¡Hay vida en dar la vida!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
San Lucas 9, 22-25
Lectura del día de hoy
Lectura del libro del Deuteronomio 30, 15-20.
Moisés habló al pueblo, diciendo: «Mira: hoy pongo delante de ti la vida y el bien, la muerte y el mal. Pues yo te mando hoy amar al Señor, tu Dios, seguir sus caminos, observar sus preceptos, mandatos y decretos, y así vivirás y crecerás y el Señor, tu Dios, te bendecirá en la tierra donde vas a entrar para poseerla. Pero, si tu corazón se aparta y no escuchas, si te dejas arrastrar y te postras ante otros dioses y les sirves, yo les declaro hoy que morirán sin remedio; no durarán mucho en la tierra adonde tú vas a entrar para tomarla en posesión una vez pasado el Jordán. Hoy cito como testigos contra ustedes al cielo y a la tierra. Pongo delante de ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Elige la vida, para que vivan tú y tu descendencia, amando al Señor, tu Dios, escuchando su voz, adhiriéndote a Él, pues Él es tu vida y tus muchos años en la tierra que juró dar a tus padres, Abrahán, Isaac y Jacob».
V/. «Palabra de Dios».
R/. «Te alabamos Señor».
Salmo del día de hoy
Salmo 1, 1-2. 3. 4 y 6
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche.
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin.
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal.
R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor.
Evangelio del día de hoy
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 9, 22-25
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser desechado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar al tercer día». Entonces decía a todos: «Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, tome su cruz cada día y me siga. Pues el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa la salvará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si se pierde o se arruina a sí mismo?».
Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
Iniciamos en firme este camino cuaresmal y el evangelio de Lucas nos presenta tres claras ideas, cuál de todas más exigentes para nuestra vida y para nuestro compromiso como hombres y mujeres de fe.
La primera descripción que nos presenta el evangelio de hoy es la clara oposición entre el mundo y el Cristo. Es que no podemos contemporizar, no podemos encender una vela a Dios y otra vela al mundo. Jesús no puede ser más explícito cuando afirma: “¿de qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si arruina su alma y su salvación?”. Los seres humanos pretendemos equivocadamente alcanzar el cielo ganándonos el mundo, sus vanidades y sus placeres; y el Señor nos muestra que el evangelio de Cristo y el evangelio del mundo son opuestos y excluyentes. No caigas en la tentación de querer ser un buen cristiano, un buen discípulo de Jesús, siendo también un buen seguidor del mundo, es ahí donde muchas personas en la vida se han equivocado.
Una segunda verdad que encontramos en el evangelio de hoy es la radicalidad de Jesús. En nuestra sociedad nos da miedo esta palabra, porque han uniformado nuestro pensamiento, han uniformado nuestra forma de sentir; otros nos dicen cómo tenemos que pensar, otros deciden cómo tenemos que decidir. Hoy les invito para que descubramos que Jesús, fue un hombre radical, que tomó distancia frente a la mentalidad del judaísmo dominante en su tiempo; en efecto una expresión clara de lo que es la radicalidad del corazón de Cristo, es la afirmación de que estamos llamados a negarnos a nosotros mismos y a cargar con la cruz que la vida nos presenta cada día. Jesús no hace falsas promesas, de que la fe cristiana es solo felicidad y plenitud, eso lo harán otras personas.
Jesús nos muestra que para ser auténtico discípulo o seguidor suyo, se necesita la mortificación (mortis: morir a nosotros mismos), se necesita la abnegación, negarnos a nuestra voluntariedad, a nuestros deseos, a nuestros caprichos y cargar la cruz que la vida nos va presentando en distintas circunstancias, en formas de exigencias diversas: como amar a quién me cuesta amar, perdonar a quién no siento deseos de perdonar, servir a quién no quisiera servir, gastar la vida y entregarla cuando desearía solo pensar en mí mismo; esa es la radicalidad de Jesús y aquí hay un mensaje profundo para nuestra vida, hoy sentimos miedo de tomar opciones, hoy sentimos temor de asumir compromisos y Jesús fue un comprometido con la verdad, que Dios Padre sembró en su corazón, la vida es grande cuando se entrega.
Habría una tercera verdad presente en el evangelio de hoy y es la promesa de una vida nueva, pero esa vida se alcanza, esa vida se consigue, solo cuando la vida de hoy la entregamos día a día, es que solo hay vida en entregar la propia vida cada día; no es un juego de palabras, no es un sofisma, no es una contradicción, Jesús lo señala claramente: “aquél que quiera guardar su vida, vivir para sus deleites, su comodidad y su bienestar, al final perderá el sentido último de su vida”; no encontrará gusto a lo que hace encerrado en su pequeño mundo de comodidades y bienestar, se sentirá vacío sin sentido y con tedio existencial; por el contrario cuando entregamos la vida, cuando la gastamos por los demás, solo ahí la vamos a salvar, solo ahí la vamos a encontrar.
Cuántas personas en la historia del cristianismo, han cambiado su corazón a raíz de esta frase: “quien quiera salvar su vida la perderá, pero el que pierda su vida por mí la salvará”. ¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su alma? Hoy el Señor, en este inicio cuaresmal te habla a ti y a mí y nos invita a cuestionar la vida que llevamos, el mundo nos dice que todo en la existencia es conseguir, acumular, cuidarte, conservarte y pensar muy de soslayo en los demás; el evangelio te dice todo lo contrario: busca al otro, ámalo, sírvelo, entrégate a él, especialmente al que más sufre y que reconoces que está muy cerca de ti, a tu lado; allí está el verdadero camino de cielo, allí está el auténtico sentido para la vida, la vida es grande solo cuando la donamos, la entregamos en servicio alegre a los demás.
Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, amén.