¡Asalariados!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2026-04-28T14:50:54Z | |
| dc.date.available | 2026-04-28T14:50:54Z | |
| dc.date.issued | 2026-04-27 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES ¡Asalariados! La primera lectura tomada del Libro de los Hechos de los Apóstoles en el capítulo 11, nos muestra cómo se forman las primeras discusiones en la Iglesia naciente. A propósito, si deben de circuncidarse (una costumbre muy judía), los llamados gentiles o pueblos paganos, o sencillamente no judíos, antes de acceder a la conversión y sobre todo al bautismo para hacerse cristianos. Tenían en un principio una confusión sobre si este ritual, repito, típicamente judío, la circuncisión masculina, debía ser una condición esencial para luego acceder al bautismo en el entendido de que en la mentalidad judía la circuncisión era signo de una consagración a Dios y pensaban que la requerían previamente para acceder al bautismo. Pero el Espíritu de Dios, que es libre, que sopla donde quiere, como quiere y cuando quiere, señalará de una manera misteriosa a Pedro y descenderá sobre él en una imagen que acabamos de escuchar y en esta visión deshará los reparos religiosos y aun raciales que pudiera tener el apóstol Pedro. Y le mostrará, “cómo en un nuevo Pentecostés, una nueva efusión del Espíritu Santo, como ese Espíritu de Dios es un don de salvación que se comunica a todos los hombres y que no se pueden poner trabas; y, por el contrario, se puede acceder directamente al bautismo y a la conversión de la propia vida”. Toda esta primera lectura nos muestra, cómo la acción de Dios en medio de legalismos humanos, de ritualidades y tradiciones de los pueblos, va dando claridad sobre cómo es el obrar libre del Espíritu de Dios y cómo nos va conduciendo a un camino de plena libertad. Pero pasemos al Evangelio de hoy, que muy en consonancia con el Evangelio del día precedente, nos habla de la figura de Jesús, el Buen Pastor, que da su vida, que entrega sus cansancios, fatigas, cuidados y desvelos por las ovejas. Y de una manera muy particular “opone la imagen del Buen Pastor que se entrega por amor a aquel que es simplemente un asalariado, que no es ni pastor verdadero ni dueño de las ovejas, y que, trabajando simplemente por una remuneración económica, cuando viene el peligro, cuando se acerca el lobo, abandona las ovejas y huye, y el lobo hace estragos en el rebaño y dispersa al redil de ovejas”. Y concluirá diciendo el evangelista san Juan “que es que al hombre que trabaja por dinero y no por amor en el Reino de los cielos, no le importan realmente las ovejas, podríamos decir a ser verdaderos discípulos o podríamos decir no le importan las almas”. Pero hagamos una reflexión a propósito de los asalariados de todos los tiempos. Comencemos afirmando que el salario es una retribución económica, bien en dinero, bien en especie, que recibe un trabajador por parte de su empleador con ocasión de servicios temporales, semanales, mensuales o también con ocasión de una obra realizada. Hablemos también de que hay salarios emocionales como la flexibilidad horaria, el teletrabajo, un buen ambiente laboral, capacitación para los trabajadores o un reconocimiento humano a un buen desempeño laboral. Pero más allá de ese salario económico o del llamado salario emocional que hoy se ha vuelto importante, hay el llamado servicio por amor que reivindique el valor de la gratuidad, recordando el texto evangélico cuando nos dice: “Gratis lo recibiste, dadlo gratis”. Es que en el fondo todo en Dios es don, es gratuidad. Y esto hay que recordarlo en un mundo, en una mentalidad muy actual, donde todo se compra, todo se vende, todo se comercia, todo tiene un precio, aún los llamados principios esenciales de la vida personal, como la lealtad, la sinceridad, la responsabilidad, la honestidad, la fidelidad, por citar algunos principios o valores rectores u orientadores de la vida. Descubrimos, pues, como dos enseñanzas opuestas. Mientras el Buen Pastor, que es la imagen o la figura de Cristo, entrega y gasta su vida defendiendo las ovejas, el meramente asalariado abandona y huye del rebaño ante la presencia del peligro de los animales feroces de los lobos. En una segunda oposición. Mientras el Buen Pastor tiene una relación personal con las ovejas, una relación profunda porque conoce su voz, y las ovejas reconocen la voz del pastor y él las conoce a ellas. El asalariado tiene sencilla y simplemente una relación interesada y utilitarista con las ovejas, según nos recuerda un famoso sermón de san Agustín “cuando el mal pastor o el asalariado sólo busca la lana o la leche de las ovejas y no busca nada más”. Pero en una tercera oposición encontramos que el Buen Pastor actúa por amor genuino y ese amor le lleva a cuidar, a guiar a las ovejas hacia pastos abundantes, a evitar caminos peligrosos y a sanar las ovejas heridas o enfermas. Y, por el contrario, el pastor asalariado obra con desinterés, con apatía por el mero cumplimiento, cumplo y miento, pues sólo le motiva el dinero, el salario a recibir. En una cuarta oposición encontramos que el Buen Pastor entrega su vida libremente, se gasta sin límites, no se mide en su entrega diaria por cuidar, proteger y amar el rebaño de ovejas. Mientras que el pastor asalariado mide su entrega, cuida su vida, se tasa en su cuidado porque piensa que él es más importante que las ovejas o el rebaño encomendado. En una quinta y final oposición, encontramos que el Buen Pastor se siente comprometido, hay sentido de pertenencia con el rebaño; mientras el mal pastor o el pastor asalariado no le importa si las ovejas se pierden o son atacadas. De todo este bello relato del Buen Pastor, saquemos tres enseñanzas finales y prácticas para nuestra vida. La primera, es que Cristo que es el Evangelio encarnado es un don gratuito de Dios y la salvación obrada por la Pasión, Muerte de Cristo en la cruz y su Resurrección es un don que se nos da sin mérito, sin precio de nuestra parte. Y esto hay que decirlo hoy con claridad en el mundo moderno, donde hemos olvidado el valor de la gratuidad, donde solo importa el capital, el patrimonio, el salario, la remuneración. En Dios todo es gratuidad y en la humanidad parece que todo es dinero, reconocimiento y méritos personales. Como hemos olvidado el valor del servicio gratuito, olvidando que Dios Padre en Jesucristo nos ha servido de manera gratuita la salvación del alma para toda la eternidad. Pero en una segunda enseñanza encontramos que la entrega de la vida sólo es absoluta, sólo es generosa y sin límites, sólo es comprometida cuando se hace por amor y no por dinero. La vida como sacerdote, como pastor de almas, me ha mostrado que las personas son mucho más generosas, más entregadas, más donadas, cuando lo hacen movidas por el amor al Evangelio, por el amor al servicio, por el amor a la evangelización. Cuando lo hacen por dinero, por un salario, cuando a veces se vuelven “relojeros”, decimos: hasta esta hora trabajo y ni un minuto más de mi tiempo regalo a una parroquia, a un servicio apostólico. Apréndelo y apréndelo para siempre. El dinero, siendo muy importante y sobre todo muy necesario, nunca alcanza a comprometer tanto a una persona como aquella que repito, enamorada por el Evangelio, enamorada por Cristo, enamorada por las almas se entrega, se dona, se gasta, sirve sin límites en su vida. De hecho, las personas asalariadas a veces son interesadas con doble fondo. Esto es, una amistad o un amor aparente. Son medidas o calculadas en su entrega, y hay que decirlo a veces por el interés del dinero también pueden traicionar y venderse al mejor postor. Oh, como tenemos que aprender del mundo que se opone al Evangelio, o mejor, el Evangelio que ironiza lo que el mundo ha absolutizado, el salario, el dinero, y nos muestra que lo que es grande en la vida sólo se hace por amor y no por dinero. El amor por una madre, por un padre. El amor por unos hijos, el amor por las almas. Esto sólo nace de un corazón que ama absolutamente al Señor. En una tercera enseñanza y final te invito a descubrir o a reconocer que cuando en la vida absolutizamos el dinero, el salario, la recompensa o la retribución económica sin otra consideración desde el amor, desde el servicio o desde valores más altruistas, más nobles, nuestra vida se vuelve mezquina, nuestro corazón se endurece, nuestro espíritu es egoísta, nuestras actitudes son insolidarias, inconvenientes, nuestra mentalidad se torna utilitarista y calculadora. Y sabes que el mundo laboral, a veces el mundo de las amistades, el mundo social, está permeado por esta mezquindad donde lo único absoluto, el Dios de esta tierra, es el interés económico. Hoy concluyo diciéndote, cuánto necesita nuestro mundo de Buenos Pastores. Cuánto necesita nuestra sociedad de maestros, de guías, de pastores que se entreguen por amor y no solamente por dinero. Ese cáncer del dinero ha dañado muy buenos espíritus humanos en todas las áreas de la evangelización en la Iglesia y también en muchas áreas de la sociedad civil, en fundaciones, en voluntariados, donde en un momento determinado, sin darnos cuenta, lo más importante no es recibir gratuitamente la salvación y la vida nueva que Cristo nos da, sino que se nos vuelve lo más importante conseguir dinero a costa de llamarnos buenos pastores sin serlo. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Juan 10, 11-18 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Hechos de los Apóstoles 11, 1-18 En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles habían recibido la Palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los de la circuncisión le dijeron en son de reproche: «Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos». Pedro entonces comenzó a exponerles los hechos por su orden diciendo: «Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: una especie de recipiente que bajaba, semejante a un gran lienzo que era descolgado del cielo sostenido por los cuatro extremos hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos de la tierra, fieras, reptiles y pájaros del cielo. Luego oí una voz que me decía: “Levántate, Pedro, mata y come”. Yo respondí: “De ningún modo, Señor; pues nunca entró en mi boca cosa profana o impura”. Pero la voz del cielo habló de nuevo: “Lo que Dios ha purificado, tú no lo consideres profano”. Esto sucedió hasta tres veces, y de un tirón lo subieron todo de nuevo al cielo. En aquel preciso momento llegaron a la casa donde estábamos, tres hombres enviados desde Cesarea en busca mía. Entonces El Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin dudar. Me acompañaron estos seis hermanos y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: “Manda recado a Jafa y haz venir a Simón llamado Pedro, el te dirá palabras que traerán la salvación a ti y a tu casa”. En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que había bajado sobre nosotros al principio. Entonces, me acordé de lo que el Señor había dicho : “Juan bautizó con agua, pero ustedes serán bautizados con Espíritu Santo”. Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?» Oyendo esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo: «Así pues también a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida». Palabra de Dios. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 42(41), 2.3; 43(42), 3.4 (R. cf. 42[41],3) Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo. Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a Ti, Dios mío; mi alma tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo. Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo. Me acercaré al altar de Dios, al Dios de mi alegría; y te daré gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. Mi alma tiene sed de Ti, Dios vivo. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según san Juan 10, 11-18 En aquel tiempo, dijo Jesús: -«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas. Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas. Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor. Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.» Palabra de Dios. Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | https://repositorioamencomunicaciones.com/handle/123456789/1304 | |
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| dc.subject | Amor genuino | |
| dc.subject | Buen Pastor | |
| dc.subject | Cuidar el rebaño | |
| dc.subject | Entregar la vida libremente | |
| dc.subject | Proteger el rebaño | |
| dc.subject | San Juan | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Asalariados! | |
| dc.title.alternative | El Buen Pastor |
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