¡Mi alma esta sedienta de ti!

dc.contributor.authorFundación Amén Comunicaciones
dc.date.accessioned2024-06-11T20:40:40Z
dc.date.available2024-06-11T20:40:40Z
dc.date.issued2024-06-01
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES En todos nosotros en distintos momentos de la vida, sentimos una verdadera batalla interior, entre creerle a Dios o dejarnos arrastrar por lo que el mundo nos presenta; es la batalla de la fe que requiere de nuestra parte fidelidad y perseverancia en el tiempo. Por eso, la primera lectura de hoy, tomada de la carta del apóstol san Judas, es una verdadera exhortación a la consolidación de la fe, palabras claves presenta el apóstol a sus hermanos. La primera, acuérdense de las predicciones de los apóstoles. La segunda, apóyense en la fe que ustedes han recibido, la tercera palabra, oren movidos por el Espíritu Santo, la cuarta palabra, manténganse firmes en el amor de Dios. En una quinta expresión, aguarden la misericordia de nuestro Señor Jesucristo para la vida eterna. En un sexto momento, tengan compasión con aquellos que dudan y titubean a lo largo de sus vidas. Viene una séptima palabra, sólo a Dios y al Espíritu divino que puede preservarlos de tropiezos, preséntense intachables y exultantes ante su gloria. Es una verdadera exhortación que nos invita a reconocer que la gloria, el poder y la soberanía, desde siempre y por siempre, son solo a Dios. Esto no lo entendieron los líderes religiosos de la ciudad de Jerusalén, que, en una nueva controversia con Jesús, cuando este precisamente con un acto de autoridad, había volcado las mesas de los cambistas de dinero y había expulsado a los mercaderes del templo. Ellos, las autoridades, concretamente los sumos sacerdotes, los escribas y los importantes del Sanedrín judío, le preguntan: ¿Con qué autoridad has hecho esto?, ¿quién te ha dado semejante autoridad para invadir el templo? Jesús no les responde, sino que por el contrario los interroga a ellos, tratando de probar si hay una auténtica autoridad pastoral, moral y espiritual en estos dirigentes. Jesús, en efecto les dirá: “Les voy a contra preguntar y si me contestan, les diré con qué autoridad he expulsado a los mercaderes del templo”. Jesús los cuestiona y les pregunta: ¿Si el bautismo de Juan provenía o tenía su origen en Dios, en el cielo?, o ¿provenía y tenía un origen meramente humano? Las autoridades judías se pusieron a reflexionar: “Si decimos que Juan el Bautista, su autoridad proviene del cielo, nos dirá ¿por qué no le hemos creído?, y si decimos que proviene de los hombres, temían a la gente porque consideraban al Bautista como un verdadero profeta”. Ellos callan y no saben responder a Jesús, y de alguna forma, aquellos que se sentían los jueces, terminaron juzgados por su ignorancia, su desconocimiento de la acción de Dios en verdaderos profetas. Hoy descubrimos que hay no pocos líderes en el mundo, que no están a la altura del momento histórico de las exigencias humanas, sociales, morales, políticas que hoy requiere la sociedad; una sociedad en cambio continuo y vertiginoso. Hoy tenemos que orar para que tengamos buenos dirigentes, pero orar sobre todo para que no nos dejemos desviar, concretamente en el plano espiritual y religioso de la verdadera fe. Es una batalla lo repetimos, que la libramos en distintos momentos de la vida, cuando a veces por cansancio, a veces por influencias externas, a veces por desencanto de la propia fe, nos hacemos preguntas como: ¿qué he ganado con ser una buena persona?, en el fondo ¿Dios si me está acompañando?, ¿Él ha estado conmigo? O ir más allá inclusive decir: Dios no me escucha, Dios me ha abandonado, lo que no es verdad. Mucha razón tiene el salmo responsorial de hoy, cuando nos invita como asamblea, reunión orante, a cantar: “Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío”. Pidamos que nunca se apague la sed divina, la sed de Dios, la sed de vida plena que anida en lo profundo de cada corazón, y que las baratijas, los entretenimientos, las golosinas del mundo, no nos desvíen del verdadero camino. Más allá de dejarnos confundir por tantas propuestas y modelos de vida, modelos de felicidad, sólo en Cristo y nada más que en Cristo, encontramos palabras de vida eterna. que Él confirme tu fe, que Él fortalezca tu esperanza, que Él mantenga ardiente tu caridad y que Él no permita que las fatigas, los desánimos, las desilusiones propias de las contingencias y las relaciones humanas, te enfríen para la fe en el verdadero Dios. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 11, 27-33 Lectura del día de hoy Lectura de la carta del apóstol san Judas (17, 20-25) Queridos hermanos: Recuerden las palabras que les predicaron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Consolídense sobre el cimiento de su fe santa, oren movidos por el Espíritu Santo, conserven en ustedes el amor a Dios, en espera de que la misericordia de nuestro Señor Jesucristo les dé la vida eterna. A los indecisos traten de convencerlos, para arrancarlos del fuego de la condenación; a los otros, manifiéstenles compasión, pero con cautela, aborreciendo aun la ropa contaminada por su mala vida. Al Dios único, nuestro salvador, que puede preservarlos a ustedes de todo pecado y hacer que se presenten ante su gloria gozosos y sin mancha, honor y gloria, fuerza y poder, por Jesucristo, nuestro Señor, desde siempre, ahora y por todos los siglos. Amén. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor Salmo del día de hoy Salmo Responsorial Salmo 62 Señor, mi alma tiene sed de ti. Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; de ti sedienta está mi alma. Señor, todo mi ser te añora como el suelo reseco añora el agua. Señor, mi alma tiene sed de ti. Para admirar tu gloria y tu poder, con este afán te busco en tu santuario. Pues mejor es tu amor que la existencia; siempre, Señor, te alabarán mis labios. Señor, mi alma tiene sed de ti. Podré así bendecirte mientras viva y levantar en oración mis manos. De lo mejor se saciará mi alma; te alabaré con jubilosos labios. Señor, mi alma tiene sed de ti. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según san Marcos (11, 27-33) En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron de nuevo a Jerusalén, y mientras Jesús caminaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los escribas y los ancianos, y le preguntaron: “¿Con qué autoridad haces todo esto? ¿Quién te ha dado autoridad para actuar así?” Jesús les respondió: “Les voy a hacer una pregunta. Si me la contestan yo les diré con qué autoridad hago todo esto. El bautismo de Juan, ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme”. Ellos se pusieron a razonar entre sí: “Si le decimos que de Dios, nos dirá: ‘Entonces ¿por qué no le creyeron’?, y si le decimos que de los hombres …” Pero, como le tenían miedo a la multitud, pues todos consideraban a Juan como verdadero profeta, le respondieron a Jesús: “No lo sabemos”. Entonces Jesús les replicó: “Pues tampoco yo les diré con qué autoridad hago todo esto”. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAmor
dc.subjectDesánimos
dc.subjectDesilusiones
dc.subjectDesviarse del camino
dc.subjectEntrega
dc.subjectFe
dc.subjectFidelidad
dc.subjectSed de Dios
dc.subjectBiblia
dc.subjectEvangelio
dc.title¡Mi alma esta sedienta de ti!
dc.title.alternativeOración

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