¡Dios por encima de todo!
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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO
Lucas 9, 57-62
Lecturas del día de Hoy:
Primera Lectura: Ne 2, 1-8: Si a su majestad le parece bien, déjeme ir a reconstruir la ciudad de mis padres.
Era el mes de Nisán del año veinte del rey Artajerjes. Tenía el vino delante, y yo tomé la copa y se la serví. En su presencia no debía tener cara triste. El rey me preguntó:
-«¿Qué te pasa, que tienes mala cara? Tú no estás enfermo, sino triste.»
Me llevé un susto, pero contesté al rey:
-«Viva su majestad eternamente. ¿Cómo no he de estar triste cuando la ciudad donde se hallan enterrados mis padres está en ruinas, y sus puertas consumidas por el fuego?»
El rey me dijo: -«¿Qué es lo que pretendes?»
Me encomendé al Dios del cielo y respondí:
-« Si a su majestad le parece bien, y si está satisfecho de su siervo, déjeme ir a Judá a reconstruir la ciudad donde están enterrados mis padres. »
El rey y la reina, que estaba sentada a su lado, me preguntaron: -«¿Cuánto durará tu viaje, y cuándo volverás?»
Al rey le pareció bien la fecha que le indiqué y me dejó ir, Pero añadi:
-«Si a su majestad le parece bien, que me den cartas para los gobernadores de Transeufratina, a fin de que me faciliten el viaje hasta Judá. Y una carta dirigida a Asaf, superintendente de los bosques reales para que me suministren tablones para las puertas de la ciudadela de templo, para el muro de la ciudad y para la casa donde me instalaré. »
Gracias a Dios, el rey me lo concedió todo.
Palabra de Dios. Te alabamos Señor.
Salmo de Hoy:
Salmo 137(136), 1-2.3.4-5.6:
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Junto a los canales de Babilonia
nos sentamos a llorar con nostalgia de Sión;
en los sauces de sus orillas
colgábamos nuestras cítaras.
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Allí los que nos deportaron
nos invitaban a cantar,
nuestros opresores, a divertirlos.
«Cantadnos un cantar de Sión».
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
¡Cómo cantar un cántico del Señor
en tierra extranjera¡
Si me olvido de ti, Jerusalén,
que se me paralice la mano derecha.
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Que se me pegue la lengua al paladar
si no me acuerdo de ti,
si no pongo a Jerusalén
en la cumbre de mis alegrías.
Que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti.
Evangelio de Hoy:
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 9, 57-62: Te seguiré adonde vayas.
En aquel tiempo, mientras iban de camino Jesús y sus discípulos le dijo uno:
-«Te seguiré adonde vayas.»
Jesús le respondió: -«Las zorras tienen madriguera, y los pájaros nido, pero el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza.»
A otro le dijo: -«Sígueme.»
Él respondió: -«Déjame primero ir a enterrar a mi padre.»
Le contestó: -«Deja que los muertos entierren a sus muertos; tú vete a anunciar el reino de Dios.»
Otro le dijo: -«Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.»
Jesús le contestó: -«El que echa mano al arado y sigue mirando atrás no vale para el reino de Dios.»
Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús.
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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES
¡Dios por encima de todo!
La primera lectura tomada del Libro de Nehemías nos habla de una de las más importantes figuras de la cautividad del pueblo de Israel en Babilonia, cuya historia está consignada precisamente en el libro atribuido al gobernador Nehemías, y que es uno de los principales artífices en la reconstrucción de las murallas de Jerusalén.
De hecho, al rey Artajerjes persa le pedirá permiso para reconstruir las murallas de la ciudad y siente dolor precisamente porque el pasado glorioso de Israel ha sido avasallado, ha sido arrasado por la furia de pueblos enemigos, adversarios del pueblo de Israel. El rey Artajerjes autoriza que vuelva a Judá a reconstruir las tumbas de sus antepasados y a volver a reconstruir su ciudad.
Con razón, el salmo responsorial de hoy nos invita: “A que se nos pegue la lengua al paladar si no nos acordamos de Dios”. Y dirá: “La experiencia del pueblo judío en el exilio en Babilonia cómo se sentaban a llorar con nostalgia, en los sauces de las orillas colgaban sus cítaras, sus instrumentos de música”. Aunque algunos les decían “cántenos un cantar de su ciudad Sion, ellos dirán “cómo cantar un cántico del Señor en tierra extranjera, si me olvido de ti, Jerusalén, que se me paralice la mano derecha, que se me pegue la lengua al paladar si no me acuerdo de ti, si no pongo en Jerusalén como la cumbre de mis alegrías”.
Pero pasemos al evangelio de san Lucas, donde Jesús, en un claro mensaje vocacional, nos muestra cómo un espontáneo le dice: “Te seguiré, Jesús, a donde quiera que vayas”, quizás emocionado e ilusionado por el modo de vida de Jesús, por la fama que tenía y por la gente que lo seguía con gran admiración.
Sin embargo, Jesús parece desanimarlo y le dice: “Las zorras tienen madrigueras y los pájaros del cielo nidos. Pero el Hijo del Hombre no tiene casa, ni lecho donde reclinar la cabeza”. Y en un segundo llamado vocacional, Jesús le dice a un espontáneo: “Sígueme”, pero él presenta una objeción, “el deber sacrosanto de enterrar a su padre que había fallecido”. Sin embargo, Jesús le contesta con radicalidad: “Deja que los muertos entierren a sus muertos”, (como quien dice, deje a su padre fallecido en el pasado). Y le hace una exhortación: “Tú vete a anunciar el Reino de Dios”.
Finalmente, en un tercer llamado vocacional, otro hombre le dirá: “Te seguiré Señor, pero déjame primero despedirme de los de mi casa”. Y Jesús nuevamente, en una respuesta llena de fuerza y radicalidad, le dirá: “Nadie que pone la mano en el arado para cultivar la tierra y mira hacia atrás es digno para el Reino de Dios”. Así es el seguimiento de Jesús, así debe ser la determinación, el coraje y la radicalidad para seguirlo.
Pero en palabras del siglo XXI ¿cómo hacer un buen seguimiento de Jesús, de su vida, de sus enseñanzas? ¿Cómo ser un buen alumno, un buen estudiante, un buen discípulo del Maestro?
Resumámoslo en algunas frases puntuales.
La primera, aprendamos en la vida a tomar buenas decisiones. Nunca olvides que las buenas o malas decisiones de tu pasado marcan tu presente, tu vida actual. Y menos olvides que las buenas o malas decisiones de este presente, del hoy de tu vida marcarán de manera definitiva tu futuro.
Pero en una segunda enseñanza aprendemos en el seguimiento de Jesús, que las adversidades y sufrimientos de la vida no nos deben amargar, como la cruz, las pruebas y las exigencias que vivió Jesús no lo amargaron. Hoy nuestro mundo necesita dulzura y no amargura. Nunca olvides, sobre todo en una sociedad como la nuestra, tan polarizada, tan confrontada, que Jesús murió en la cruz perdonando, y que el perdón es el gran regalo que puedes dar, no tanto a los demás como sí a tu propia vida. No vale la pena vivir repasando, repitiendo, recordando las ofensas que nos han causado, las heridas que otros han abierto en nuestro corazón.
En una tercera frase de lo que es el seguimiento de Jesús en el siglo XXI, recuerda que la humildad es la virtud que abre la puerta de todos los corazones. “Jesús es el humilde aceptado por todos los hombres y amado por Dios”. Nos dirá, en efecto, la Carta a los Filipenses: “Que Jesús se hizo el último entre los hombres y aceptó y asumió una muerte de cruz, una muerte humillante, una muerte ignominiosa”.
Te pregunto ¿qué argumento te queda a ti o a mí para cargar con orgullos, con soberbias en la vida, si seguimos, o por lo menos decimos seguir al humilde por excelencia?
En una cuarta frase en el seguimiento de Jesús en el siglo XXI, te invito para que nunca te arrepientas de obrar recta y justamente. Siente la alegría y la paz que son fruto de una conciencia tranquila. Y aunque a veces algunos te cuestionen y te digan ¿qué has ganado con obrar el bien?, ¿qué has ganado con entregarte a los demás?, ¿cuántos problemas has vivido o has sufrido por ayudar a otros? Recuerda que la recompensa vendrá al final de la vida y “que el hombre justo, aunque viva muchos males, al final, siempre es sustentado, protegido, preservado por Dios; y por el contrario, el hombre malvado, inicuo, intrigante, aunque de momento triunfe, al final termina enredado en la propia telaraña de intrigas que ha construido”.
En una quinta frase te invito para que en todos tus proyectos de la vida: comprar una propiedad, montar un emprendimiento, un negocio, casarte con una mujer o con un hombre, irte a vivir, a trabajar en otro país, manejar una relación difícil con tu pareja, educar a un hijo, corregirle. Siempre pregúntate en oración, Jesús ¿tú qué harías en mi lugar?, ¿cómo manejarías esta situación? Ten la certeza que el Espíritu del Cristo de Jesús Resucitado te iluminará y te guiará para tomar la mejor decisión. No vivas locamente, insensatamente tomando decisiones apresuradas, emocionales; sino pregunta con sabiduría y en espíritu orante, Jesús guíame, Jesús ilumíname, Jesús ¿tú qué decisión, qué palabras emplearías?, ¿cómo manejarías esta situación compleja si estuvieras en mi lugar?
Esto obedece al mandato que nos da Pablo en la Carta a los Filipenses, cuando nos invita “a tener los mismos sentimientos de Cristo Jesús”.
En una sexta frase, recuerda que el amor es la única verdad que hace grande la vida. Fuimos creados por Dios para amar y no hacerlo es traicionar radicalmente la gran misión de nuestra vida. Ama tu vida, ama tu familia, ama tu trabajo, ama la existencia. Es el único camino de plenitud existencial, el único camino de felicidad personal.
En una séptima frase, te digo que la gente creyente, esto es con fe, con esperanza en Dios, es una gente o son personas que sufren menos y manejan mejor las pruebas de la vida.
Siempre recordaré al recién fallecido hace algún tiempo Pepe Mujica, a quien llamo “el ateo más creyente”, cuando afirmaba: “Que los hombres y mujeres de fe manejan y asumen mejor el dolor de la enfermedad, el dolor de la muerte, los duelos personales”. “Que la fe, aunque él no la comprendía (este autor, Pepe Mujica, este gobernante) respetaba profundamente a los creyentes porque había una actitud más sabia, más madura en su vida frente al dolor”.
En una octava frase, te invito a que medites la máxima del evangelio: ¡Trata a los demás como quieres que ellos te traten a ti! O en su versión negativa: “No hagas a los otros lo que no quieres que ellos te hagan a ti”. Es una regla de oro en la convivencia humana. Si esperas respeto, respeta tu primero. Si no quieres que te griten, no le grites a nadie. Si esperas que sean solidarios, serviciales y acogedores contigo, sé tú primero una persona servicial, solidaria y acogedora con los demás. Qué regla de oro de entrada tan simple, pero a la vez tan profunda en la convivencia matrimonial, en la convivencia familiar, en la convivencia de la comunidad cristiana, de la comunidad social.
En una novena frase, te invito a que cargues con amor y no arrastres con dolor la cruz que todos llevamos en la vida y que Jesús anunció para todos sus seguidores. No te escandalices, no te desmoralices, no te desanimes por el peso de la cruz que llevas sobre tus hombros. Recuerda que fuimos salvados por un crucificado y que Él triunfó sobre el mal, el pecado y la muerte desde el aparente fracaso de su Pasión, su Crucifixión, su Muerte, pero su posterior Resurrección.
Finalmente, en una décima palabra, te invito a que relativices todo lo de esta vida, si en verdad quieres ser un auténtico seguidor de Jesús. Recuerda que todo pasa. Que tu dolor, preocupación, turbación de hoy será simplemente una anécdota dentro de unos años: deudas, divorcio, enfermedad, depresión, dolores por cualquier circunstancia son pasajeros. Como nos enseña Teresa de Jesús: “Sólo Dios basta, sólo Dios es absoluto, Él nunca pasa ni deja de pasar en nuestra vida”.
Diez reglas de oro para que seas un verdadero seguidor del Maestro Jesús.
Que el buen Dios te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.