¡Solo conoces una persona por sus obras!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-06-28T20:37:27Z
dc.date.available2024-06-28T20:37:27Z
dc.date.issued2024-06-26
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Nunca es tarde para arrepentirnos, y así lo muestra la primera lectura de hoy, tomada del segundo libro de los Reyes, en los capítulos 22 y 23, cuando Safán, secretario del rey de Israel, lee el texto que le ha pasado el sacerdote Jilquías, donde se muestra como el pueblo de Dios ha violado la alianza, no ha seguido los preceptos divinos, y el Rey, en un acto de celo profundo y de obediencia a la ley de Dios, se rasga sus vestiduras de manera penitencial y pide a todos los sacerdotes, los profetas, los habitantes de Judá y de Jerusalén, que conviertan su corazón y que se haga una nueva alianza. En efecto, dirá esta primera lectura: “Se sitúa el rey de pie junto a la columna y en presencia del Señor estableció la alianza con el compromiso de caminar tras el Señor y guardar sus mandamientos con todo el corazón y con toda el alma, y poner en vigor las palabras de la Alianza escritas en el libro, todo el pueblo confirmó la Alianza”. Por eso en el salmo responsorial que hoy nos propone la liturgia como asamblea celebrante, decimos: “Muéstrame, Señor, el camino de tus decretos y los seguiré puntualmente, enséñame a cumplir tu ley y a guardarla de todo corazón. Inclina mi corazón a tus preceptos y no al interés personal, aparta mis ojos de las vanidades del mundo y dame vida verdadera con tus palabras”. Pero pasemos al evangelio de hoy, que de alguna manera nos han preparado ya las lecturas previas, y encontramos una seria advertencia que hace Jesús a sus discípulos hace 2000 años y hoy tiene plena pertinencia, plena aplicación en nuestra vida. Jesús, en efecto, nos advierte contra los falsos profetas que han existido a lo largo de todos los tiempos. Los describe de una manera muy fuerte: “Son lobos rapaces”, en el fondo quiere significar la peligrosidad, el extremo peligro de los mismos. Y agrega: “Que parecen ovejas y se visten con piel de ovejas” y en el fondo encontramos, que los lobos que devoran ovejas en los rebaños, a distancia no se alcanzan a distinguir plenamente, porque su presencia y por su piel, repito, al primer golpe de vista a distancia, aparecen como miembros del rebaño de ovejas. En todos los tiempos han existido lobos, que fungen, aparecen, se mimetizan, se disfrazan, aparentan ser como las ovejas para no ser reconocidos en sus verdaderas y torcidas intenciones, en su maldad y en su crueldad. Pero luego, a renglón seguido, más allá de esta advertencia contra los falsos profetas de todos los tiempos, Jesús lanza una máxima de sabiduría: “A una persona, la bondad, la justicia, la grandeza humana de un hombre, de una mujer, sólo se pueden conocer y reconocer por sus obras de vida, por sus frutos; así mismo como un buen árbol, sabroso, sano, se conoce por sus frutos dulces y jugosos”. No hay otro criterio, primero, la falsa doctrina que nos lleva a extraviarnos de los falsos profetas, doctrinas heterodoxas o equivocadas, a veces atractivas, pero que luego no dejan nada, pero sobre todo conoce a una persona por sus obras. Recuerdo a una chica que me decía, padre, quiero que converse con mi novio y quiero que me dé su opinión si es el hombre que me conviene para mi vida. En efecto, conversé con el chico por espacio de una media hora y luego ella por aparte me preguntó: padre, deme su opinión, ¿es el hombre que me conviene para casarme con él en mi vida, sí o no?, y le dije, yo en media hora no tengo como conocer el corazón humano de nadie. Simplemente mira su vida, mira su historia, mira si ha sido un buen hijo, un buen hermano, un buen amigo, un buen profesional, un buen ser humano; distinguirás si hay obras de justicia y de verdad en esta persona, si es en verdad un buen ser humano o un falso profeta. Hoy en el mundo de los negocios, en el mundo de las relaciones afectivas y de amistad, en el mundo de los líderes públicos, de los influenciadores, de la gente que habla en los grandes medios de comunicación, créele y sólo créele a una persona, si detrás de sus palabras a veces muy elocuentes, a veces muy altisonantes, a veces muy denunciantes más allá de su personalidad a veces fascinante, mira si hay una persona real, con calidad y profundidad, o simplemente un badulaque decimos en nuestro país, un paquete chileno sin ofender a nadie, una persona que muestra una verdad y resulta otra completamente distinta. Hoy descubre que sólo conoces a una persona, cuando la dejas actuar en el tiempo y mirarás su egoísmo, su hipocresía, sus ambiciones, sus conveniencias; los abuelos con sabiduría afirmaban: “Deja actuar a una persona en libertad y sólo así conocerás sus verdaderas intenciones”. No compres la primera personalidad atractiva, temperamento fascinante, palabrería atrayente de una persona y solo con el paso del tiempo y sobre todo de sus acciones de justicia, de bondad, de amor, sabrás con qué persona verdadero profeta o falso profeta, te estás metiendo en la vida. Concluirá el evangelio diciendo: “Que al árbol malo se le echa al fuego eterno”. Habla del juicio final, y así como un árbol bueno se conserva porque da frutos sabrosos y un buen ser humano es valorado y su memoria quedará permanentemente recordada en el tiempo, así un mal árbol o un mal ser humano, merece el fuego eterno, allí en el Juicio final, donde no tendrá una nueva oportunidad. “Fíjate como vives”, decían nuestros padres, porque quizás nuestro testimonio de vida, sea el único ejemplo que puedan leer nuestros hermanos. Señor, dame la gracia, la sabiduría de distinguir, diferenciar, reconocer, cuando hay integridad o malicia, cuando hay verdad o falsedad en el corazón de un ser humano. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 7, 15-20 Lectura del día de hoy 2R 22, 8-13; 23,1-3: En aquellos días, el Sumo Sacerdote Helcías dijo al cronista Safán: -He encontrado en el templo el Libro de la Ley. Entregó el libro a Safán y éste lo leyó. Luego fue a dar cuenta al rey Josías: -Tus siervos han juntado el dinero que había en el templo y se lo han entregado a los encargados de las obras. Y le comunicó la noticia: -El sacerdote Helcías me ha dado un libro. Safán lo leyó ante el rey; y cuando el rey oyó el contenido del Libro de la Ley se rasgó las vestiduras y ordenó al sacerdote Helcías, a Ajicán, hijo de Safán, a Akbor, hijo de Miqueas, al cronista Safán y a Asaías, funcionario real: -Id a consultar al Señor por mí y por el pueblo y todo Judá a propósito de este libro que han encontrado; porque el Señor estará enfurecido contra nosotros, porque nuestros padres no obedecieron los mandatos de este libro, cumpliendo lo prescrito en él. Ellos llevaron la respuesta al rey, y el rey dio órdenes para que se presentasen ante él todos los ancianos de Judá y de Jerusalén. Luego subió al templo, acompañado de todos los judíos y los habitantes de Jerusalén, los sacerdotes, los profetas y todo el pueblo, chicos y grandes. El rey les leyó el Libro de la Alianza encontrado en el templo. Después, en pie sobre el estrado, selló ante el Señor la Alianza, comprometiéndose a seguirle y cumplir sus preceptos, normas y mandatos, con todo el corazón y con toda el alma, cumpliendo las cláusulas de la Alianza escritas en aquel libro. El pueblo entero suscribió la Alianza. Salmo del día de hoy Salmo (119) 118, 33.34.35.36.37.40: Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes. Muéstrame, Señor, el camino de tus leyes, y lo seguiré puntualmente. Enséñame a cumplir tu voluntad y a guardarla de todo corazón. Guíame por la senda de tus mandatos, porque ella es mi gozo. Inclina mi corazón a tus preceptos, y no al interés. Aparta mis ojos de las vanidades, dame vida con tu palabra. Mira cómo ansío tus decretos; dame vida con tu justicia. Evangelio del día de hoy Mt 7, 15-20: Por sus frutos los conoceréis. En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: -Cuidado con los profetas falsos; se acercan con piel de oveja, pero por dentro son lobos rapaces. Por sus frutos los conoceréis. A ver, ¿acaso se cosechan uvas de las zarzas o higos de los cardos? Los árboles sanos dan frutos buenos; los árboles dañados dan frutos malos. Un árbol sano no puede dar frutos malos, ni un árbol dañado dar frutos buenos. El árbol que no da fruto bueno se tala y se echa al fuego. Es decir, que por sus frutos los conoceréis. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
dc.identifier.urihttp://72.167.44.240:4000/handle/123456789/603
dc.identifier.urihttps://drive.google.com/file/d/1DQKBQk3eBFimH296d2NnWe5Y-1v5ztj2/view?usp=drive_link
dc.subjectAmor
dc.subjectActuar en libertad
dc.subjectDistinguir la verdad del corazón humano
dc.subjectFalsedad del corazón humano
dc.subjectFíjate cómo vives
dc.subjectFrutos
dc.subjectGrandeza del ser humano
dc.subjectObras de vida
dc.subjectVerdaderas intenciones
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Solo conoces una persona por sus obras!
dc.title.alternativePor los frutos los conocereis

Files

Original bundle

Now showing 1 - 2 of 2
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Miniatura jun-26-2024.jpg
Size:
211.29 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)
Loading...
Thumbnail Image
Name:
Síntesis jun.26.jpg
Size:
559.25 KB
Format:
Joint Photographic Experts Group/JPEG File Interchange Format (JFIF)

License bundle

Now showing 1 - 1 of 1
Loading...
Thumbnail Image
Name:
license.txt
Size:
1.71 KB
Format:
Item-specific license agreed to upon submission
Description: