¡Que pueda ver la esencia de la vida!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Comunicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2024-05-30T00:30:32Z | |
| dc.date.available | 2024-05-30T00:30:32Z | |
| dc.date.issued | 2024-05-30 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES La primera lectura tomada de la carta del apóstol san Pedro, es una invitación a beber de la Palabra de Dios, alimentarnos de la fe en Jesucristo. Reconoce el apóstol Pedro que todos empezamos como niños recién nacidos, que apenas soportamos alimento líquido, en este caso la leche no maternal, sino espiritual, y más adelante podremos asimilar alimento sólido en la medida en que vamos creciendo y fortaleciéndonos. En un segundo momento invita al apóstol Pedro a que la comunidad de hermanos, guste ¡Que bueno es el Señor para la vida!, cuántos deleites para el alma, cómo quien se ha encontrado con Cristo no quiere perder esta experiencia, cómo reconocer que nada en el mundo ni de cerca se aproxima a la experiencia única y afortunada, la experiencia universal y dichosa de estar con Jesús. Invita en un tercer momento el apóstol Pedro, a sentir a cada uno como piedra viva que entra en la construcción de la casa espiritual que es la Iglesia, y a entender que somos un linaje elegido, sacerdocio real, nación santa, pueblo adquirido por Dios, llamados a anunciar las proezas, las maravillas de aquel que nos llamó de la oscuridad a la luz maravillosa. Y continuará el apóstol Pedro diciendo: “Antes de conocer a Dios en Jesucristo éramos no pueblo, ahora somos pueblo de Dios. Antes éramos hombres y mujeres no sujetos a compasión, ahora somos objeto de compasión. Y nos hace un llamado universal el apóstol Pedro, a dejar los bajos y mezquinos deseos de nuestra naturaleza humana, que combaten contra los más altruistas deseos que hay en el alma del hombre. Finalmente concluye, que cuando seamos calumniados, demos testimonio ante los gentiles, ante los no creyentes con nuestra recta vida, y así el calumniador quedará en evidencia como un mentiroso, porque las palabras vuelan, pero sólo el ejemplo y el testimonio de la vida arrastra. Pero encontramos ahora en un segundo momento, un evangelio precioso en el capítulo 10 según san Marcos, donde hay un encuentro fortuito entre un tullido ciego de nacimiento al borde del camino, mendigo, y la persona divina de Jesús. Sintamos en siete momentos puntuales un camino de fe, un itinerario espiritual, donde nos podemos encontrar de manera personal, profunda y transformante con la Persona divina de Jesús. En un primer momento sintamos, que nosotros somos esos mendigos, ciegos, sentados al borde del camino pidiendo limosna, mendigando cariño, mendigando el apoyo de los demás; es más, el ciego tenía nombre, Bartimeo, y hoy, dos mil años después, muchos de nosotros somos Bartimeos y Bartimeas, porque no tenemos luz en nuestros ojos, claridad en nuestra vida, nos sentimos mendigos de la existencia y de alguna manera no somos protagonistas de nuestra vida, sino simples espectadores sentados al borde del camino. Pero en un segundo momento, ese ciego y sin luz en sus ojos, pero con mucha luz en su corazón, reconoce a Jesús como el Mesías, como el Salvador, y grita con toda la potencia de su voz: “Hijo de David, Jesús, ten compasión de mí”. Para nosotros una frase un poco extraña, pero para un judío completamente comprensible que la nominación de Jesús como descendiente del rey David, es un título mesiánico, es reconocer a Jesús como el Mesías, esto es, el ungido, esto es el Cristo, esto es el anunciado de siglos atrás como el gran liberador de Israel, de tantas humillaciones y opresiones que habían vivido a manos del imperio romano de la época. Frente a los gritos del ciego y mendigo Bartimeo, a veces la gente nos desanima y fue lo que hicieron con él, le mandaron callarse para que no perturbara al maestro, sin embargo, el ciego Bartimeo, más allá de objeciones y de falsos respetos humanos, grita con más fuerza, con más potencia en su voz: “Jesús, Hijo del rey David, ten compasión de mí”. De hecho, esta expresión ha hecho carrera en la literatura espiritual del mundo oriental y de la Iglesia ortodoxa, concretamente en obras como “El peregrino ruso”, donde agregando a esta expresión simplemente la del publicano que se siente pecador en el templo, aprendieron a hacer la oración del corazón, y así en numerosas obras de la Filocalia, en la literatura mística de oriente, a decir: “Jesús, Señor, descendiente del rey David, ten compasión de mí, pecador”. Eleison como decimos en la fórmula litúrgica cantada, Kyrie eleison, “Señor, ten piedad”, Señor, ten misericordia, eleison mi, ten misericordia de mí. Pero avanzamos en esta cronología catequética del encuentro con la luz de Cristo, y cuando Jesús escucha el grito de este hombre, en un cuarto momento capta su atención y dice: “Llámenlo”, es la iniciativa de Jesús, es el llamado de Jesús, es la vocación de Jesús. El hombre apoyado por la turba que le dice: “Ánimo, levántate que el Maestro te llama”, suelta el manto, da un salto y se acerca a Jesús. Y en un quinto momento, Jesús le hace una pregunta muy existencial, que hoy la dirige a cada uno de nosotros: ¿Qué quieres que haga por ti? Si hoy el Señor se apareciera en nuestra vida, si hoy escucháramos el timbre y la cadencia de su voz, si Él hoy nos dijera: ¿Qué quieres que haga por ti?, ¿cuál sería tu respuesta? ¿Pedirías ganarte la lotería?, ¿pedirías vivir cien años?, ¿pedirías ser una persona famosa, reconocida?, ¿pedirías que volviera a la vida tus abuelos, tus padres y seres queridos?, ¿qué pedirías al Señor? Pues Bartimeo, el ciego mendigo, pide a Jesús no oro, ni plata, ni comida siquiera siendo mendigo al borde del camino, pide algo más grande, poder ver, recobrar la vista y si en principio había llamado a Jesús “Kyrios, Señor”, ahora lo llama Rabbuní, Rabí, Maestro, y pide que recobre la vista. Pero llama en un sexto momento más la atención, que Jesús a diferencia de otros textos evangélicos donde dice: “Tu fe te ha sanado”, aquí le dice: “Anda Bartimeo, tu fe te ha salvado”. Ya no es solamente recuperar la visión de los ojos, la recuperación fisiológica de la vista, sino que es darle la luz más importante, la luz interior y del corazón. Y en efecto, el evangelista Marcos señala, que en ese momento el ciego Bartimeo recobró la vista y ya nunca más estuvo sentado al borde del camino, sino que empezó a seguir a Jesús por el camino, ya fue protagonista de su vida, ya tuvo un modelo de inspiración, una luz que lo guiaba y como llamaban a los primeros cristianos y a las primeras comunidades, el camino o el nuevo camino, este ciego, otrora sin esperanza, ahora se encuentra salvado y en el seguimiento de quien es la verdad y la vida. Hoy pidamos como Bartimeo, que podamos ver, que seamos sanados de nuestras cegueras interiores, que recuperemos el gusto, el sentido y el horizonte más auténtico para nuestra vida. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Marcos 10, 46-52 Lecturas Primera Lectura Lectura de la primera carta del apóstol san Pedro (2, 2-5. 9-12) Hermanos: Como niños recién nacidos, deseen una leche pura y espiritual, para que crezcan hasta alcanzar la salvación, ya que han probado lo bueno que es el Señor. Acérquense, pues, al Señor Jesús, la piedra viva, rechazada por los hombres, pero escogida y preciosa a los ojos de Dios; porque ustedes también son piedras vivas, que van entrando en la edificación del templo espiritual, para formar un sacerdocio santo, destinado a ofrecer sacrificios espirituales, agradables a Dios, por medio de Jesucristo. Ustedes son estirpe elegida, sacerdocio real, nación consagrada a Dios y pueblo de su propiedad, para que proclamen las obras maravillosas de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable. Ustedes los que antes no eran pueblo, ahora son pueblo de Dios; ustedes, los que antes no habían alcanzado misericordia, ahora han alcanzado misericordia. Queridos hermanos, como a extranjeros que viven fuera de su patria, les recomiendo que se alejen de las pasiones bajas, que hacen la guerra al espíritu. Vivan entre los paganos de modo ejemplar; pues si los llegan a acusar de malhechores, las buenas acciones de que son testigos los harán a ellos glorificar a Dios el día del juicio. Palabra de Dios. Te alabamos, Señor. Salmo Responsorial Salmo 100 El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Alabemos a Dios todos los hombres, sirvamos al Señor con alegría y con júbilo entremos en su templo. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Reconozcamos que el Señor es Dios, que él fue quien nos hizo y somos suyos, que somos su pueblo y su rebaño. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Entremos por sus puertas dando gracias, crucemos por sus atrios entre himnos, alabando al Señor y bendiciéndolo. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Porque el Señor es bueno, bendigámoslo, porque es eterna su misericordia y su fidelidad nunca se acaba. El Señor es nuestro Dios y nosotros su pueblo. Lectura del santo Evangelio según san Marcos (10, 46-52) En aquel tiempo, al salir Jesús de Jericó en compañía de sus discípulos y de mucha gente, un ciego, llamado Bartimeo, se hallaba sentado al borde del camino pidiendo limosna. Al oír que el que pasaba era Jesús nazareno, comenzó a gritar: “¡Jesús, hijo de David, ten compasión de mí!” Muchos lo reprendían para que se callara, pero él seguía gritando todavía más fuerte: “¡Hijo de David, ten compasión de mí!” Jesús se detuvo entonces y dijo: “Llámenlo”. Y llamaron al ciego, diciéndole: “¡Ánimo! Levántate, porque él te llama”. El ciego tiró su manto; de un salto se puso en pie y se acercó a Jesús. Entonces le dijo Jesús: “¿Qué quieres que haga por ti?” El ciego le contestó: “Maestro, que pueda ver”. Jesús le dijo: “Vete; tu fe te ha salvado”. Al momento recobró la vista y comenzó a seguirlo por el camino. Palabra del Señor. Gloria a ti, Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/576 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1Z2y5GKUoPyDGsxwI7O8VslvQG-WiV-b_/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Ceguera | |
| dc.subject | Cegueras interiores | |
| dc.subject | Ciego Bartimeo | |
| dc.subject | Escuchar la voz de Dios | |
| dc.subject | Espectador | |
| dc.subject | Reconocer a Jesús como Mesías | |
| dc.subject | Reconocer a Jesús como salvador | |
| dc.subject | Ser protagonista de mi vida | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Que pueda ver la esencia de la vida! | |
| dc.title.alternative | Ciego Bartimeo |
Files
License bundle
1 - 1 of 1
Loading...
- Name:
- license.txt
- Size:
- 1.71 KB
- Format:
- Item-specific license agreed to upon submission
- Description: