¡Dame Sabiduría!

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REFERENCIA BÍBLICA DEL EVANGELIO San Marcos 9, 38-40 Lecturas del día de Hoy: Primera Lectura: Sir 4, 12-22 La sabiduría instruye a sus hijos y cuida de aquellos que la buscan. El que ama la sabiduría, ama la vida; el que madruga para encontrarla, será colmado de gozo; el que la abraza, heredará la gloria y recibirá la bendición del Señor en todo lo que emprenda. Los que sirven a la sabiduría, sirven al Señor, que es santo, y el Señor ama a aquellos que la aman. Quien la escucha, juzgará con rectitud; quien le hace caso, vivirá tranquilo. El que confía en ella, llegará a poseerla y la dejará en herencia a sus descendientes. Al principio, la sabiduría lo llevará por caminos sin rumbo y lo atormentará con sustos y temores, lo hará sufrir con la conducta que le impone, y lo pondrá a prueba con sus órdenes. Pero, una vez que la acepte de corazón, la sabiduría lo conducirá gozoso por el camino recto y le revelará sus secretos; pero si él no le hace caso, ella lo abandonará y lo dejará seguir su camino de perdición. Palabra del Señor. Te alabamos Señor. Salmo de Hoy: Salmo 119(118), 165.168.171.172.174.175 Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan; para ellos no hay tropiezos. Observo tus mandatos, obedezco tus órdenes; tú conoces mi vida. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan. Brotarán de mis labios, Señor, tus alabanzas, pues tu ley me enseñaste. En honor de tus leyes entonaré cantares, porque todas son justas. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan. De ti, Señor, con ansias deseo mi salvación; tu ley es mi deleite. Que sólo viva yo, Señor, para alabarte y que tu ley me ayude. Quienes aman tus leyes, de inmensa paz disfrutan. Evangelio de Hoy: Lectura del Santo Evangelio según San Marcos 9, 38-40 En aquel tiempo, Juan le dijo a Jesús: "Hemos visto a uno que expulsaba a los demonios en tu nombre, y como no es de los nuestros, se lo prohibimos". Pero Jesús le respondió: "No se lo prohíban, porque no hay ninguno que haga milagros en mi nombre, que luego sea capaz de hablar mal de mí. Todo aquel que no está contra nosotros, está a nuestro favor". Palabra del Señor, Gloria a ti Señor Jesús.

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TRANSLITERACIÓN REFLEXIÓN PADRE CARLOS YEPES Continuamos con esta reflexión del libro del Eclesiástico, en esta oportunidad, el capítulo 4, nos presenta la sabiduría personificada. No es una entidad abstracta, sino la persona que como padre o madre educa a sus hijos, se cuida de los que la buscan sinceramente, y el que ama la sabiduría nos dirá: “Ama la vida, y los que madrugan por ella a conocerla, se llenarán de alegría y de gozo en sus vidas y el Señor Dios los bendecirá”. Continuará la reflexión diciendo: “El que escucha a la sabiduría, juzga de los demás de una manera prudente y vive de forma segura”, pero nos advierte: “Que al principio el camino para adquirir la sabiduría es tortuoso, difícil, nos lleva a veces al miedo y al temblor, nos atormenta con su disciplina”. Es la realidad del misterio de la cruz, porque siempre nos hemos preguntado ¿por qué Jesús no murió en una cama, sino en una cruz?, ¿por qué no murió acompañado de los suyos, sino abandonado de sus amigos?, ¿por qué no murió de viejo sino en plena juventud, a los 33 años? Y descubrimos que era el misterio de su Pasión, su Crucifixión y su Muerte, hay toda una dinámica pascual que nos muestra, que, si el grano de trigo no muere al caer en tierra, queda infecundo. Y esto no es solamente una imagen de un cultivo particular, el trigo hace 2000 años, sino que es toda una pedagogía divina, para mostrarnos que sólo por el camino de la muerte al ego, la muerte al orgullo, la muerte al yo personal, la muerte al pecado propio, podremos adquirir verdadera sabiduría y que en la vida no hay nada más difícil y más doloroso que morir a nuestro ego personal. Es que no nos damos cuenta que queremos primar en nuestras opiniones, queremos imponer a veces inconscientemente nuestros puntos de vista, queremos dirigir, tener el mando, el poder sin que nadie nos haya dado esa autoridad, queremos ser el centro de una organización. En el fondo, cuánto y cómo nos cuesta morir a nosotros mismos, porque el ego herido, entiéndase el orgullo personal, reclama por sus viejos fueros, sus viejos territorios, y no está dispuesto a despojarse de sí mismo. Y yo encuentro que en muchos conflictos humanos entre esposos hay ego, apropiación del yo que nos impide entender a la pareja, que en muchos problemas de familia hay ego, apropiación del yo entre hermanos que les impide ceder en su punto de vista, que en muchos conflictos laborales hay ego, apropiación del yo que me impide reconocer autoridad en otra persona y pienso que yo siempre tengo la razón, yo siempre tengo la verdad, mi jefe no me tiene que mandar, es más, no es mi jefe, es más, yo soy el jefe de mi jefe o me siento el jefe de mi jefe. Cuánta dificultad hoy para la convivencia porque no somos capaces de morir a nosotros mismos, y esta lectura nos muestra que la sabiduría solamente se consigue a partir de la exigencia de cierta carga de sufrimiento no buscado, sino que llega en la vida y sobre todo, de morir a nosotros mismos. Pero luego nos dirá, que ella, una vez morimos, empezamos el feliz camino de resurrección, volvemos al camino recto, estamos colmados de alegría, conocemos los secretos de Cristo, de su evangelio y somos enriquecidos de ciencia y de conocimiento recto. ¿Hoy quieres ser sabio?, pasa por el crisol del fuego ardiente para que seas purificado, pasa por la cruz cargada y abrazada con amor cada día, pasa por morir a tu pecado, a tu orgullo y a tu ego que muchas veces desconoces en ti mismo. Con razón el salmo de hoy nos invita a “Reconocer que mucha paz tienen los que aman la ley de Dios”. Hagamos oración de este salmo y digamos: “Guardo tus preceptos y mandatos, Señor, tienes presentes mis caminos. De mis labios brota la alabanza, porque me enseñaste tus leyes, mi lengua canta tu promesa porque todos tus preceptos son justos. Ansío tu salvación, tus mandatos son mi delicia. Que mi alma viva para alabarte, que tus mandamientos me auxilien”. Concluyamos nuestra reflexión mirando el evangelio de hoy y una discusión innecesaria entre los discípulos de Jesús cuando ven que algunos que no son del grupo del Maestro, del rabino de Nazaret, sanaban enfermos, exorcizaban y lo hacían en nombre propio y no en nombre de Jesús y ante el reclamo de los discípulos que quieren impedir a otros hacer el bien y sanar simplemente por celos o por una mirada miope. Jesús con gran libertad interior y con una mirada universal y sabia, les dice a sus discípulos: “No les impidan a otros hacer el bien, porque el que no está contra nosotros está a favor nuestro”, y Jesús nos enseña que el bien siempre será bien venga de donde viniere. Esto lo decimos muy a propósito de que desafortunadamente, en ambientes eclesiales y religiosos el mundo se nos hace tan pequeño y a veces hay tantas rivalidades, emulaciones, competencia, envidias silenciosas y dañinas con otros evangelizadores, simplemente porque no están en mi movimiento apostólico, no son de mi parroquia o simplemente porque yo no soy la persona que hago el bien, en el fondo no estás anunciando a Jesús, sino anunciándose a ti mismo. Con dolor hay que reconocer que en la Iglesia uno de los grandes, de las grandes lacras, de los grandes cánceres, son las envidias internas frente a aquellos que hacen el bien, porque han dado una respuesta generosa, extraordinariamente generosa a Dios, o porque simplemente el buen Dios, libérrimamente, con total libertad, les ha dado carismas que les permiten que el anuncio del evangelio sea más luminoso, más creíble. No vale la pena ser mezquinos, no vale la pena ser miopes, no vale la pena esa mirada parroquial y pequeña donde pensamos: si yo no hago el bien, entonces no sirve, si yo no soy el que brillo, entonces no sirve. Tanto dolor, tantos buenos sacerdotes, tantos buenos evangelizadores, tantas buenas religiosas, tantos buenos consagrados que han buscado ser anulados porque pensamos por parte de los pares, de los iguales o aún de superiores jerárquicos, que, si otro por el mensaje evangelizador entregado destaca, me siento opacado. Eso no es verdad, eso es pequeñez humana y espiritual, oremos para ser muy libres y alegrarnos de corazón por aquellos que hacen el bien, así no seamos necesariamente nosotros mismos. Que el Señor te bendiga en abundancia en este día. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

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