hasta ahí descubrimos un Dios que no se mide en cuentas, en cantidades a la hora de perdonarnos; un Dios que no piensa en dinero ni en la pérdida de sí mismo, sino que se complace en ser justo, compasivo y misericordioso. Pero vemos del otro lado de la parábola, que el siervo perdonado, tú y yo, los pecados de toda nuestra vida, apenas encontramos a alguien que nos ha generado una pequeña ofensa, le reclamamos con crueldad, como lo hizo el siervo de la parábola, que nos pague esos 100 denarios, ínfima cantidad, 100 denarios de ofensa que nos ha causado. Hoy encontramos dos representaciones: la representación divina de Dios que todo lo perdona y la representación humana tuya y mía, que tenemos dificultades y cuantificamos la ofensa, la tasamos a la hora de nosotros ser generosos con el perdón. Hoy el Señor habla a nuestro corazón, hoy nos dice que la única medida de misericordia que podemos usar con los demás, es la misericordia sin medida que Dios ha utilizado siempre con nosotros; de lo contrario y continúa, y así termina el evangelio de hoy, el señor indignado, entregó a los verdugos aquel siervo malvado para que pagara toda la deuda. Y concluye el evangelista Mateo diciendo: “Lo mismo hará con ustedes mi Padre en el cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”. Hoy, recuerda como en el Padre Nuestro decimos: “Perdona nuestras ofensas Padre Dios, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden”. Gracias Jesús por este evangelio, gracias por esta enseñanza inmortal y eterna que nos das, gracias Señor por descubrir que mi corazón tiende a poner trampas, a tomar atajos a la hora del perdón, y hacer racionalizaciones diciendo: es que yo perdono pero no quiero volver a saber de esta persona, es que yo perdono pero para mi murió psicológicamente; en el fondo no has perdonado, ¿quieres que te diga algo?, buena parte de las tristezas, de las enfermedades que quizás hoy tienes, son simples somatizaciones de tus angustias, de tus resentimientos, de tus incapacidades para perdonar. Créeme, el perdón no es un regalo para otra persona la que te ofendió, no, el perdón es sobre todo un regalo de Dios para tu vida, para vivir con más paz, con más alegría, con más salud, con más plenitud. Que el buen Dios te bendiga en este domingo, en el nombre del Padre, y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 6,43-49: Lectura del día de hoy De la carta del apóstol san Pablo a Timoteo 1, 15-17: Querido hermano: Podéis fiaros y aceptar sin reserva lo que os digo: Que Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, y yo soy el primero. Y por eso se compadeció de mí: para que en mí, el primero, mostrara Cristo toda su paciencia, y pudiera ser modelo de todos los que creerán en él y tendrán vida eterna. Al Rey de los siglos, inmortal, invisible, único Dios, honor y gloria por los siglos de los siglos. Amén. Palabra de Dios, te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo (113) Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor por siempre. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. De la salida del sol hasta el ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre el cielo. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. ¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se abaja para mirar, al cielo y a la tierra? Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre. Bendito sea el nombre del Señor ahora y por siempre. Evangelio del día de hoy Del santo Evangelio según san Lucas 6,43-49: En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: –No hay árbol sano que dé fruto dañado, ni árbol dañado que dé fruto sano. Cada árbol se conoce por su fruto: porque no se cosechan higos de las zarzas, ni se vendimian racimos de los espinos. El que es bueno, de la bondad que atesora en su corazón saca el bien, y el que es malo, de la maldad saca el mal porque lo que rebosa del corazón, lo habla la boca. ¿Por qué me llamáis «Señor, Señor», ¿y no hacéis lo que digo? El que se acerca a mí, escucha mis palabras y las pone por obra, os voy a decir a quién se parece: se parece a uno que edificaba una casa: cavó, ahondó y puso los cimientos sobre roca; vino una crecida, arremetió el río contra aquella casa, y no pudo tambalearla, porque estaba sólidamente construida. El que escucha y no pone por obra se parece a uno que edificó una casa sobre tierra, sin cimiento; arremetió contra ella el río, y enseguida se derrumbó desplomándose. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/121 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1XszdDy_olvSQLAdwto8yapoDM2giz9Ym/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Crueldad | |
| dc.subject | Misericordia sin medida | |
| dc.subject | Ofensa | |
| dc.subject | Perdón | |
| dc.subject | Perdón de Dios | |
| dc.subject | Perdón al otro | |
| dc.subject | Perdonar siempre | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¿Cuántas veces tengo que perdonar? | |
| dc.title.alternative | Perdón |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: