¡Jueves Santo!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-03-31T23:30:59Z | |
| dc.date.available | 2024-03-31T23:30:59Z | |
| dc.date.issued | 2024-03-28 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada del libro del Éxodo en el capítulo 12, nos narra los detalles, de la comida de Pascua del pueblo judío, que conmemoraba, hacía memoria, de la liberación prodigiosa que Dios obró en su pueblo, frente a la esclavitud terrible que por más de 400 años, vivió a manos de los opresores egipcios, uno de los grandes y crueles imperios en el mundo antiguo. Se elige esta lectura para mostrar que la Pascua cristiana, la cena cristiana, es una prolongación de la pascua judía, donde ya no es solamente la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud por más de cuatro siglos, sino que es la liberación definitiva de la esclavitud del pecado y del mal de la muerte en la vida del hombre. Pero avanzamos y en la segunda lectura descubrimos, el relato más antiguo de la institución de la Eucaristía, que narra el apóstol Pablo a la comunidad de los corintos en el capítulo 11. Finalmente miramos el evangelio de hoy, que nos muestra como Jesús en el contexto de la última Cena, nos deja enseñanzas inmortales para nosotros. La primera, Él se entrega en la cena y sirve en ella, porque ama a los suyos hasta el extremo, nos amó hasta el extremo, amar hasta el límite, amar hasta la muerte, porque solo los muertos ya no aman más; pero mientras Jesús tuvo vida y así debemos de ser los cristianos, sus seguidores, amar sin cansarnos. De hecho, me gusta proclamar esta expresión, a propósito de definir lo que es un santo moderno y decir, santo en el siglo XXI, es aquel que nunca dejó, ni se cansó de amar; por eso nuestras madres son santas, porque nunca dejaron, ni se cansaron de amar, por más que vivieron ingratitudes, desengaños, incomprensiones. Pero hay una segunda enseñanza en el evangelio de hoy, y es que Jesús, que nos ama hasta el extremo, nos muestra que el amor no es solamente de palabra, sino que el amor de obra es servicio y un servicio humilde. Se quita la túnica, se ciñe la toalla y lava los pies de sus discípulos, realizando la tarea de los esclavos de la época y mostrando que no hay ningún servicio más pequeño o más grande, más o menos importante; todo servicio hecho con amor es grande, muy grande ante los ojos de Dios. Siempre recuerdo esa anécdota de la Madre Teresa de Calcuta, cuando barriendo los pisos de una de sus casas religiosas en esta ciudad de la India, una hermana la llamaba para que atendiera una entrevista con un periodista y dejara el sencillo trabajo de barrer con una escoba, a lo que Madre Teresa de Calcuta le responde: “Hermana, aprenda que en la vida, no importa cuántas cosas grandes o pequeñas hagamos, importa cuánto amor coloquemos en ellas”. Jesús, repito, realizando el oficio de un esclavo de la época, lavar los pies sucios y polvorientos de la mayoría de la gente que andaba descalza, muestra cómo se debe de servir con humildad y disposición. Pero encontramos en un tercer momento del evangelio de hoy, la objeción de Pedro, que quizás no con ingenuidad, sino tal vez con orgullo, se siente incómodo que el maestro lave sus pies y le dice: “Tú, Señor, no me lavarás a mí los pies jamás”. Jesús le reprende, lo regaña y le enseña, y le dice: “Si no te lavo los pies, no tienes parte conmigo y en el grupo de los discípulos”. Dejemos también que otros nos sirvan, que es camino de humildad, servir con humildad, pero también entender que no somos todopoderosos, que también somos necesitados, y se lo dirá en su momento Jesús a Pedro: “Ahora te vistes, te ciñes tú, pero cuando seas viejo, otro te vestirá, otro te ceñirá y te llevará adonde no quieras ir”. Así es la vida y nos tocará en algún momento con humildad ceder, y entender que nuestra vida frágil necesita ser atendida y servida por otros. Al final, en un cuarto momento del evangelio de hoy, Jesús, después de lavarle los pies a los suyos, les dice: “¿Comprenden lo que he hecho con ustedes?, me llaman Señor y Maestro y dicen bien, pues lo soy, o a ustedes los invito a servirse, a lavarse humildemente los pies unos a otros. Les he dado ejemplo, para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan”. En este Jueves Santo, día inmenso, aprendamos el valor del amor en obras que es servicio humilde y aprendamos también, el don magnífico que nos trae la primera lectura y la segunda, a propósito de la Eucaristía, prefigurada desde el antiguo testamento, Eucaristía que es el gran don de Dios a la humanidad, concreción de la promesa: “Nunca los dejaré solos”. Siempre nos acompañará la Eucaristía de Jesús, uno, como alimento de vida eterna que nos fortalece, nos consuela, nos nutre, nos sana. Dos. La Eucaristía como presencia del amigo que acompaña, instruye, fortalece, anima, ilumina el camino, es la presencia eucarística en miles de sagrarios y tabernáculos, es la presencia de Jesús en miles de custodias, donde se expone su presencia sacramental y mística. Pero además de ser la Eucaristía, alimento de vida eterna y presencia del amigo que nos acompaña permanentemente, la Eucaristía es memorial de salvación, actualización de la entrega de Cristo por nuestros pecados, diciéndonos: “Tomen y coman, tomen y beban, hagan esto en conmemoración mía, en memoria litúrgica mía, y Yo me haré presente para ustedes”. El acto salvífico único y universal de la Cruz hace 2000 años, se actualiza en cada Eucaristía que vivimos con amor y fe. Hoy es un día muy grande para dar gracias a Dios, para valorar y reconocer que no estamos solos; Jesús sacramentado, Jesús presente en la Eucaristía, acompaña, nutre, guía y sostiene nuestra vida. Que el Señor en el inicio de este Triduo Sagrado de la Pascua, te bendiga abundantemente, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 13, 1-15 Primera lectura del día de hoy Lectura del libro del Éxodo 12,1-8.11-14 En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: Este mes será para ustedes el principal de los meses; será para ustedes el primer mes del año. Digan a toda la asamblea de los hijos de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino más próximo a su casa hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo. Será un animal sin defecto, macho, de un año, lo escogerán entre los corderos o los cabritos. Lo guardarán hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de los hijos de Israel lo matará al atardecer. Tomarán la sangre y rosearán las dos jambas y el dintel de la casa donde lo coman. Esa noche comerán la carne, asada a fuego y comerán panes sin fermentar y hierbas amargas. Y lo comerán así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y se lo comerán a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor. Yo pasaré esta noche por la tierra de Egipto, y heriré a todos los primogénitos de la tierra de Egipto, desde los hombres hasta los ganados; y me tomaré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo el Señor. La sangre será la señal de ustedes en las casas donde habitan: cuando Yo vea la sangre, pasaré de largo ante ustedes; y no habrá entre ustedes plaga exterminadora, cuando yo hiera a la Tierra de Egipto. Este será un día memorable para ustedes, en él celebrarán fiesta en honor del Señor, de generación en generación, como Ley Perpetua, lo festejarán”. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo del día de hoy Salmo 116 R/. El cáliz de la bendición es la comunión de la Sangre de Cristo. ¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando el Nombre del Señor. /R. Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles. Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas. /R. Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando el Nombre del Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo. /R. Segunda lectura del día de hoy Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios 11, 23- 26 Hermanos: yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez les he transmitido: que el Señor Jesús, en la noche que iba a ser entregado, tomó pan y, pronunciando la Acción de Gracias, lo partió y dijo: Este es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía. Lo mismo hizo con eI cáliz, después de cenar, diciendo: Este cáliz es la nueva alianza en mi sangre; hagan esto cada vez que lo beban, en memoria mía. Por eso, cada vez que comen de este pan y beben del cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva. Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Evangelio del día de hoy Evangelio según Juan 13, 1-15 Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado su hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo. Estaban cenando; ya el diablo había suscitado en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la intención de entregarlo; y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a los discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido. Llegó a Simón Pedro, y este le dice: Señor, ¿lavarme los pies tú a mí? Jesús le replicó: Lo que yo hago, tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde». Pedro le dice: No me lavarás los pies jamás. Jesús le contestó: Si no te lavo, no tienes parte conmigo. Simón Pedro le dice: Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza. Jesús le dice: Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio. También ustedes están limpios, aunque no todos. Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: No todos están limpios. Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo: ¿Comprenden lo que he hecho con ustedes? Ustedes me llaman “el Maestro” y “el Señor”, y dicen bien, porque lo soy. Pues si yo, el Maestro y el Señor, les he lavado los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros: Les he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con ustedes, ustedes también lo hagan. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor, Jesús. | |
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| dc.subject | Amor | |
| dc.subject | Confesión | |
| dc.subject | Eucaristía | |
| dc.subject | Jesús | |
| dc.subject | Sacerdocio | |
| dc.subject | Servicio | |
| dc.subject | Vida frágil | |
| dc.subject | Humildad | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
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| dc.title.alternative | Jueves Santo |
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