¡Maneja el dinero con sabiduría!

Abstract

REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Mateo 19, 16-22 Lectura del día de hoy Ez 24, 15-24 • Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho. Me vino esta palabra del Señor: -Hijo de Adán, voy a arrebatarte repentinamente el encanto de tus ojos; no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio como un muerto, sin hacer duelo; líate el turbante y cálzate las sandalias; no te emboces la cara ni comas el pan del duelo. Por la mañana yo hablaba a la gente, por la tarde se murió mi mujer, y a la mañana siguiente hice lo que se me había mandado. Entonces me dijo la gente: ¿quieres explicarnos qué nos anuncia lo que estás haciendo? Les respondí: Me vino esta palabra del Señor: Dile a la Casa de Israel: Esto dice el Señor: -Mira, voy a profanar mi santuario, vuestro soberbio baluarte, el encanto de vuestros ojos, el tesoro de vuestras almas. Los hijos e hijas que dejasteis caerán a espada. Entonces haréis lo que yo he hecho: no os embozaréis la cara ni comeréis el pan del duelo; seguiréis con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies, no lloraréis ni haréis luto; os consumiréis por vuestra culpa y os lamentaréis unos con otros. Ezequiel os servirá de señal: haréis lo mismo que él ha hecho. Y, cuando suceda, sabréis que yo soy el Señor. Palabra de Dios Salmo del día de hoy Lectura sálmica: Dt 32, 18-19.20.21: Despreciaste a la roca que te engendró. ¡Despreciaste a la Roca que te engendró, y olvidaste al Dios que te dio a luz! Lo vio el Señor, e irritado rechazó a sus hijos e hijas. Pensando: Les esconderé mi rostro y veré en qué acaban, porque son una generación depravada, unos hijos desleales. Ellos me han dado celos con un dios ilusorio, me han irritado con ídolos vacíos: pues yo les daré celos con un pueblo ilusorio, los irritaré con una nación, fatua. Evangelio del día de hoy Mt 19, 16-22 Si quieres llegar hasta el final vende lo que tienes, así tendrás un tesoro en el cielo. En aquel tiempo, se acercó uno a Jesús y le preguntó: –Maestro, ¿qué tengo que hacer de bueno, para obtener la vida eterna ? Jesús le contestó: –¿Por qué me preguntas qué es bueno? Uno solo es Bueno. Mira, si quieres entrar en la vida, guarda los mandamientos. Él le preguntó: –¿Cuáles? Jesús le contestó: –«No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, y ama a tu prójimo como a ti mismo». El muchacho le dijo: –Todo eso lo he cumplido. ¿Qué me falta? Jesús le contestó: –Si quieres llegar hasta el final, vende lo que tienes, da el dinero a los pobres –así tendrás un tesoro en el cielo– y luego vente conmigo. Al oír esto, el joven se fue triste, porque era rico. Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

Description

TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES El evangelio de san Mateo que hoy nos presenta la liturgia en el capítulo 19, un espontáneo, probablemente una persona muy joven, se acerca a Jesús; se trataba de un hombre bueno, que quería indagar cómo conseguir la vida eterna. A la pregunta que le formula a Jesús ¿qué tengo que hacer de bueno para alcanzar el cielo?, Jesús le responde de manera clara y contundente, “Guarda los mandamientos: no matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no darás falso testimonio, honrarás y respetarás a tus padres, y amarás a tu prójimo como a ti mismo”. El hombre joven responde a Jesús: “Todo esto lo he cumplido”, ¿qué más me hace falta? Y Jesús concluye diciéndole un imperativo, que hoy se dirige a todos nosotros: “Si quieres ser perfecto, anda, vende tus bienes, da el dinero a los pobres, así tendrás un tesoro en el cielo y luego podrás seguirme”. Sin embargo, el evangelista Mateo nos presenta una respuesta que no esperábamos, cuando señala que al oír esto, el joven se marcha triste, da media vuelta porque era muy rico y aunque no lo enuncio de manera explícita, se nota, se concluye que estaba muy apegado, muy aferrado a sus bienes materiales. Hoy hagamos una reflexión sapiencial y afirmemos claramente que el dinero en sí mismo no es un mal, por el contrario, con el dinero bien utilizado se pueden realizar grandes servicios, grandes obras de caridad en favor de los demás. Es malo en sí mismo, la actitud del corazón de apegamiento que el dinero y los bienes materiales generan en nosotros. Hoy preguntémonos: ¿ejerzo la administración de mis bienes con libertad, con sabiduría?, o por el contrario, ¿me siento apegado y encadenado a ellos, teniendo pocos o muchos bienes? Te presento esta reflexión sapiencial, a partir de una seguidilla de palabras que todas empiezan por la letra e, recordándonos una verdad fundamental, el dinero, los bienes de esta tierra, por la letra e, no dejan de ser un espejismo, un engaño al corazón, que se han llevado la salvación de muchos, la han perdido, la han extraviado. Digamos en un primer momento, que el dinero si no se maneja con sabiduría por la letra e, nos enorgullece, nos envanece, a veces nos sentimos distintos, mejores y superiores a los demás. En el grupo de los hermanos de la casa, uno destacó por su capacidad para hacer negocios y dinero y de alguna manera se vuelve ensoberbecido, envanecido frente a los demás, tenemos que cuidarnos de esta actitud. Una segunda palabra, en no pocas ocasiones el dinero, si no se maneja con sabiduría, endurece el corazón, nos vuelve más egoístas, menos generosos, más desconfiados y más recelosos de ayudar a los demás. ¿Qué ocurre en nosotros que el dinero parece que nos envileciera?, ¿nos volviera más mezquinos, más avaros, más incapaces de solidaridad y generosidad?, no permitas que los bienes caducos de esta tierra, dominen y esclavicen de tal manera tu corazón. Y es aquí que hay una tercera palabra, el dinero por la letra e, a veces esclaviza el corazón humano. Parece que lo encegueciera para descubrir qué es lo esencial de la vida, se empobrecen nuestras relaciones, se mira con cálculos humanos la vida de los demás: ¿dónde puedo hacer dinero?, ¿dónde puedo hacer negocio con otros?, ¿dónde pueda obtener lucro de esta actividad con otra persona? No nos dejemos envilecer, no nos dejemos enceguecer, no dejemos que el dinero esclavice y encadene nuestro corazón, tú debes de decir, yo tengo unos bienes materiales, pero no puedes decir, el dinero me tiene atrapado a mí, mis bienes, mi patrimonio me dominan a mí, es ahí cuando cambiamos radicalmente el orden de las cosas. En una cuarta palabra reconocemos, que el dinero entristece. Fue lo que aconteció al hombre joven que hoy nos presenta el pasaje evangélico, quería seguir a Jesús, era un buen ser humano, pero su amor al dinero le pudo, su apegamiento a él, y esto hace que dé media vuelta se aleje de Jesús y entristecido se marche. Yo siento extrañeza cuando veo algunas personas que teniéndolo todo, viven tristes, como si no tuvieran nada, y, por el contrario, más me causa extrañeza, que personas a veces teniendo muy poco, viven con libertad como si lo tuvieran todo. Descubre en tu corazón, que no puedes permitir que los bienes te roben la capacidad de disfrute de las cosas simples de la vida, de las cosas elementales de la existencia. Finalmente señalamos, que el dinero ¡qué ironía, qué contradicción!, lejos de enriquecer, ha empobrecido en muchos su corazón, los vuelve desconfiados, recelosos en las relaciones humanas: si su familia les habla, piensa, me van a pedir dinero, voy a decirles que ahora estoy mal económicamente, que no les puedo ayudar, que no me pidan; pienso que solo me buscan por interés y es ahí cuando sin darnos cuenta, las relaciones humanas se han empobrecido a partir del enriquecimiento, de nuestros bienes, es una amarga contradicción. Señor, el dinero se necesita en la vida, pero no permitas que nuestro corazón se esclavice de él. Que el Señor te bendiga abundantemente en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

Citation