¡Persevera, persevera en la oración!
| dc.contributor.author | Fundación Amén Cominicaciones | |
| dc.date.accessioned | 2023-10-28T23:55:47Z | |
| dc.date.available | 2023-10-28T23:55:47Z | |
| dc.date.issued | 2023-10-12 | |
| dc.description | TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES A propósito de la insistencia para orar, Jesús nos propone la conocida imagen evangélica de un hombre, que acude a su amigo a mitad de la noche para pedirle insistente y dígase también inoportunamente, que le de un poco de comida, unos panes, para atender a una visita que le ha llegado en medio de la noche. Quizás esta imagen puede resultarnos un poco exagerada, pero la intención de Jesús es clara, nos quiere mostrar que la oración no es fecunda, no es eficaz, si no es en primer lugar insistente. No nos podemos desanimar cuando pedimos algo a Dios por nuestra familia, por el mundo, por la vida personal y no lo conseguimos de manera inmediata, el Señor nos invita a ser perseverantes, tozudos, insistentes. Pero a renglón seguido el evangelio nos presenta, una seguidilla de afirmaciones que nos hablan de una segunda condición en la oración y es la confianza inquebrantable, que todo lo que pidamos si es para el bien de nuestra alma lo alcanzaremos. En efecto, Jesús afirmará: “Pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen a la puerta y se les abrirá, porque quien pide con fe, recibe, quien busca encuentra, y al que llama a la puerta se le abre”. Jesús de alguna manera a sus discípulos y en sus discípulos a la humanidad entera, nos quiere dejar una enseñanza, cuando tú pides algo a Dios lo tienes que hacer con una profunda confianza, que si es para bien tuyo, para bien de tu alma, para bien de tu vida, lo alcanzarás. No podemos orar con dudas o con miedos si el Señor lo alcanzará, o peor aún, no podemos orar prendiendo una vela a Dios y otra al mundo por ejemplo, yendo donde el adivino, la hechicera, o buscando nuestros propios medios, dejemos que el Señor haga su obra en nuestra vida, aprendamos con fe a ponernos confiadamente en sus manos providentes. Pero habría una tercera actitud de la oración, que si no está manifestada explícitamente, de alguna manera si se puede concluir de forma implícita. El hombre que ora primero con insistencia, segundo con grande confianza, tiene que hacerlo con un corazón humilde, que sabe acoger la voluntad de Dios y sabe reconocer a Dios como su Hacedor, su Creador. Si no hay humildad en nuestro corazón, si por el contrario estamos llenos de orgullo, de nosotros mismos, difícilmente seremos escuchados; quizás el gran milagro de la oración no es que Dios haga mi voluntad, sino como lo hemos dicho en otras ocasiones, que yo sepa hacer la voluntad de Dios, aunque a veces desde miradas puramente humanas, me resulte difícil comprender y asimilar esa voluntad divina. Concluirá el evangelio afirmando, que si un padre siendo imperfecto sabe dar cosas buenas a sus hijos, cuánto más nuestro Padre del cielo, nos dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan. De alguna manera quiere significar Jesús, que el más grande regalo, la más enorme dádiva, la más inmensa bendición que podemos recibir para nuestra vida, es el Espíritu Santo, la vida de Dios morando en nosotros, que nos lleva a mirar la vida, las personas con otra perspectiva. Que el buen Dios, nos enseñe a ser perseverantes, confiados y humildes en nuestra oración de cada jornada. Y que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén. | |
| dc.description.abstract | REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Lucas 11, 5-13 Lectura del día de hoy Lectura de la profecía de Malaquías 3, 13-20a Levantan la voz contra mí, dice el Señor. Dicen: «¿En qué levantamos la voz contra Ti?». En que dicen: «Pura nada, el temor debido al Señor. ¿Qué sacamos con guardar sus mandatos, haciendo duelo ante el Señor del universo? Al contrario, los orgullosos son los afortunados; prosperan los malhechores, tientan a Dios y salen airosos». Los hombres que temen al Señor se pusieron a comentar esto entre sí. El Señor atendió y escuchó, y se escribió un libro memorial, en su presencia, en favor de los hombres que temen al Señor. Ese día que estoy preparando, dice el Señor del universo, volverán a ser propiedad mía; me compadeceré de ellos como se compadece el hombre de su hijo que lo honra. Volverán a ver la diferencia entre el justo y el malhechor, entre el que sirve a Dios y el que no lo sirve. He aquí que llega el día, ardiente como un horno, en el que todos los orgullosos y malhechores serán como paja; los consumirá el día que está llegando, dice el Señor del universo, y no les dejará ni copa ni raíz. Pero a ustedes, los que temen mi Nombre, los iluminará un sol de justicia y hallarán salud a su sombra; saldrán y brincarán como terneros que salen del establo. V/. «Palabra de Dios». R/. «Te alabamos Señor». Salmo del día de hoy Salmo 1, 1-2.3.4 y 6 R/. Dichoso el hombre que ha puesto su confianza en el Señor. Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los impíos, ni entra por la senda de los pecadores, ni se sienta en la reunión de los cínicos; sino que su gozo es la ley del Señor, y medita su ley día y noche. R/. Será como un árbol plantado al borde de la acequia: da fruto a su tiempo y no se marchitan sus hojas; y cuanto emprende tiene buen fin. R/. No así los impíos, no así; serán paja que arrebata el viento. Porque el Señor protege el camino de los justos, pero el camino de los impíos acaba mal. R/. Abre, Señor, nuestro corazón, para que aceptemos las palabras de tu Hijo. Evangelio del día de hoy Lectura del santo Evangelio según san Lucas 11, 5-13 En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Supongan que alguno de ustedes tiene un amigo, y viene durante la medianoche y le dice: “Amigo, préstame tres panes, pues uno de mis amigos ha venido de viaje y no tengo nada que ofrecerle”; y, desde dentro, aquel le responde: “No me molestes; la puerta ya está cerrada; mis niños y yo estamos acostados; no puedo levantarme para dártelos”; les digo que, si no se levanta y se los da por ser amigo suyo, al menos por su importunidad se levantará y le dará cuanto necesite. Pues yo les digo a ustedes: pidan y se les dará, busquen y hallarán, llamen y se les abrirá; porque todo el que pide recibe, y el que busca halla, y al que llama se le abre. ¿Qué padre entre ustedes, si su hijo le pide un pez, le dará una serpiente en lugar del pez? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si ustedes, pues, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¿cuánto más el Padre del Cielo dará el Espíritu Santo a los que le piden?». Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús. | |
| dc.identifier.uri | http://72.167.44.240:4000/handle/123456789/146 | |
| dc.identifier.uri | https://drive.google.com/file/d/1RTVCTmvyQKKDiTpWGyoJyjMtCAFXhwWL/view?usp=drive_link | |
| dc.subject | Oración | |
| dc.subject | Confiada | |
| dc.subject | Fecunda | |
| dc.subject | Humilde | |
| dc.subject | Insistente | |
| dc.subject | Perseverante | |
| dc.subject | Bien del alma | |
| dc.subject | Biblia | |
| dc.subject | Evangelio | |
| dc.title | ¡Persevera, persevera en la oración! | |
| dc.title.alternative | La oración |
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