¡El Espíritu del mundo y el Espíritu de Cristo!

dc.contributor.authorFundación Amén Cominicaciones
dc.date.accessioned2023-10-29T03:40:00Z
dc.date.available2023-10-29T03:40:00Z
dc.date.issued2023-10-22
dc.descriptionTRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Celebra hoy la Iglesia la Jornada Mundial de las Misiones. Se nos invita a salir de nosotros mismos y como señala el Papa Francisco: “Él prefiere una Iglesia accidentada, porque se ha atrevido a intentar nuevos caminos de evangelización, a una Iglesia enferma, anquilosada, encerrada y paralizada en sí misma, porque en incapacidad de diálogo con el mundo, no encuentra puentes de comunicación con los hombres”. Hoy del evangelio conocido texto, clásico evangelio, sobre la diferencia entre el orden terrenal y el orden espiritual, reconozcamos para nuestra vida tres grandes sabidurías. La primera, no sólo los fariseos o los herodianos, sino los hombres de todos los tiempos, a veces disimulan su hipocresía con lisonjas, con alabanzas, con adulaciones. Nos llama poderosamente la atención, cuando le hacen la pregunta maliciosa a Jesús cuando le dicen: “Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad, sin que te importe nadie porque no miras a la gente, sino que miras como Dios”, y luego lanzan la pregunta maliciosa. Hoy reconocemos que si tu amigo te adula mucho desconfía, el verdadero amigo te confronta en tus equivocaciones, te habla con sinceridad; el falso amigo te alaba por delante y te crucifica por detrás. Reconoce esa argucia tan vieja como el hombre; no podemos ser esclavos de las adulaciones, las lisonjas humanas, somos lo que somos ante Dios, y muchas veces se te hinchará el ego, se te manipulará tu vanidad personal, para que otro pueda hacer los planes que esa persona desea sobre tu vida. En una segunda sabiduría, reconocemos como Jesús denuncia la falsedad de los aduladores. En efecto, los interroga: “¿Por qué me formulan una pregunta maliciosa?, ¿por qué me ponen una trampa?”. Y con un principio de realismo pide una moneda, un denario, una moneda común en la época para dar respuesta a los suyos. Hoy cuando sientas que hay hipocresía en las relaciones de familia, en las relaciones de trabajo, en las relaciones de amigos, si en verdad te llamas seguidor de Cristo, habla con caridad y también con claridad, denunciando las adulaciones, las hipocresías, las apariencias y manipulaciones que otra persona en el seno de tu familia, de tu trabajo, quiera manejar. En una tercera y última enseñanza, tal vez la más importante de este evangelio, reconocemos que no se puede unir el Espíritu de Dios y el espíritu del mundo. En efecto, Jesús dice: “Den a Dios lo que es de Dios la vida, la vida entera, y den al César lo que es del César, el tributo económico, el impuesto al imperio”. Atención a esto amigos, no podemos caer en la tentación de aplicar la lógica del mundo al evangelio, esa es la distinción entre dar a Dios lo que es de Dios y dar al César lo que es del César. La historia ha mostrado que siempre que el evangelizador, siempre que la Iglesia ha aplicado la lógica del mundo al evangelio, se ha equivocado y de alguna manera ha generado rechazos y violencias. Te presento tres ejemplos universales de cómo el evangelizador no puede aplicar la lógica de los hombres, la lógica del César en el tema del anuncio del reino de Dios. El primer ejemplo es creer equivocadamente que para evangelizar lo primero que se necesita es el dinero, los bienes materiales antes que el Espíritu Santo. Jesús no manejó dinero, lo manejó el apóstol Judas y ya sabemos como terminó. Jesús tenía un corazón, un interior ungido, lleno de fuego, lleno del Espíritu Santo, y su palabra, sus acciones calaban hondamente transformando la vida de los demás. Nos equivocamos como evangelizadores o como Iglesia, si pensamos que lo más importante en la vida en primerísimo lugar, es el dinero y no el Espíritu Santo, alma de toda verdadera acción evangelizadora. Un segundo ejemplo es creer que el mundo acogerá y aceptará el evangelio mejor, si le bajamos exigencia a este evangelio y lo adaptamos al pensamiento del mundo. Cuando predicamos y negamos la cruz como condición para el seguimiento de Jesús, cuando ponemos la vida cristiana como demasiado fácil, cuando disminuimos la exigencia de la moral evangélica volviéndola una moral light y buscando darle gusto al mundo. El evangelio del mundo es como un café descafeinado sin su esencia; el evangelio es hermoso, es sabio, pero en su misteriosa sabiduría tiene en el centro de él mismo, la dimensión de la cruz, de entregar cada día la vida. No bajemos la exigencia en la predicación para darle gusto y contemporizar con el pensamiento mundano. Un tercer ejemplo y final, no creamos equivocadamente que buscando el poder humano o la amistad íntima con el poder del mundo, podemos evangelizar al mundo. Nunca olvidemos, nunca olvidemos, que el poder del mundo habla de dominación y el poder en Cristo es sobre todo servicio, servicio humilde a los demás, y la dominación se opone a la vida como servicio, a la vida como donación. La Iglesia sobre todo en el medioevo, estuvo muy cercana a los poderes temporales de los reyes, de las casas de nobles en el mundo, y encontramos el triste espectáculo de millones de personas que en su momento, se alejaron con fastidio de la Iglesia. No, la Iglesia es el poder espiritual en el mundo y en ese sentido no puede hacer matrimonio con el poder temporal, el poder político o el poder económico. Que el Señor te bendiga en este día, en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
dc.description.abstractREFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO Mateo 22, 15-21 Primera lectura del día de hoy Is 45, 1.4-6: Llevo de la mano a Ciro para doblegar ante él las naciones. Así dice el Señor a su Ungido, a Ciro, a quien lleva de la mano: «Doblegaré ante él las naciones, desceñiré las cinturas de los reyes, abriré ante él las puertas, los batientes no se le cerrarán. Por mi siervo Jacob, por mi escogido Israel, te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. Yo soy el Señor y no hay otro; fuera de mí, no hay dios. Te pongo la insignia, aunque no me conoces, para que sepan de Oriente a Occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro.» Salmo del día de hoy Sal 96/ 95, 1.3.4-5.7-8.9-10: Aclamad la gloria y el poder del Señor. Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. Porque es grande el Señor, y muy digno de alabanza, más temible que todos los dioses. Pues los dioses de los gentiles son apariencia, mientras que el Señor ha hecho el cielo. Familias de los pueblos, aclamad al Señor, aclamad la gloria y el poder del Señor, aclamad la gloria del nombre del Señor, entrad en sus atrios trayéndole ofrendas. Postraos ante el Señor en el atrio sagrado, tiemble en su presencia la tierra toda; decid a los pueblos: «El Señor es rey, él gobierna a los pueblos rectamente.» Segunda lectura del día de hoy 1Ts 1, 1-5b: Recordamos vuestra fe, vuestro amor y vuestra esperanza. Pablo, Silvano y Timoteo a la Iglesia de los tesalonicenses, en Dios Padre y en el Señor Jesucristo. A vosotros, gracia y paz. Siempre damos gracias a Dios por todos vosotros y os tenemos presentes en nuestras oraciones. Ante Dios, nuestro Padre, recordamos sin cesar la actividad de vuestra fe, el esfuerzo de vuestro amor y el aguante de vuestra esperanza en Jesucristo, nuestro Señor. Bien sabemos, hermanos amados de Dios, que él os ha elegido y que, cuando se proclamó el Evangelio entre vosotros, no hubo sólo palabras, sino además fuerza del Espíritu Santo y convicción profunda. Evangelio del día de hoy Mt 22,15-21: Pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. En aquel tiempo, se retiraron los fariseos y llegaron a un acuerdo para comprometer a Jesús con una pregunta. Le enviaron unos discípulos, con unos partidarios de Herodes, y le dijeron: -«Maestro, sabemos que eres sincero y que enseñas el camino de Dios conforme a la verdad; sin que te importe nadie, porque no mi­ras lo que la gente sea. Dinos, pues, qué opinas: ¿es lícito pagar im­puesto al César o no?» Comprendiendo su mala voluntad, les dijo Jesús: -«Hipócritas, ¿por qué me tentáis? Enseñadme la moneda del impuesto. » Le presentaron un denario. Él les preguntó: -«¿De quién son esta cara y esta inscripción?» Le respondieron: -«Del César.» Entonces les replicó: -«Pues pagadle al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. » Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.
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dc.subjectAmigo verdadero
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dc.title¡El Espíritu del mundo y el Espíritu de Cristo!
dc.title.alternativeSabidurias de vida

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